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La liberación interior en tres pasos

La liberación interior en tres pasos

noviembre 19
21:57 2011

1-aab_relajate¿Por qué sufren tanto los seres humanos? Y da la impresión que mientras más inteligentes y talentosos son, más sufren, cuando supuestamente, dadas esas virtudes innatas, debería ocurrir lo contrario. ¿Por qué sufren tanto los llamados “intelectuales”, por ejemplo? ¿Acaso porque los esclaviza su ego?

Son esclavos y ciertamente sufren por ello. De lo que se desprende una nueva pregunta: ¿Por qué no pueden liberarse? ¿Qué tiene el ego que esclaviza tan eficazmente? La cuestión estriba en que el ego desbordado, o esclavista, el ego que domestica al hombre en lugar de ser domesticado por éste, es un producto de la necesidad de reconocimiento. Esa es la gran carga que arrastra al hombre, al intelectual, al sapiens supuestamente superior, hacia los abismos del estrés y la infelicidad: el afán de reconocimiento. De lo cual se desprende que para que el hombre pueda ser libre y razonablemente feliz debe liberarse previamente de la esclavitud a la que lo somete el ego, esclavo a su vez del afán de reconocimiento.

A continuación, en tres pasos, una guía parcial –hay otras formas de esclavitud más allá de las del ego— de la liberación interior, la cual en gran medida nos permite salvarnos en la paz espiritual y desterrar el sufrimiento psíquico:

a)    Un primer paso, dificilísimo, consiste en liberarnos a través del auto-reconocimiento. Hay que empezar por identificar las sutiles formas de reconocimiento que flotan a nuestro alrededor, invisibles al común de los mortales. Si usted tiene algún talento y a su alrededor se le ignora, o se le ataca, probablemente se le está reconociendo. Entiéndase que los débiles no suelen reconocer abiertamente a los fuertes y, por desgracia, a su vez a algunos fuertes se les olvida hacerlo con sus iguales.

Pero todo siempre parte de la confianza en uno mismo. Una vez afianzada y establecida esa confianza, invulnerable a las pequeñas miserias cotidianas, es mucho más fácil prescindir de la necesidad de reconocimiento, superflua y sin embargo tiránica. Hay que crear y crear como hacer bien: sin mirar a quien… pueda molestar o no nuestra creatividad.

b)    Un segundo paso, igualmente difícil, consiste en entregarnos sin condiciones, probablemente empezando por nuestro cónyuge o pareja de turno. Entrega sin condiciones ni recatos defensivos: Pura entrega. Dado que somos fuertes, que nos hemos liberado en el auto-reconocimiento, nada pueden contra nosotros la traición o la mezquindad ajenas, si las hubiera. Podemos entonces entregarnos en cuerpo y alma, inocentes como un niño. Siempre podremos empezar de nuevo intactos, con la frescura de la inocencia indemne. Nada de paranoia ni temores ni suspicacias ni orgullo herido: Ninguna herida puede hurgarse en el vacío del ego domesticado.

c)    Un tercer paso, facilitado por la tremenda dificultad de los dos anteriores, consiste en resultar lo suficientemente generosos como para trasladar el concepto de liberación interior, en mente y espíritu, a quienes estén en capacidad de aplicarlo en sí mismos. A la larga, la reacción en cadena puede desatar una revolución interior crecientemente liberadora –cura de caballo contra la infelicidad–, individuo por individuo.

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