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La quietud de un estado, la agonía del reposo

La quietud de un estado, la agonía del reposo

La quietud de un estado, la agonía del reposo
enero 12
19:50 2014

El hecho fotográfico, nos remite necesariamente a una suerte de espiral donde tratamos de “ubicar” o “descubrir” el ejercicio perpetuo de manipulaciones y trastrocamientos. Igualmente, los juegos de representación simbólica que desde lo fotográfico se tejen, suponen siempre un reto desde la plasticidad. La fotografía, entonces, nos sorprende una y otra vez, desde aquellos daguerrotipos cuya teatralidad y pose iconoclástica, por hierática, no dejan de reforzar una belleza, ahora fantasmal. Las formas que lo fotográfico adquiere hoy no solo están asociadas a la implementación de herramientas que enfatizan la manipulación de lo representado, sino, más bien, a la agudeza de quien habita el visor.

“El daño es casi irreparable, donde aparece una luz que hace la veleidad del impacto y de esa nueva vida encuentro su delicadeza, conduciéndome a un conocimiento ulterior”. José Lezama Lima. Paradiso.

En todo caso, Yasser Piña, de quien se ha hablado muy poco en los predios del arte en Miami, ha sido, en todo este tiempo, una “piedra en el zapato”, tal como en una mofa vespertina lo calificara ese amigo común que es el artista de la plástica Julio Ramón Serrano. Sin embargo, Yasser Piña ha sabido aprovechar muy bien esta condición. A golpes de incomodo nos ha mostrado, desde una socarronería investida de “inocencia”, una aguda investigación que poco tiene que ver con los plátanos fritos y sí mucho con zonas álgidas en la cultura y la praxis política cubana.

La serie que hoy nos presenta, va más allá de una mera “representación”, una vez que abre una reflexión sobre esta. Si así se quiere, el acontecimiento fotografiado queda “diluido” como documento, una vez que es sumergido y congelado. La sutileza de este gesto, desvirtúa por sí misma la naturaleza de la trama fotográfica, una vez que el artificio tiene más que ver con la transferencia del retrato congelado como objeto, a su representación. La denotación misma de esta operación cuestiona no solo la pregunta por la representación, sino también la propia veracidad de la imagen fotográfica. Una suerte de paroxismo nos asalta entonces, cuando este viene a reforzar lo paradójico como posibilidad.

El estudio como ensayo fotográfico que hoy acompañamos, “alude” de forma pertinaz a esa maniobra representacional tan reforzada en una tradición pictórica. Aunque esta incidencia –no solo como encuadre, sino también como plasticidad– evoca una referencialidad ineludible, la intencionalidad de Yasser Piña va a tomar otros derroteros.

La sofocación de sus personajes, heterónomos de sí mismo, refuerza el estupor y la fragilidad de quien está perdido, o, en todo caso, a la mitad de un camino cuya blancura tiene mucho que ver con la vacuidad. Un vacío que a-temporaliza y desvirtúa una fuga, al tiempo incrementada. El cegador candor de estos intersticios refuerza la agonía de la sofocación y el agotamiento. No solo son estos los signos funcionales de sus personajes, son también los signos de los tiempos que corren. Extensión si se quiere de quien, al estar extraviado, solo habita el sin-sentido de su propia existencia.

El juego paródico de este eufemístico “reposo”, tiene quizás más que ver con la añorada posibilidad de una bocanada de “aire frío” que con el amparo de una pose como estado. Los personajes de Yasser Piña, se asoman a estas gélidas “ventanas” en un clamor, sordo y silencioso, por desesperado y desgarrador. Asomarnos a sus interiores, como quien escruta por el visor de una puerta al otro desde un anonimato inducido, nos ubica igualmente en una muy poca ventajosa posibilidad. No sabemos quien observa a quien, si el sofocado protagonista, reclamando desde su inmaculada celda de manicomio, o nosotros, aparentemente inmunizados por nuestras múltiples y siempre versátiles máscaras, que tanto gustan hacernos creer lo que no somos pero aparentamos ser.

La desfachatada ironía de este estado de “reposo” enfatiza un contrasentido no solo visual, sino también visceral. El aparente y siempre camuflado, por no decir extraviado, “reposo”, ironiza con una suerte de desesperación o anticipo de esta, metáfora implícita de una agonía pre-ambular. El tantas veces ansiado reposo se trasviste en una pose, en un gesto muchas veces congelado, pero también aludido e, igualmente, añorado y postergado.

Los personajes que Yasser Piña hoy nos muestra son aquellos que, pese a todo, han decidido rebelarse y han sido entonces confinados en estas celdas, extensión si se quiere del laberinto, en esa versión del minotauro que Julio Cortázar me sopla al oído incansablemente. Los excluidos, en un gélido bostezo, se muestran tal y como son, razón que alude a la identidad como différence. El mundo ha dejado de ser para ellos, pero, para ellos, el mundo, en su efímera procedencia, ha tenido sentido, y, esta forma de sentido, ha sido la luz. Una luz que en oportunidades nos descubre, nos ilumina, pero también nos ciega.

Sobre el autor

Antonio Correa Iglesias

Antonio Correa Iglesias

Antonio Correa Iglesias (La Habana, 1976) es filósofo, escritor y ensayista. Es coordinador del Programa de Filosofía y Ética, Programa de Ética, de la Universidad de Miami. Entre los años 2003 y 2012 fue Profesor Asociado por el Departamento de Filosofía de la Universidad de las Artes de La Habana. Ha sido crítico y curador de arte contemporáneo en varias revistas especializadas y ha trabajado con diversas galerías de arte en Alemania y Holanda (ancoiglesias@gmail.com Celular: 786-239-9642).

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2 comentarios

  1. betze
    betze enero 13, 14:02

    sofocación tenemos que ddcir no va mas alla de las expresiones prropias de cada sujeto retratado, pero como se retrata el ama, el sentimento cuando abandonado a su suerte? De eso depende en gran parte el arte o sea de la facultad de sus herramientas para introducirse en nuesros y desnudar el ama, concuerdo

  2. betze
    betze enero 13, 14:05

    RECTIFICO
    sofocación tenemos que ddcir no va mas alla de las expresiones propias de cada sujeto retratado, pero como se retrata el alma, el sentimento cuando es abandonado a su suerte? De eso depende en gran parte el arte o sea de la facultad de sus herramientas para introducirse en nuesros sentimientos y desnudar el alma

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