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La vida es fútbol

La vida es fútbol

La vida es fútbol
febrero 11
22:15 2015

De todos los deportes, probablemente sea el fútbol (soccer) el que traduce más certeramente las dificultades y satisfacciones de vivir en libertad. Es un juego de habilidades y de espacios. A campo traviesa, con la mira puesta en el horizonte, el futbolista va dejando tras sí, o intentando dejar, los numerosos obstáculos que se cruzan entre su carrera y el objetivo de su carrera.

El terreno se abre. La afición ruge desde las gradas. Hombres que brotan como una exhalación a su izquierda o a su derecha, que le persiguen incansables sobre el verde mullido de la cancha, se interponen entre él y la meta. Todo lo que el futbolista anhela es desembarazarse de ellos y conquistar el horizonte –la portería– por su propio esfuerzo. Todo lo que desea es celebrar su libertad.

Así que, ¿quién dijo que un grupo de generales y/o funcionarios debe decidir por él cuándo puede conectarse a Netflix, viajar a la capital de su propio país, disfrutar de un teléfono móvil o un microondas? ¿Qué fuerza sobrenatural otorgó a dicho grupo la potestad de disponer de su vida y propiedades, de su presente y de su futuro? ¿Desde cuándo dos hermanos a quienes ni siquiera conoce personalmente, uno alcohólico y otro moribundo, son más importantes que su familia, que el porvenir de sus hijos? ¿Desde cuándo la patria es una ideología, o un partido, o una revolución o una utopía colectivista?

Hay cosas más trascendentes, y terrenales, de las que ocuparse. Asuntos que no cabe dejar para mañana, en manos de gente obcecada e insensible, porque la vida es fútbol. Una carrera a campo traviesa. Obstáculos que se interponen, pero que con imaginación y persistencia pueden superarse. Espacios que se abren paulatinamente, a medida que se avanza en el propósito. Una piedra atravesada –o muchas piedras atravesadas– en el camino. Una celebración. Ciertas audacias. Un horizonte que conquistar.

Que se queden hablando de pelota.

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Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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