Neo Club Press Miami FL

La niña que jugaba con su sombra (ll)

 Lo último
  • Cuánto valor cuesta no tener valor (fragmento) Para Imre Kertész, el célebre escritor húngaro, Premio Nobel de Literatura en 2002, “el destino del varón en esta tierra no es otro que destruir lo tierno y lo bello,...
  • Lilliam Moro, de la mano de un ángel Hace unas semanas, durante la presentación en el Centro Cultural Español de su libro Contracorriente, poemario por el que recibió el Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”, en Salamanca,...
  • El guardián en la batalla Una tarde, hace ya muchos años, estaba en casa de uno de mis hermanos y me puse a curiosear los libros que se amontonaban sobre una mesa. Uno de ellos...
  • El poeta está de guardia La irreverencia de la perspectiva y el lenguaje, narrativa lúdica donde la forma cabalga el contenido y ambos desembocan vertiginosamente en la anécdota, caracteriza a El guardián en la batalla,...
  • El viaje de Silvia (XV y final) La tarde/noche en que se fue, cayó un aguacero cerrado y largo, como los aguaceros tropicales pero sin olor salvaje. La llevamos en el coche hasta el aeropuerto y juntos,...

La niña que jugaba con su sombra (ll)

La niña que jugaba con su sombra (ll)
septiembre 14
00:20 2015

 

Las maderas del piso rechinaban a cada paso y al bajar por la escalera maltrecha advirtió que los murmullos cesaron. Los ojos de su madre le esquivaban la mirada. Su padre, lejos de permanecer, salió enseguida por la puerta dejando en casa su aura de alcohol y mal aliento.

La silla de Inés sí era la misma, y la niña se acercaba cada vez más despacio, cada vez con menos ganas de llegar.

Al sentarse la frialdad se acentuó. La madre le explicó: cosas de la vida, que si unos se van para que otros vengan, que mujercita al fin lo iba a entender todo, mientras la niña tragaba la sopa salada de fideos.

Entretanto, volvió la imagen de Nemesio, el abuelo muerto, a las pupilas de Inés desde un cuadro, el único colgado en la sala. Se integraba con la pared que exhibía, mediante sus cortezas, muchos colores y, gracias a la humedad, más tonalidades. La fotografía había sido tomada bajo un sol vespertino, de esos que queman, que se combinan con la sonrisa para sentenciar arrugas.

Sonaron unos golpes a la puerta por cuya rudeza se podía asumir que no se respetaba la solemnidad del asunto. Cuando Estrella abrió y vio patrullas policiales estacionadas, más a siniestra que a diestra, se desconcertó aún más. Entraron.

Texto relacionado: Primera parte  

Luego de un protocolo verbal rudimentario, mal articulado y peor pronunciado, se llevaron a Inés con la excusa del “testigo visual”. La psicóloga que la llevaba de la mano, cuya delicadeza desentonaba con lo atroz de la situación, le decía algo al oído, de forma que la niña salió con menos dudas que con las que se quedó la madre.

Ines encontró un modo particular de pasar el rato que estuvo en la estación: formar cabezas de animales creando sombras con la posición de sus manos. Era un juego divertido y se había tornado más interesante con el tiempo.

Cuando terminó de hablar con el agente fue que en realidad pensó en las preguntas que este le hizo. Le dieron ganas de recordar, pero un reflejo, bastante condicionado, la hizo volver al presente. Tenía que verlo, tenía que hablar con él, tuvo que haber sido un error; era su mejor amigo.

Compartir

Sobre el autor

Carlos Manuel Aniceto

Carlos Manuel Aniceto

Carlos Manuel Aniceto es Doctor en Estomatología graduado en la Facultad de Estomatología de La Habana en el año 2011. Desde edad temprana tiene vínculos con la radiodifusión y la promoción cultural y ha trabajado como galerista. En el 2014 se radicó en Miami y es cofundador de Ediciones Niké.

Artículos relacionados

Radio Viva 24

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Cuánto valor cuesta no tener valor (fragmento)

José Hugo Fernández

Para Imre Kertész, el célebre escritor húngaro, Premio Nobel de Literatura en 2002, “el destino del varón en esta tierra no es otro que destruir lo tierno y lo bello,

Leer más
  Luis de la Paz

En los tiempos difíciles de Heberto Padilla

Luis de la Paz

    En una remotísima tarde de verano, sería el año 71, o tal vez el 72, el escritor José Abreu Felippe, a quien tanto le debo, me mostró un

Leer más
  Alcides Herrera

No me hables más

Alcides Herrera

                  El futuro soy yo y en él me siento. Es su bar. Me rodea Copenhague y una brisa futura me acaricia

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami