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La República: el fin de la historia conveniente

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La República: el fin de la historia conveniente

La República: el fin de la historia conveniente
Noviembre 11
21:17 2015

 

En la etapa colonial, los cubanos entendieron acertadamente que el único modo de desatarse de la Metrópolis era la lucha armada. España ejercía sobre la Isla, además del control político, un cautiverio comercial absoluto. Había nacido una clase elitista capaz de autoabastecerse y comerciar y para la cual instaurar una nación Independiente con base en el respeto a la propiedad privada y “la libertad plena del hombre” resultaba tan importante como la guerra misma. Era necesario un sistema de gobierno que nos representase a todos. Los criollos, a pesar de la inercia de rebeldía que traían del pasado y habituados al enfrentamiento transgresor sobre el parlamentario, aceptaron el reto. Fuimos entonces históricamente testigos de la invasión final inconclusa, las muertes de Martí y Maceo, la intervención norteamericana más el nuevo siglo que nos trajo la República.

República que el gobierno comunista ha pretendido desacreditar a saciedad, inculcando el falso axioma nacido en la izquierda europea donde lo humano y necesario es precisamente redistribuir las riquezas, y de este modo corregir los males de la sociedad. Conscientes de que para “reasignar” los recursos de un país es preciso primero apropiarse de ellos, utilizaron la ideología y no el trabajo como vía de enriquecimiento. Empresas grandes o pequeñas, de capital extranjero o criollo, todas cubanas por concepto, fueron nacionalizadas por decreto, cínicamente, a nombre del pueblo. Asimismo, se apoderaron de la tierra con el pretexto de la Reforma Agraria, “orientando” a los campesinos qué sembrar y a qué precios vender la cosecha, y de los inmuebles, arbitrariedad que enmascararon con la Reforma Urbana aprovechando a la exacerbada plebe, que movida por la envidia parecía disfrutar el ajusticiamiento de la burguesía. Poco después se apoderaron también del dinero con un desvergonzado cambio de moneda cuyo objetivo no fue otro que arrebatar el poder adquisitivo a quienes pretendieran aislarse u oponerse. La masa, aliñada además por los “tontos útiles” –como los llamaba el camarada Lenin–, quedaba lista para el advenimiento de la sociedad “prometida”.

Encima de ello, se dieron a la faena de diseñar al mencionado “hombre nuevo”, etapa superior del igualitarismo, quien ya no es ni siquiera individuo sino multitud, pues todos tienen que ser, actuar y pensar iguales. Convocados a repudiar de memoria la República, patrocinados por una lista iterativa de críticas e insuficiencias, donde solo escaparon unos pocos hechos y figuras minuciosamente escogidas. Era necesario excluir del recuento a todos aquellos que no fueron marxistas o simplemente no convenían para el relato. Según estos misioneros de ideologías ventajosas, ninguno de los presidentes de la etapa republicana, menos aún de la gerencia que procuraron en sus respectivos mandatos, merecía mención en la Historia de Cuba. No los queremos, no los necesitamos. Manufactura de un mito que persiste y aún parece imposible desmontar.

Pero, ¿fue la llamada seudo-república semejante desastre? Veamos, al menos, dos aspectos que contradicen la versión castrista.

Como primer dato, conocido por muchos, hasta 1933, todos los presidentes habían sido mambises o estuvieron involucrados en las Guerras por la Independencia. Hojeando la historia podemos acotar el siguiente resumen:

Tomas Estrada Palma, Presidente de la República en Armas durante la Guerra de los 10 años, tras la muerte de Martí en 1895, se convirtió en el nuevo líder del Partido Revolucionario Cubano. Electo Presidente en 1902.

Jose Miguel Gomez, General Mambí de la Guerra de 1895, con excelente record militar, electo presidente en 1908.

Mario García Menocal, estuvo involucrado en las guerras por la independencia, exiliado y preso en España. Electo Presidente en 1912.

Alfredo Zayas, aunque no era militar, fue uno de los líderes de la Guerra de 1895, época donde fue arrestado y enviado a prisión en África. Electo Presidente en 1921.

Gerardo Machado, Brigadier General en la Guerra de 1895, llegó a convertirse en el tercer general más joven de la contienda, Presidente de Cuba desde 1925 hasta 1933.

Como vemos, optar y ser electo para la presidencia de Cuba no era un proyecto inmerecido, ni únicamente el resultado de ambiciones personales. Sí existía una vinculación emocional entre todos ellos y el sentir histórico de la sociedad cubana.

El otro punto que nos place mencionar, es el apoyo del gobierno al empresario privado. Era necesario capital para apuntalar una estructura nunca antes conocida en la Isla. Desde mediados del siglo XIX los Estados Unidos tenían considerables intereses en Cuba, y, lógicamente, no vacilarían en protegerlos. Gracias a la astucia criolla y la animosidad inversionista norteamericana, durante la primera etapa de la Cuba republicana fueron concertados 12 empréstitos por un valor total de 254 millones de pesos. En 1904 la Casa Speyer, prominente financiera de entonces, acordó un préstamo con Estrada Palma de 35 millones de pesos por un término de 40 años, y para 1933 los hoy “ tachados gobernantes” habían devuelto, incluyendo intereses, 63 millones, como señalara Leland Jenk en “Nuestra colonia de Cuba”.

La misma entidad financiera concertó otros 2 préstamos, en 1905 y en 1909, este último con un plazo de vencimiento de hasta 1949. J.P Morgan acudió también a la cita, desde 1914 hasta 1927, destacando el de 1923 por 50 millones de pesos a 30 años. Podría afirmarse que una parte considerable fue desviada para cubrir ambiciones personales, cierto también que otra porción sustancial fue destinada a obras públicas, y mejor aún, al empuje de múltiples Industrias que por vez primera prosperaban en la Isla. El programa industrial de Machado de 1925 es un descriptivo ejemplo, basado en dos puntales básicos:

  • Eliminación de las importaciones en aquellos artículos cuya materia prima pudieran producirse en Cuba.
  • Estimulación de aquellas industrias que lograsen constituir un índice de futuras exportaciones

Han sobrevivido algunos datos mostrando el resultado de este programa:

La industria de la construcción se desarrolló excepcionalmente, a través de los financiamientos, las obras públicas y las reformas arancelarias. Aumentó considerablemente el ritmo de las construcciones, así como la producción de cal, baldosas, ladrillos, tejas, mosaicos y principalmente cemento, cuya importación descendió gracias a la elaboración interna, que en 1929 tuvo un valor de 7 millones de pesos en comparación con los 2 millones de 1925.

En la industria avícola, de 136 000 kilos de pollo importados en 1925, en 1933 sólo se importaron 3 000 kilos. Estas cifras indican el desarrollo formidable de la avicultura, que no sólo dio trabajo a millares de cubanos sino que abarató los precios de un modo extraordinario.

La ganadería: La importación de carnes frescas bajó de 1083 toneladas en 1925 a 30 toneladas en 1933. La de carnes saladas de 20, 841 toneladas a solo 3,530 en el mismo período. El gobierno concedió franquicias a la importación de ejemplares de calidad, estableció centros de cría y mejoramiento ganadero, celebró ferias, exposiciones y concursos y, con una hábil propaganda, trató de difundir las ventajas del buen pasto, la crianza selectiva y la organización científica de los potreros. Además no sólo se mantuvieron las exportaciones de cueros y pieles, sino que al amparo del arancel surgió en Cuba la gran industria del calzado. Adicionalmente se instauraron fábricas de tasajo, leche condensada, mantequillas y quesos, y centenares de granjas avícolas para la cría de aves y producción de huevos.

La pesca se fortaleció grandemente en los años del 1928 al 1930, y alcanzó hasta 4.4 millones de pesos a exportar en 1930, a diferencia de sólo 2.7 millones en 1919.

En el caso específico del azúcar, se exportaron $466 805 pesos en 1924, mientras que en 1929 la cifra llegó a $16 213 469. Referente al alcohol, se produjeron 6, 225 240 galones en 1925, aumentando a 7 ,671 697 en 1933, y de aguardiente, de 2, 143 667 galones se llegó en 1933 a 9, 383 516.

Entre otras de las nuevas industrias que surgieron o que se robustecieron en aquel momento, figuraban las de betunes y tintas para el calzado, las de almidón, las de abonos químicos, las de botones y brochas, las de ensamble de radios, motores y cajas de todas clases, entre otras.

Este programa industrial fue catalizador de lo que décadas más tarde conformaría el tejido empresarial cubano. Ya en 1958 existían 39,000 fábricas y más de 68 000 establecimientos comerciales que empleaban a casi un millón y medio de personas. La Industria Textil, la del calzado, la tabacalera, la de licores y la químico-farmacéutica surtían el consumo nacional y exportaban parte de la producción. El azúcar superó los 7 millones de toneladas en 1952 y en 1958 era un 12 % de la producción mundial. En 1959 la producción ganadera se ubicaba entre las más altas de América Latina, registrando cifras superiores a los 6 millones de cabezas de ganado, más de una res por habitante. No por casualidad, en similar fecha existían varias decenas de miles de solicitudes de visas en Europa, mayormente en Italia y España, para emigrar a la Isla.

Intervenciones, intentos de secuestro a Presidentes, fraudes electorales, el triunfo del comunismo en Rusia, la Crisis del 29’, Pentarquías, gobiernos provisionales, más el mercado libre y la empresa privada, genuinos representantes de la naturaleza humana, formaban la base de la sociedad cubana.

Luego entonces, ¿qué hizo el gobierno revolucionario durante 30 años de rublos y enormes contribuciones del CAME? Conocemos la verdad, muchos la vivimos por años. Un pequeño grupo encontró en el comunismo la excusa perfecta para permanecer en el poder. Predicando, también a saciedad, la errónea creencia de que las desigualdades son el producto del diseño malvado de unos pocos y no el resultante de que los seres humanos somos distintos y diferimos en modo y esfuerzo al obtener lo que queremos. Intentaron al inicio industrializar el país, cuando en realidad el objetivo era poseerlo. Bien poco lograron, Hasta 1989, Cuba dependía de la Unión Soviética en un 83% de las transacciones comerciales. La revolución subsidiada, como bien mencionara Efrén Córdoba. La competencia natural entre empresas quedó anulada. Transformaron al país en una sola empresa única, operada de modo neo-feudal, donde el caudillo y su pequeño grupo manipulan a su antojo todas las decisiones además de promover y deponer los cargos públicos autocráticamente. Ante el fracaso económico, anunciaron el no consumismo como auténtico rasgo de dignidad que debe portar el hombre nuevo mientras se construye la sociedad perfecta. Resultados: una división familiar que ha acosado al país durante décadas, escoltada por la degradación de valores e incentivos en una población que desconoce sus derechos y es exigida a empezar de cero cada día, entretenida a perpetuidad en la obtención de lo básico, con mínima autorización para acumular experiencias y desarrollarse. Pero todo es aún invisible ante los fieles del régimen, el mito es más fuerte, fatalmente desde entonces Cuba es un país donde los que ordenan y ejecutan los errores son los mismos que juzgan los hechos.

Adaptarse a vivir en cordialidad cívica, y aceptar la convivencia con quien piensa diferente, ha sido un desafío muy complejo, casi insuperable para Latinoamérica. Desafortunadamente, el gansterismo político, la corrupción y los gobiernos totalitarios han escrito la gran mayoría de las páginas al sur del Río Bravo, desde que somos independientes. Un cargo público supone un compromiso con los representados, es un puesto temporal pero sujeto a evaluación permanente y no viceversa, como sucedió en Cuba, donde prometieron elecciones libres para disfrazar lo en realidad venía premeditado como eterno y consiguientemente dinástico. Esperemos que algún día podamos ser testigos de la caída del mito y con ello la llegada de una nueva Cuba.

Sobre el autor

Erick Nogueira

Erick Nogueira

Erick Nogueira (La Habana, 1976) es graduado de Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana en 2005. Graduado de Técnico Medio de Química (La Habana 1995). En la actualidad reside en Miami y es Ejecutivo de Ventas para Limco Logistics Inc., así como administrador de Dumemotors Trading Corp. Es aficionado a la Historia y los fenómenos sociales.

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3 comentarios

  1. joan
    joan Noviembre 12, 23:28

    Man muchas gracias por tu excelente analisis, cuba necesita de muchas personas como usted

    Reply to this comment
  2. Raul B
    Raul B Noviembre 14, 17:43

    Estoy muy de acuerdo con lo planteado por mi gran amigo y hermano desde la infancia, juntos pasamos por muchas situaciones que en nuestra adolescencia empezamos a comprender de lo que estábamos rodeados, en esa época no supimos porque se perdió el Peter baracoa, las africanas, los cupones de juguetes, y los sueños rotos. Un día como hoy podemos saber porque. Muy buen análisis hermano.

    Reply to this comment
  3. manuel infiesta
    manuel infiesta Noviembre 17, 23:48

    Felicidades buenicimo ese escrito , cuando eramos niños no nos podiamos dar cuenta de tanta mentira y tanta suciedad que se escondian en la educacion que nos imponian ” pioneros por el comunismo seremos como el che” . cuando adolecentes vimos k todo era un engaño que el socialismo y el comunismo era un fracaso y un difraz de unos oportunistas que dieron fin a una sociedad en desarrollo .a una cuba que con sus mentiras bloquearon y la apartaron del mundo . Te felicito otra vez y seguire leyendo tus articulos tienen mucha enseñanza suerte

    Reply to this comment

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