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La suprema condición del instante

La suprema condición del instante

La suprema condición del instante
abril 01
20:44 2014

Lo verdadero no se acumula, sino que ocurre de momento en momento. Lo que se acumula es la memoria, y mediante la memoria jamás se puede alcanzar la verdad. La memoria, en efecto, pertenece al tiempo; el tiempo es el pasado, el presente y el futuro. El tiempo, que es continuidad, jamás puede descubrir aquello que es eterno. La eternidad no es continuidad. Lo que perdura no es eterno. La eternidad está en el instante. La eternidad está en el “ahora”. El “ahora” no es reflejo del pasado, ni continuación del pasado hacia el futuro a través del presente.

Una mente que está deseosa de una transformación futura, o que encara la transformación como objetivo final, jamás podrá hallar la verdad. La verdad, en efecto, es algo que tiene que surgir de momento a momento, que debe ser descubierto cada vez, de nuevo y, por cierto, no puede haber descubrimiento alguno por medio de la acumulación. ¿Cómo descubrir algo nuevo estando agobiados por lo viejo? Es tan sólo cuando desaparece esa carga que descubres lo nuevo. Para descubrir lo nuevo, lo eterno, en el presente y de momento a momento, se requiere una mente extraordinariamente alerta, una mente que no busque resultados, una mente que no trate de llegar a ser algo.

Una mente que se esfuerza por llegar a ser algo no puede nunca conocer la plena beatitud del contentamiento; no del contento de la fácil satisfacción, ni del contento que trae el logro de un resultado, sino del contento que se produce cuando la mente ve la verdad en lo que es y lo falso en lo que es. La percepción de esa verdad es de instante en instante, y esa percepción se detiene al hablar de ese instante.

La transformación no es una finalidad, ni un resultado. El resultado implica residuo, una causa y un efecto. Donde hay causalidad tiene forzosamente que haber efecto; el efecto es simplemente el resultado de nuestro deseo de transformación. Cuando se desea verse transformado, se sigue pensando en términos de devenir; y aquello que es devenir no puede nunca conocer aquello que es Ser. La verdad es ser de momento en momento; y la felicidad que continúa no es felicidad. La dicha es el estado atemporal del ser.

Ese estado atemporal puede producirse tan sólo cuando hay tremendo descontento; y no el descontento que ha hallado una vía de escape, sino el descontento que no tiene salida ni escapatoria y que ya no busca realización. Sólo entonces, en ese estado de supremo descontento, puede surgir la realidad. Esa realidad no se compra, ni se vende, ni se repite; no puede ser captada en libros. Tiene que ser captada momento a momento, en la sonrisa, en la lágrima, bajo la hoja muerta, en los pensamientos errabundos, en la plenitud del amor.

Sobre el autor

Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti (1895 - 1986), escritor y maestro espiritual, nació en la India. En su obra abordó temas como la revolución psicológica, el propósito de la meditación, las relaciones humanas, la naturaleza de la mente y cómo llevar a cabo un cambio positivo en la sociedad global. Entre sus libros figuran “El libro de la vida”, “La única revolución” y “Las notas de Krishnamurti”. Recibió la Medalla de la Paz de la ONU en 1984.

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