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Las mujeres de Assange, o el condón pirata

Las mujeres de Assange, o el condón pirata

Agosto 21
15:36 2012

0_ardin_gazaA todas estas, mientras Julian Assange intenta escapar de la justicia sueca vía Rafael Correa, Hugo Chávez vocifera contra el Reino Unido y el mundo espera en vilo un asalto de la policía británica, nadie, o casi nadie, se preocupa por las dos pobres mujeres abusadas por el fundador de WikiLeaks.

¿Dónde están Anna Ardin y Sofia Wilen, las suecas violentadas por el pirata que se negó a usar condón? ¿Merecen la solidaridad o el repudio de la prensa especializada? ¿Qué fue de ellas? ¿En verdad son tan pobres?

Un hipotético complot

Según una investigación abierta a la que pudo tener acceso Neo Club Press en 2011, las dos mujeres que acusan de agresión sexual a Julian Assange en realidad se habrían complotado previamente con el fundador de WikiLeaks para dificultar su eventual captura. Ahora se encuentran desaparecidas.

Según las fuentes, toda la historia de la “violación sexual” argumentada por Ardin y Wilen parte de un presupuesto real: una especie de “triángulo amoroso” sostenido entre ambas y Assange, quien mantuvo, y mantiene, relaciones al menos sentimentales con las dos mujeres.

En un momento de su relación, ante la posibilidad de que Assange fuera requerido por la justicia norteamericana o de cualquier otro país por piratería informática y robo de correspondencia íntima, el triángulo amoroso habría concebido la historia de la “violación sexual” para tejer, indirectamente, una complicada red de protección judicial alrededor del fundador de WikiLeaks.

De ahí que las respectivas historias de “agresión sexual” sostenidas por Sofia Wilen y Anna Ardin resulten tan intrincadas y en lugar de dañar la reputación de Assange tiendan a fortalecerla en culturas machistas como las latinas (precisamente Ecuador pertenece a esta clase de culturas). Todos los detalles revelados por ambas mujeres a las autoridades policiales apuntan a que el fundador de Wikileaks fue seducido por las suecas. En este contexto, el hecho de que Julian Assange no usara condón durante algunos de sus encuentros sexuales con ellas, aun pese a los requerimientos de las perjudicadas de que lo hiciera, constituye un dato menor en países como Ecuador, aunque se trate de un delito en Suecia.

En estos momentos, tal y como habrían planeado de antemano con el hacker australiano, ambas mujeres se han alejado de los focos. En su momento, aparecerán si es necesario para desmontar definitivamente “la historia del condón pirata”.

Mientras, la desaparición de las suecas sigue alimentado el narcisismo de Assange.

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