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La patria, anjá

La patria, anjá

La patria, anjá
agosto 15
00:54 2014

Le podrás llamar isla, nación, ese país, paraíso perdido, tierra del marabú o el bayú de Margot. Suma, resta y divide, multiplica, estornuda y sigue siendo patria, ya no le busques más, que no hay vuelta de hoja ni trampa que te valga. La patria te persigue como una maldición, no importa que te muestres bacán y papichuli, gallito posmoderno o light posnacional. La patria es una llaga que nunca se te cura. O bien un holograma, me lo aclara una amiga que de esas cosas sabe, y claro que lo es. Es eso y lo demás.

La patria es holograma y es también anagrama: la patria es la triapa como una oda un ado. La patria es un sombrero de guano, una bandera, una mulata encuera y el himno nacional. Es suculento ajiaco de espesa cubanía, degradado en caldosa aguachenta y vulgar. La patria es el último refugio de un bribón, según el viejo dicho tan redicho y citado. ¿Y cuál será el primero?, pregunta mi otro yo. La patria es pedestal, es ara y taburete, no te pongas magnífico, es lo uno y lo otro o lo otro y lo uno.

La patria es de todos, la patria no es de nadie. Es Martí en Dos Ríos y Yarini a caballo rondando en San Isidro a sus putas francesas y al harén nacional. Tiburón que se baña y salpica la historia, pirulí o chambelona, mayoral dando cuero, republicanamente, con cañona y bravata. Es dulces para todos y es la aplanadora con Prío por delante y al pueblo por atrás, presidente cordial o sargento taquígrafo, madrugón en Columbia, salud, salud, salud. Y es un largo paréntesis de más de cinco décadas.

La patria siento un bombo es un toque de santo, una bemba, un bembé. Es guateque guajiro, es el punto cubano, zapateo y caringa con el tingo-talango. La patria gloria pater es chilindrón de chivo y congrí oriental, es tamal en cazuela, es la yuca con mojo, el bombín de Barreto, el bidé de Paulina, la finca de los monos, la esquina del pecado, Lola a las tres en punto de la trágica tarde y otros tópicos típicos que son estereotipos, comodines y mitos o leyendas urbanas.

La patria es Pato Macho comiéndose una frita allá en el parque Trillo antes de balacearlo. Un test de cubanía con preguntas capciosas, ponme la mano aquí, un cuestionario vano que sin embargo cuadra. La patria es esencia y es también bobería. Es mambo y chachachá. La sabrosa sandunga de una conga habanera; la tertulia nostálgica; Marta Abreu en París; o Martí en Cayo Hueso, en Tampa o Nueva York.

La patria es un despojo en el doble sentido: aporía y atraco, quaternio terminorum, un círculo vicioso, dialelo y pescadilla que se muerde la cola; desborde de cloacas, nostalgias congeladas, chusmería en bandeja, despetronque y anjá. Y es un baño de asiento o bien una limpieza con agua de albahaca, canela y rosas blancas. Es tesis y es antítesis, o síntesis y prótesis, metátesis, metáfora, metonimia y runrún. La Caridad del Cobre y su trío de Juanes, la salvación a nado, el mar y la tormenta, el milagro y la vida. En fin, la salación.

¿Que Cuba es un constructo, una invención martiana, una larga y estrecha abstracción discursiva? No manches, académico. La patria es desayuno de pan con mantequilla y un buen café con leche. O un pastel de guayaba en el café Palais de mi infancia remota y creo que feliz, niñez de mermelada, pulpa de tamarindo, platanito manzano, batido de mamey, guarapo y coco prieto en mi pueblo natal.

maleconDos patrias tengo yo que son Cuba y la noche, se dolía Martí sin patria y sin amo, sin sosiego y sin paz. O La Habana y la noche, el vacilón paródico a lo Cabrera Infante hasta el amanecer. La patria es comodín, ubi bene ibi patria, es molde y es patrón, es trama y es urdimbre, maraña primigenia, sublimación del ruido, victrola atronadora en la calle Real con Orlando Contreras cantando un bolerón.

La patria es expatriarse o vivir punto en boca. La patria es el exilio, balseros a la mar, desajuste cubano, pies secos, pies mojados. Es el duro destierro de Heredia a flor de piel y su oda inspirada al Niágara impetuoso. Es impronta e impromptu, torrente, desnudez y palmeras virtuales. Es canon y es choteo, un boniato jojoto o un mango apolismado. La patria te prometo, la patria no te toca, al combate corred, enfants de la patrie.

¿Te cae mal la palabra? Di homeland en inglés, y verás que es lo mismo aunque suene distinto… Le podrás llamar isla, nación, ese país, tierra del marabú o el bayú de Margot, y sigue siendo patria, oasis o espejismo, pero la patria al fin. No intentes escaparte que no hay escapatoria. La patria es la triapa como una oda un ado.

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Sobre el autor

Nicolás Águila

Nicolás Águila

Periodista cubano con residencia en Madrid, licenciado en Filología Inglesa, Nicolás Aguila ha sido colaborador de numerosos publicaciones en varios países, entre ellas Cubanet y la Revista Hispano Cubana. Ha trabajado como docente universitario, traductor y editor de revistas médicas. Residiendo en Brasil obtuvo por concurso una beca de ICI para curso de profesores de español en Madrid. Ha realizado numerosos cursos de posgrado en el área de Lingüística Aplicada y enseñanza de idiomas en Cuba, Brasil y Estados Unidos.

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