Neo Club Press Miami FL

La pausa del poeta

 Lo último
  • Despedazando los azares ¿Sueño o vida real? ¿Fue el Mijial uno de los tantos cuentos inventados, un pretexto del autor que no para de contar su vida y la de los otros? Entre...
  • Un libro ambicioso Faisel Iglesias es un jurista que escribe historias, y a veces nos crea la duda de si será un escritor que narra a través de las leyes. Lo cierto es...
  • Armando de Armas y el posmodernismo Publicada en el 2014 por la [madrileña] Editorial Atmósfera Literaria, adquirí la noveleta Caballeros en el tiempo, del narrador y periodista cubano Armando de Armas, en una reciente edición del concurrido...
  • González Febles y ‘El libro de La Habana’ No podía ser mejor el título escogido por Juan González Febles (La Habana, 1950) para su volumen de narraciones homónimo, publicado por Neo Club Ediciones en 2014, ya que retrata...
  • Una novela llamada a ser el libro del año Ángeles desamparados es una novela del escritor cubano Rafael Vilches Proenza que está llamada a convertirse en lectura obligada. Pero, eso sí, los jóvenes lectores tienen que ser muy osados...

La pausa del poeta

Ernesto Olivera presenta el poemario junto a Armando Añel (izq.) en Delio Photo Studio

La pausa del poeta
febrero 22
21:56 2016

 

La pausa del poeta es por dentro, desde los suburbios del corazón, y otras veces dobla turno entre los acantilados, Machete por Machete, sin perder la nobleza rumor zumo difuminaciones. Eso es lo que me hace escribir este poeta peculiar del lenguaje, que sin ambages, a la intemperie y con dulce ironía, de buen humor, desamarra el caimán que miramos desde nuestro encierro, esa nueva metáfora posnacional.

Armando Añel no intenta amar a la patria patriando, sino que su amor es incondicional, solo aquel en plena libertad de la acción de las palabras y el pensamiento vivo. La pausa del poeta es por fuera, es decir, no se detiene en las formas tradicionales, en los símbolos donde muchos damos vueltas sin darnos cuenta, o sin querer dar vueltas nos damos cuenta, y al final tropiezas con este libro y su edulcoración en juego con el frabulloso día, con su apuesta posmodernista. Pausa para la relectura, pausa para comer y llevar una completa, pausa del oficio y la vigilia del discurso, pausa que no pausa: La pausa que refresca (Neo Club Ediciones, 2015).

Es un oficio también saber bailar En casa del trompo, dar vueltas en el lugar agotando el tiempo, gastándolo en lo que imaginamos útil o bello, dice el poeta en su primer poema: “nada me rescata ni me hunde/ salvo la evolución de estas mitades”. Sabiduría que nadie te regala sino que fornicas, comes, te desvela desde la experiencia de vida hasta la experiencia del lenguaje dice el poeta: “el olor de la muerte festejado en la decapitación de los pollos…”. Y sigue Añel por todo el verso, por todo el poema y todo el libro, por toda su poesía, sigue y sigue sin parar en su pausa íntima, posnacional, en su escapatoria, una pausa que también es tuya al leer este maravilloso libro que tiene de lo increíble pero posible.

Armando Añel es de esos poetas que no se engañan a sí mismos tras una palma real en Hialeah, Kendall o Coral Gables (por cierto, son bellísimos los paseos bajo la sombra del Oak): es un poeta cubano orgulloso del lugar donde ahora vive y lucha (en el país de las palabras vivas).

La pausa que refresca recorre exilios, salmos, laberintos y contrapuntos, el humor y la paráfrasis que no puede faltar. No juega a ser intelectual sino que es un libro intelectual; no juega con la patria sino que la transforma y la desviste para que desnuda sea más fermosa, como debió ser siempre. Tomando o no Coca Cola, la ubicuidad es no estar por estar en varios lugares a la vez, sino sentir que estás para ser… lo contrario es cagarte en Shakespeare y eso no es bueno.

Finalmente, me emociona que, como poeta, Añel no olvide lo que no olvidarían Miller, Joyce –los de verdad–, lo que no se olvida, la pausa que refresca: Idabell a la vista, un breve poema que no termina, una metáfora simbólica, un olor quemando en la memoria de cada día: del eros de la vida al eros del lenguaje. Enhorabuena, Armando.

Sobre el autor

Ernesto Olivera Castro

Ernesto Olivera Castro

Ernesto Olivera Castro (La Habana 1962), escritor, editor, académico y promotor cultural, es también ingeniero forestal y diseñador. Ha recibido el Premio Nacional de Poesía Paula de Allende, de la Universidad de Querétaro, en 1991, entre otros premios y reconocimientos, y su poesía ha aparecido en antologías de México, Cuba, España y Estados Unidos. Ha publicado, entre otros poemarios, “Habitante provisional” (1994), “Cuarto menguante” (1998) y “Largo aliento” (2013). Recientemente, Neo Club Ediciones publicó su novela "Donde crece el vacío". Reside en Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

El comentario de Carlos Alberto Montaner. Por qué fracasará la Constituyente de Maduro:

Cuba y su Historia: José A. Albertini entrevista a José Abreu Felippe:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Ana Ajmátova

La mujer de Lot

Ana Ajmátova

Pero la mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió en una columna de sal. 14 Génesis Y el hombre justo acompañó al luminoso agente de Dios por una

0 comentario Leer más
  Waldo Díaz-Balart

La mente consciente: el misterio como creación

Waldo Díaz-Balart

Que te baste saber que todo es un misterio: La creación y el destino del Universo y tú. Sonríe, pues, ante ellos. No sabrás nada más cuando hayas franqueado las

0 comentario Leer más
  Alexis Rosendo Fernández

Ojo de gacela trunca

Alexis Rosendo Fernández

                    Ojo de gacela trunca: En mi ausencia –celoso león, rondo las alas que presagian el inevitable otoño: –Sin duda, abordemos

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami