Neo Club Press Miami FL

La mujer y la superstición de la modernidad

 Lo último
  • En los tiempos difíciles de Heberto Padilla     En una remotísima tarde de verano, sería el año 71, o tal vez el 72, el escritor José Abreu Felippe, a quien tanto le debo, me mostró un...
  • La Matrix explica el disparate Me preguntan con frecuencia en qué consiste la Matrix que tanto menciono. Intentaré explicarlo lo más abarcadoramente posible:   Primero, la Matrix no sería un país ni un planeta ni...
  • Oscuro objeto del deseo Cierto fenómeno que suele relacionarse con las candidaturas y entrega de los premios Nobel, me remite de alguna manera al caso de aquellas meretrices rubias de largas piernas, las sublimes...
  • La vida íntima y disfuncional de la familia Marx El 5 de mayo, el sábado pasado, se cumplieron 200 años del nacimiento de Carlos Marx en Tréveris, Alemania. No voy a hablar sólo del marxismo. La realidad y el...
  • El discurso tanático de Félix Anesio   Hoy bebo una taza de café amargo en un lugar ajeno que se llama exilio[1] El uso manifiesto de lo tanático es muy frecuente en la poesía cubana desde...

La mujer y la superstición de la modernidad

La mujer y la superstición de la modernidad
diciembre 27
11:57 2015

 

Vivimos bajo la inducción de un feroz fanatismo intelectualizado, ignorancia del iluminismo devenido dogma; bajo el oscurantismo de la razón y el cientificismo más pedestres. De la superstición religiosa a la superstición de la modernidad.

El otro día preguntaba a una descerebrada acerca de qué era para ella el ser moderno, y me dio la callada por respuesta, o peor, la ofensa por respuesta. Porque, sin negar los beneficios de índole física y materialista del bienestar desarrollista de los últimos siglos, no ha de olvidarse que la esclavitud masificada, millones de seres subsaharianos sustraídos a la fuerza de su hábitat para, hacinados como mercancía en las bodegas de los barcos, ser traídos a realizar faenas infrahumanas de este lado del Atlántico, es un fenómeno del muy moderno siglo XIX (mi admirada Condoleezza Rice es nieta de uno de esos infortunados; pero no sólo ella que es excepcional, sino muchos hijos de vecino en este hemisferio que también lo son).

Por otro lado, el comunismo y el fascismo (en su versión nazi-alemana) no son más que sistemas que masifican científicamente el exterminio y el encierro, millones de muertos y miles de campos de concentración para el sostenimiento de sociedades totalitarias que devienen súmmum de la modernidad ilustrada. Así, Cuba no descendió al comunismo por atrasada, como erróneamente se nos ha venido diciendo, sino por moderna: modernidad extrema e invasiva sobre una endeble y corta tradición.

El fanatismo racionalista es peor que el fanatismo religioso. Para que se tenga una ligera idea: el Santo Oficio de la Inquisición Española se estima que, en tres siglos, achicharró a unos 30 mil herejes, según un estimados mayormente propagandístico debidos al protestantismo anglo, o a unos 3 mil, según estimados más serios y sosegados. Pues bien, el racionalismo nazi y comunista se cargó a más de cien millones de seres en menos de un siglo (valga aclarar que de esos muertos sólo unos seis millones serían la faena de los nazis).

Ese fanatismo de la modernidad iluminada, tanta luz que enceguece y mata, ha inducido uno de los más desafortunados sofismas –con sus soflamas y sus flamas, y hasta sus flemas– para el entendimiento entre el hombre y la mujer, y en consecuencia para el sosiego sexual y social. Me refiero a la discriminación buenista y correctona acerca de la superioridad o inferioridad de la mujer con respecto al hombre.

“Preguntarse –asegura el filósofo tradicionalista italiano Julius Evola en su Metafísica del sexo— si la mujer es inferior o superior al hombre es tan poco adecuado como preguntarse si el agua es inferior o superior al fuego”, y apunta en lo adelante que las reivindicaciones de la mujer moderna derivan de la falsa idea de que ella, como tal, es inferior al hombre, y que, en consecuencia, el feminismo inconscientemente, y por lo mismo en contra de sus deseos declarados, no ha luchado realmente a favor de los derechos de la mujer, sino por el derecho de la mujer de hacerse igual al hombre y, terrible ironía, en definitiva por el derecho de la mujer a desnaturalizarse y decaer desde su altura en tanto mujer.

aaa

De modo que, en la práctica, en los países comunistas bajo la tutela del bueno de Marx, y cada vez más en los países capitalistas bajo la tutela del superbueno de Gramsci, nos asombramos ante la paradoja de que los movimientos militantes y reivindicativos de lo femenino, pretendiendo liberar a la mujer del marido y la familia, la han encadenado al patrón y al Estado. Peor aún, ni siquiera lograron liberarla nunca del marido y la familia, por lo que al presente la pobre mujer moderna parece estar bajo una cuádruple esclavitud. Y eso sin contar una quinta, la de la moda, la belleza y la eterna juventud.

Hoy por hoy, la mujer es más objeto del deseo del imaginario masculino y está más sometida a ese imaginario que nunca. Así, su imagen para consumo masculino es utilizada no ya en el porno o los burdeles, sino para la propaganda en la venta de perfumes o pistolas, autos o alcoholes, chocolatinas o chancletas, da igual: la mujer vende y la venden al mejor postor, cada vez menos físicamente, cada vez más espiritualmente. En la postmodernidad la mujer ni siquiera puede darse el lujo de envejecer dignamente rodeada de nietos, está condenada a la eterna juventud de las cirugías plásticas, de los emplastes y los implantes, a ser una muñeca hierática y estirada. El cuerpo femenino se degrada, por no hablar de su alma, como una mercadería más.

Sobre el autor

Armando de Armas

Armando de Armas

Armando de Armas (Santa Clara, 1958). Escritor y periodista. Ha publicado, entre otros libros, las colecciones de relatos “Mala jugada” (Miami, 1996) y “Carga de la caballería” (Miami, 2006), la novela “La Tabla” y el libro de ensayos “Mitos del antiexilio”, traducido al italiano por el sello Spirali. Su último título publicado, “Caballeros en el tiempo”, fue editado por Atmósfera Literaria en Madrid. Es Premio de Narrativa 'Reinaldo Arenas' 2017. Reside en Miami.

Artículos relacionados

Radio Viva 24

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Cuánto valor cuesta no tener valor (fragmento)

José Hugo Fernández

Para Imre Kertész, el célebre escritor húngaro, Premio Nobel de Literatura en 2002, “el destino del varón en esta tierra no es otro que destruir lo tierno y lo bello,

Leer más
  Luis de la Paz

En los tiempos difíciles de Heberto Padilla

Luis de la Paz

    En una remotísima tarde de verano, sería el año 71, o tal vez el 72, el escritor José Abreu Felippe, a quien tanto le debo, me mostró un

Leer más
  Alcides Herrera

No me hables más

Alcides Herrera

                  El futuro soy yo y en él me siento. Es su bar. Me rodea Copenhague y una brisa futura me acaricia

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami