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La muerte de Payá y el árbol parlante

La muerte de Payá y el árbol parlante

julio 23
21:17 2012

 

Uno se queda turulato de ver los extraños vericuetos por los que transcurre la mente humana. No puedo afirmar que Oswaldo Payá haya sido asesinado. Ni siquiera puedo asegurar que hubiera un segundo auto involucrado en el episodio vial que acabó con la vida del líder opositor en el oriente de Cuba. Pero afirmar, como han afirmado Elizardo Sánchez Santacruz y otros, que no existió ese segundo vehículo sólo porque hay huellas del impacto del primero –del coche en el que viajaba el activista fallecido– en un árbol, es de una inocencia que roza la ridiculez, por no decir la insolencia.

¿Acaso un auto sólo puede estrellarse contra un árbol, o contra lo que sea, cuando su conductor pierde el control sin influencia externa alguna? ¿Por qué extraña razón la existencia de un árbol niega la presencia de un segundo vehículo en el contexto del accidente que nos ocupa? ¿No es perfectamente posible que el auto de Payá se estrellara contra el árbol de marras al ser embestido por un carro de la policía política, o tras ser peligrosamente acosado en velocidad por éste?

La hipótesis según la cual el vehículo rentado en el que viajaban Payá, Harold Cepero (el otro pasajero fallecido), Ángel Carromero y Aron Modig se salió de la carretera y se estrelló contra un árbol a causa del acoso de un segundo auto que lo perseguía, no puede ser excluida sin más, y no se entiende por qué Sánchez Santacruz la descarta alegremente, como si el árbol en cuestión hablara y le hubiera contado a sus “dos colaboradores residentes en Bayamo” que por todo aquello no había más que un solo vehículo.

Habrá que esperar por las declaraciones de Carromero y Modig ya en sus respectivos países, pero esta misteriosa “historia del árbol parlante” me tendría ahora mismo muerto de la risa si no fuera por las valiosas vidas que hemos perdido el domingo. Payá y Cepero merecen algo más que análisis de telenovela socialista.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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