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La literatura en el reino del reggaeton

La literatura en el reino del reggaeton

La literatura en el reino del reggaeton
Julio 04
12:26 2015

 

Vivir del “pedacito”, esa ridícula y pequeña porción del ego, de ser un literato y escribir buena ficción no es más que un rezago del pasado. La literatura fenece, no nos engañemos. Ha sido asesinada por los punto com. Podremos patalear y quejarnos, alegar histéricamente que el mundo no desanda un buen camino, pero ello no nos salvará de la realidad más inmediata: la literatura de ficción boquea como un enfermo terminal en una sala de terapia.

Sólo unos pocos escogidos se forrarán los bolsillos con noveletas de vampiros y de androides. El resto, aquellos con ambiciones de quedar en la historia de la literatura local, se han atrapado el trasero con la puerta. Por eso nada es más pretencioso que pretender sentar cátedra en el minúsculo universo de la cubanidad por aquello de que escribo, y escribo bien; por aquello de la obra publicada.

Atesorar un buen curriculum literario en el exilio, ser reconocidos en el cascarón inmundo, no solo es de un alarde banal insoportable, sino que a la luz de estos nuevos tiempos es ejercicio de imbecilidad suprema. Escribimos para nosotros mismos y para unos pocos, claro. La literatura, hoy más que nunca, se ha convertido en un acto de individualismo atroz. ¡Y qué bueno! A nuestras espaldas ha quedado el escribir para las masas, el ser protegido por las instituciones estatales y los ministerios colectivistas. ¡Despierten, colegas! ¡Están solos a pesar de los aduladores!

Ya no se forjan naciones ni identidades al son de la buena literatura, porque la buena literatura no pasa de ser un espejismo, una quimera, un imposible. Ni aun ese pedazo de tierra tan atrasado y tan mediocre como la Cuba de los Castro se puede resarcir desde la literatura, cuando es el reggaetón quien manda.

La nostalgia es un arma de doble filo. La dependencia a las instituciones, la añoranza del falso reconocimiento, las medallitas culturales y los actos, la comemierduría del escritor imprescindible en términos morales, siguen siendo males comunes a esa cosa llamada literatura del exilio. ¡Amigos, en Cuba se lee menos que en el monstruo donde habitó José Martí! ¡Redactar relatos y novelas no los elevará a las cumbres de los hacedores de la patria! Solo nos queda el gozo personal y la humildad que de ello emana. Seamos dignos.

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Sobre el autor

Rafael Piñeiro López

Rafael Piñeiro López

Rafael Piñeiro López, escritor y poeta, es Doctor en Medicina por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (1994) y Médico Cirujano por la Universidad de Chile (1998). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Además, es Diplomado en Gestión Pública y Medios de Comunicación (Universidad de Chile), Diplomado en Moral y Espiritualidad (Universidad Católica de Chile), Diplomado en Políticas: Desarrollo y Pobreza (Universidad Católica de Chile) y Diplomado en Responsabilidad Social. (Universidad Católica de Chile). Reside en Miami.

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1 comentario

  1. Rosario
    Rosario Julio 04, 12:51

    Excellent

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