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La verdadera toma de La Cabaña

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La verdadera toma de La Cabaña

La verdadera toma de La Cabaña
Noviembre 04
12:06 2015

 

Lo que voy a contar nace de mi memoria, ávida de creerse los cuentos de un héroe. Mi padre, el Gallego Regueral, era el perfecto héroe, aunque después su imagen se rompiera ante mí como una copa de bacará de la despensa de mi madre. Mi amor por él sigue sin rival.

1959. El viejo sale rumbo a La Cabaña con la orden de “tomarla” y esperar nuevas órdenes desde tan estratégico punto militar, en la capital cubana. Ya la revolución era un hecho, Batista había abandonado el poder, y el país, días antes; abandonando también, sin dejarle instrucciones de ningún tipo, a un ejército más o menos fiel. En La Cabaña, pocos metros separaban a las tropas revolucionarias de la entrada principal cuando la orden de “¡alto!” retumbó en los oídos de unos hombres sedientos de oportunidades patrióticas.

“Fulano, ven conmigo”, dijo mi viejo a algún subalterno, “y ustedes esperen aquí, vamos a hacer esto con el cerebro mientras no se impongan las balas”. En momentos en que nadie podía garantizar la integridad física del capitán (mi padre) y su acompañante, con el portón entreabierto y teniendo como interlocutor al oficial de más alto rango de la fortaleza, la oferta de los nuevos dueños del poder no sólo carecía de oposición, sino que además lucía honorable. “Evitémosle la desgracia a las familias de tus hombres y de los míos, ya nada pueden ustedes hacer más allá de morir y matar, sin otro destino que la derrota. Entrégame las armas y la fortaleza y te garantizo la vida de todos tus soldados”. Aquel diálogo fue lo más violento que sucedió en la toma de La Cabaña durante enero de 1959.

En medio del proceso de cambio de mando, sin embargo, otra tropa irrumpió prepotente, arruinando la paz negociada. “¿De quién coño son las tropas?”, gritó mi padre. “¡Del comandante Ernesto Che Guevara!”, respondió el mismo Che mientras su figura hacía clara la entrañable transparencia de su inoportuna presencia. En ese instante murieron las promesas de respetar la vida de todos los hombres que honorablemente habían cedido sus puestos, y sus armas, aquella mañana habanera de La Cabaña. Y allí también murió, como copa de cristal que resbalara de mis manos, la instantánea imposible que exige mi lente.

Sobre el autor

Delio Regueral

Delio Regueral

Delio Regueral (La Habana, 1964), fotógrafo y promotor cultural, Premio Jovenaje en octubre de 2013, salió de Cuba hacia España en 1985, y luego se radicó en Estados Unidos (1994). Estudió en la academia española “Estudios Fotográficos de Técnicas de la Imagen” (EFTI). Ha participado en múltiples exposiciones colectivas, y en Miami han tenido lugar dos exposiciones personales de su obra. El Lowe Art Museum de UM University adquirió en el 2004 una de sus obras, Cundo Bermúdez Portrait, como colección permanente. Es célebre su serie de más de 150 fotos de personalidades como Bebo Valdés, Carlos Alberto Montaner o Mijail Gorvachov, entre otras.

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