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Las manías

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Las manías

Las manías
noviembre 23
14:16 2015

 

Las manías no me dejaban dormir. Todos los días me inventaba una distinta, una nueva que la repetía hasta la locura. Cuando la cogí que para no tener problemas en la escuela tenía que ir por toda la acera sin pisar las rayas, lo que no siempre lograba, mi madre que me acompañaba todos los días hasta la puerta se desesperaba y tenía que retroceder. No entendía por qué regresaba hasta la esquina de D y volvía corriendo.

—¿Qué te pasa a ti, te has vuelto loco o qué?

Cuando la cogí por las noches con hacer círculos en mi imaginación, tratando de que cerraran perfectamente, me dormía a las dos o las tres de la mañana dando vueltas en la cama. Por el día no estaba tranquilo hasta que no lograba besar, sin que se dieran cuenta, a los que estaban en la casa. Otras veces repetía una frase miles de veces para alejar la mala suerte. Al pasar por una esquina, siempre hacía con el dedo una cruz en el aire para alejar al diablo y a los malos espíritus. Una vez la cogí con aguantar la respiración lo más que podía y por nada me ahogo. Otros días me los pasaba vomitando porque yo mismo me provocaba arqueadas. Cada cinco minutos, más o menos, tengo una nueva.

Ahora he cogido la manía de escupir.

Ahora he cogido la manía de comerme las uñas.

Ahora he cogido la manía de que cuando voy caminando por la acera no puedo pisar las rayitas que tiene.

Ahora he cogido la manía de creerme que cuando me corto se me van a salir las tripas por la herida.

Ahora he cogido la manía de jorobar el cuello.

Ahora he cogido la manía de mirarme la garganta a ver si tengo la campanilla hinchada.

Ahora he cogido la manía de tocarme la bolita que tengo en el cuello.

Ahora he cogido la manía de comerme los mocos.

Ahora he cogido la manía de meterme el dedo en la garganta hasta vomitar un poco de lo que he comido.

Ahora he cogido la manía de hacer manías.

Ahora he cogido la manía de tocarme los ganglios.

Ahora he cogido la manía de creerme que estoy muerto.

Ahora he cogido la manía de decir que las manías son las cosas que no son manías, y las que son manías no lo son.

Ahora he cogido la manía de decir que todo es una sola manía, pero grande.

Ahora he cogido la manía de mear chorrito a chorrito.

Ahora he cogido la manía de no bañarme.

Ahora he cogido la manía de decir que yo no soy maniático, que las manías son normales, que ninguna manía se parece a la otra, que por eso tengo que repetirlas una y otra vez.

Ahora he cogido la manía de traquearme los dedos.

Ahora he cogido la manía de hacer con el dedo un redondel en el aire hasta que cierre bien.

Ahora he cogido la manía de mirar el sol hasta que no veo nada.

Ahora he cogido la manía de pegarme a las mujeres en la guagua.

Ahora he cogido la manía de pasarle la mano a las cosas hasta sentir que las he tocado bien.

Ahora he cogido la manía de ponerme bizco.

Ahora he cogido la manía de ponerme feo.

Ahora he cogido la manía de no mover los brazos cuando camino.

Ahora he cogido la manía de pedir perdón cuando hago algo bien hecho.

Ahora he cogido la manía de morderme los labios.

Ahora he cogido la manía de tragar saliva.

Ahora he cogido la manía de hablar bajito.

Ahora he cogido la manía de rascabuchear a la mujer de enfrente.

Ahora he cogido la manía de morirme.

Ahora he cogido la manía de no limpiarme el fondillo.

Ahora he cogido la manía de besar a todo el mundo sin que se dé cuenta.

Ahora he cogido la manía de cagarme en Dios.

Ahora he cogido la manía de hacer cruces en el aire con la mano para espantar los malos espíritus.

Ahora he cogido la manía de arriesgarme a cruzar la calle sin mirar para los lados.

Ahora he cogido la manía de decir: estoy loco, estoy loco. Pero dos veces nada más, si no, no está bien hecha la manía.

Ahora he cogido la manía de meterme el dedo en la garganta hasta que me entran arqueadas nada más.

Ahora he cogido la manía de ladrar igual que Campeón.

Ahora he cogido la manía de sacarme los mocos y pegarlos bajo el balancín del sillón.

Ahora he cogido la manía de decir: no tengo un quilo, no tengo un quilo.

Ahora he cogido la manía de repetir todas las manías que he tenido, a una misma vez.

Ahora he cogido la manía de creerme que estoy cuerdo.

—————————

Capítulo de la novela En Blanco y Trocadero (Neo Club Ediciones, 2015). Para leer el libro completo, clic aquí.

Sobre el autor

Nicolás Abreu Felippe

Nicolás Abreu Felippe

Nicolás Abreu Felippe (La Habana, 1954) llegó a los Estados Unidos en 1980, a través del puente marítimo Mariel-Cayo Hueso. Es autor de “Al borde de la cerca” (Madrid, 1987), testimonio de sus experiencias como asilado en la embajada de Perú en La Habana; de las novelas “El lago” (Miami, 1991), “Miami en brumas” (Miami, 2000), “La mujer sin tetas” (Santo Domingo, 2005) y “En Blanco y Trocadero” (Miami, 2015). Es coautor, con sus hermanos, de “Habanera fue” (Barcelona, 1998). Reside en Miami.

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