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La mancha del Alzheimer en la narrativa del dictador

La mancha del Alzheimer en la narrativa del dictador

La mancha del Alzheimer en la narrativa del dictador
octubre 17
20:42 2013

Hija natural del caudillismo heredado de España –en  hibridación con el caciquismo precolombino–, y condimentada con el nacionalismo y el populismo retrógrado, las dictaduras militares se arraigaron de tal manera en Latinoamérica que dieron origen a un género dentro de la narrativa literaria continental: la novela de dictadores.

Obras sobre el  tema han proliferado en la región, desde el “Facundo” de Domingo Sarmiento, y “Amalia” de José Mármol , a mediados del siglo XIX, hasta “El Señor Presidente”, de Miguel Angel Asturias; “Tirano Banderas”, del español Ramón del Valle Inclán; “La tempestad y la sombra”, de Nestor Taboada; “Fiebre”, de Miguel Otero Silva; “Oficio de difuntos”, de Arturo Uslar Pietri, “Yo el Supremo”, de Augusto Roa Bastos; “El recurso del método”, de Alejo Carpentier, o “La Fiesta del chivo”, de Mario Vargas Llosa, por citar solo algunas.

Pero creo que es “El otoño del patriarca”, de Gabriel García Márquez, la más significativa de estas novelas, por cuanto el autor se propuso recrear el prototipo de los dictadores latinoamericanos del siglo XX. El propio Gabo contó que para escribir su novela estuvo durante 10 largos años estudiando a varios dictadores latinoamericanos y luego armó al “patriarca” con pedacitos de cada uno de ellos. Pero se le “olvidó” Fidel Castro por afinidad ideológica, o para no poner fin a su amistad personal con el comandante caribeño.

Una imagen reveladora: El Gabo junto a Fidel Castro

Una imagen reveladora: El Gabo junto a Fidel Castro

El cubano Carpentier publicó su novela en 1974, cuando su compatriota Castro llevaba 15 años en el poder, y García Márquez publicó la suya en 1975. Ambos excepcionales escritores no rozaron siquiera al dictador mayor a la hora de caracterizar al caudillo populista latinoamericano. Ese puntual Alzheimer narrativo  constituye una mancha que el “realismo mágico” garciamarquiano y lo “real maravilloso” carpenteriano legan a la literatura hispanoamericana.

Sobre el autor

Roberto Álvarez Quiñones

Roberto Álvarez Quiñones

Roberto Álvarez Quiñones es periodista, economista e historiador cubano. Autor de siete libros de temas históricos, económicos y sociales. Trabajó como editor y columnista del diario La Opinión de Los Ángeles de 1996 a 2008. Ex profesor universitario. Ex analista económico de la TV hispana en Estados Unidos. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en países de Europa y Latinoamérica. Ha recibido 11 premios de periodismo. Reside en el sur de California.

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1 comentario

  1. Andres
    Andres octubre 18, 15:57

    La mancha del Alzheimer en la narrativa del dictador

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    Roberto Álvarez Quiñones

    October 17 20:42 2013

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    Hija natural del caudillismo heredado de España –en hibridación con el caciquismo precolombino–, y condimentada con el nacionalismo y el populismo retrógrado, las dictaduras militares se arraigaron de tal manera en Latinoamérica que dieron origen a un género dentro de la narrativa literaria continental: la novela de dictadores.

    Una imagen reveladora: El Gabo junto a Fidel Castro Una imagen reveladora: El Gabo junto a Fidel Castro Obras sobre el tema han proliferado en la región, desde el “Facundo” de Domingo Sarmiento, y “Amalia” de José Mármol , a mediados del siglo XIX, hasta “El Señor Presidente”, de Miguel Angel Asturias; “Tirano Banderas”, del español Ramón del Valle Inclán; “La tempestad y la sombra”, de Nestor Taboada; “Fiebre”, de Miguel Otero Silva; “Oficio de difuntos”, de Arturo Uslar Pietri, “Yo el Supremo”, de Augusto Roa Bastos; “El recurso del método”, de Alejo Carpentier, o “La Fiesta del chivo”, de Mario Vargas Llosa, por citar solo algunas.

    Pero creo que es “El otoño del patriarca”, de Gabriel García Márquez, la más significativa de estas novelas, por cuanto el autor se propuso recrear el prototipo de los dictadores latinoamericanos del siglo XX. El propio Gabo contó que para escribir su novela estuvo durante 10 largos años estudiando a varios dictadores latinoamericanos y luego armó al “patriarca” con pedacitos de cada uno de ellos. Pero se le “olvidó” Fidel Castro por afinidad ideológica, o para no poner fin a su amistad personal con el comandante caribeño.

    El cubano Carpentier publicó su novela en 1974, cuando su compatriota Castro llevaba 15 años en el poder, y García Márquez publicó la suya en 1975. Ambos excepcionales escritores no rozaron siquiera al dictador mayor a la hora de caracterizar al caudillo populista latinoamericano. Ese puntual Alzheimer narrativo constituye una mancha que el “realismo mágico” garciamarquiano y lo “real maravilloso” carpenteriano legan a la literatura hispanoamericana

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