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La pasión, el arte y las matemáticas

La pasión, el arte y las matemáticas

La pasión, el arte y las matemáticas
octubre 25
23:10 2014

¿Sería posible encontrar una fórmula para la pasión? Decir, por ejemplo, que el cuadrado del deseo es igual a la suma de los cuadrados de la atracción de sus posibles amantes. ¿No podríamos definir el amor como  una combinación de contrarios, una unificación de múltiples y un acuerdo de opuestos, tal como Teón de Esmirna definió la música? ¿Y cuál es la relación entre el amor, el arte, las matemáticas y la naturaleza?

Se dice que la belleza depende de la proporción, de un equilibrio constante que resulta agradable al ojo humano. Nuestro rostro, nuestro cuerpo, es bello según la distancia que exista entre sus partes. Y esta estética, algebraica, es lo primero que amamos cuando amamos.

El número áureo (o de oro) tiene algo que ver con todo esto, y también se encuentra en la proporción y la distribución de los elementos que componen gran parte de las obras de arte más reconocidas (véase por ejemplo, “La última cena, de Dalí o “El hombre de Vitruvio” de Da Vinci). Paradójicamente, esta “Divina proporción”, como se la ha definido, responde a un número algebraico irracional; y a mí me resulta maravilloso saber que la belleza responde a algo irracional. Como la pasión misma. Como el arte,  que se contiene a sí mismo y cuya única razón de ser es el deseo de expresar lo que no puede ser explicado de otra manera, de suplir la palabra o hacer que ésta cobre un significado mayor y más duradero que la simple pronunciación con un fin específico, práctico e inmediato.

La pasión es el motor del científico y del amante, del rebelde y del artista. Pero la pasión no puede explicar nada pues difícilmente se explica a sí misma.

En cuanto a la belleza y la naturaleza, quiero mencionar los ojos de la cola del macho del pavo real, sin los cuales su supervivencia estaría en peligro. El ojo de la cola del pavo real es un fractal. Los fractales son bellos. Pero no bastan por sí solos: si un pavo real tiene unas plumas hermosas pero no sabe mover su cola, no le servirá de nada. El movimiento puede acrecentar o disminuir la belleza intrínseca  (incluso al punto de anularla por completo).

Según Bertrand Rusell: “La matemática posee no sólo verdad, sino belleza suprema; una belleza fría y austera, como aquella de la escultura, sin apelación a ninguna parte de nuestra naturaleza débil, sin los adornos magníficos de la pintura o la música, pero sublime y pura, y capaz de una perfección severa como sólo las mejores artes pueden presentar. El verdadero espíritu del deleite, de exaltación, el sentido de ser más grande que el hombre, que es el criterio con el cual se mide la más alta excelencia, puede ser encontrado en la matemática tan seguramente como en la poesía.”

La exaltación, ese estado que se produce por la pasión que sentimos en un determinado momento hacia algo o alguien, no es ajeno a las ciencias ni al arte. Pero la exaltación es una alteración de los sentidos y la alteración implica movimiento, cambios químicos que a veces solo el amador percibe y que pueden llegar a ser muy molestos. Sospecho, por ende, que cuando un individuo carga con una pasión que excede sus posibilidades, que resulta mayor que su cuerpo, menor será su estado de equilibrio o su capacidad de dejarse llevar por la inercia necesaria para una vida placentera; lo que quizá explique algunas cosas.

Sobre el autor

Maia Losch Blank

Maia Losch Blank

Maia Losch Blank (Montevideo, 1971). Ganó el concurso internacional de poesía “Versos de la Torre del Reloj” en España en 2011, y al año siguiente obtuvo primera mención en el X Certamen Literario Gonzalo Rojas Pizarro (Chile) con el relato "Presagios". “Allí donde el viento espera”, su primera novela publicada (Editorial Sinerrata), apareció en España en 2013. A los 25 años se trasladó desde Uruguay a Israel, donde reside actualmente con su marido y sus dos hijos y edita el blog Errante y errata (http://maialoschblank.wordpress.com/). Tiene estudios en Letras y Antropología y ha incursionado en las artes plásticas (maiablank@gmail.com).

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5 comentarios

  1. Callejas
    Callejas octubre 26, 09:32

    Es como “seappeal” en la mujer, la combinación entre las proporciones físicas y el movimiento. Esta unicidad crea pasión en los hombres por determinadas mujeres. Pero el discurso del espiritualismo barato ha intentado minimizar de frivolidad esa inmensidad creadora.

  2. Juan Benemelis
    Juan Benemelis octubre 26, 13:46

    Precisamente Angel… El dilemma es que la vision estética femenina es diferente a la masculine. Por lo general, la “belleza” descrita por mujeres, solo toma en cuenta lo que otras mujeres consideran como “bella y sensual atracción”. Lo mismo para el homo.
    Las “bellezas” de pasarelas de modas me parecen siempre muchachos de 13 ó 14 años… Me pregunto si ello es selecto-obligado por el diseñador…
    Ya el canon lo habían establecido los griegos: la proporción…. a lo que se agrega el movimiento corporal… y el misterio áureo…. una combinación letal para el pálpito masculine….
    En la cultura islámica… a falta de exposición corporal… ellas lo reemplazan con la voluptuosidad del movimiento, el porte, el manejo sensual de los pies… etc..
    En Africa norte islámica… el volumen corporal femenino (a diferencia de Occidente) es la cumber de la atracción sex-appeal… La sutileza de los perfumes en las árabes coronan el instrumental atractivo… No se perfuman a la occidental, con chorritos… ellas queman el perfume y dejan que el humo perfumado se impregne en el cuerpo…
    En Africa sub-sahariana, a diferencia de USA, los senos no resultan parte del andamiaje de atracción… allí es a partir de la cintura…
    En las culturas asiáticas, el manejo y movimiento de las manos femeninas, en el andar o en el baile… adelantan la caricia sexual al homo….
    Bueno este es solo un ojo homo…

  3. Callejas
    Callejas octubre 26, 15:37

    el se-appeal contiene una esencia espiritual….

  4. Maia L.B.
    Maia L.B. octubre 27, 14:40

    Juan, no sé si nuestra visión estética varía demasiado de la vuestra. Sí es cierto que cuando miramos mujeres en la pasarela creemos que eso es lo que ustedes, los hombres heterosexuales, buscan. Pero a la hora de buscar un hombre, lo que nos seduce es muy similar: proporción y movimiento. Claro que cuando abren la boca, pueden hacer que estos detalles cambien para bien o para mal. Supongo que a ustedes les ocurre lo mismo. Así y todo, lo que acaba por hacernos perder la cabeza está lejos de poder ser predeterminado por asuntos de geometría o asuntos fractales. Al menos por ahora. Un saludo a ambos.

  5. callejas
    callejas octubre 27, 22:15

    Maia esta en lo cierto….

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