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Lecturas de José Manuel Prieto

Lecturas de José Manuel Prieto

julio 05
19:02 2012

1-0_aaa_jose_manuel_prietoJosé Manuel Prieto nació en La Habana en 1962. Narrador y ensayista, cursó estudios en la ciudad de Novosibirsk y vivió durante doce años en la ex Unión Soviética. Es autor de numerosas traducciones del ruso de autores como Anna Ajmátova, Joseph Brodsky y Vladimir Maikovski, y ha publicado, entre otros libros, Nunca antes había visto el rojo (La Habana, 1996, cuentos), El tartamudo y la rusa (Ed. Tusquets, 2002, cuentos), Treinta días en Moscú (Ed. Mondadori, Barcelona, 2001) y Rex (Ed. Anagrama, 2007).  Su novela Livadia ha sido traducida a numerosos idiomas con excepcional recepción en medios como The New York Times, The New York Review of Book, Le Monde, Liberation y The Times Literary Supplement. En el 2004 el prestigioso Frankfurter Allgemeine Zeitung destacó Liwadjia como una de las más importantes novelas publicadas ese año en Alemania.

Prieto reside actualmente en Nueva York. Voz humana, su más reciente novela, está en proceso de publicación.

Kiko Arocha. ¿Qué libro estás leyendo ahora?

José Manuel Prieto. Ahora mismo estoy releyéndome Sosha, de Isaac Bashevis Singer. Un escritor que admiro mucho y leo siempre con asombro de que logre tanto con tan poco artificio aparente.  Para más, vivía muy cerca de donde vivo ahora y suelo pasar por una calle, la 86 en la parte oeste de NY, que lleva su nombre: Issac Bashevis Singer Boulevard. Sus novelas tratan, muchas de ellas, de recién llegados a la ciudad de Nueva York y se mueven por un escenario que ahora me resulta muy familiar.

KA. ¿En qué idiomas lees?

JMP. Español, ruso, inglés y francés.

KA. ¿Dónde y cuándo acostumbras a leer?

JMP. Acostumbro a leer en cualquier parte. De niño era todavía más temerario y podía leer caminando por los pasillos de mi escuela, según me lo han recordado algunos amigos de aquellos años. Hoy día leo en casa y en el transporte público, que es una de las inmensas ventajas de no tener que conducir un coche: se puede leer todo el tiempo.

KA. ¿Cómo lees? ¿Subrayas y haces notas en los márgenes?

JMP. Si, es una costumbre que adquirí hace muchos años. Hago anotaciones con lápiz (jamás con pluma o boligráfo), subrayo, en las páginas en blanco al final del libro elaboro una especie de índice personal con las páginas que contienen información que me interesa. Claro que hay una diferencia entre leer un libro por placer, novela, ensayos, historia, y los libros que leo durante la preparación de mis novelas. Hay cierto tipo de libros que no concibo leer sin un lápiz en la mano.

KA. ¿Cuánto lees?

JMP. Leo en abanico, varios libros a la vez. Pero si un libro me atrapa entonces aparto las demás lecturas. Soy capaz de leer más o menos un libro por día, si no hago otra cosa que leer ese día, o bien unos tres por semana. Depende de la densidad del libro, del tema. Los libros de ficción, las novelas, son los más demorados, porque la forma importa. Los de “no ficción”, como se les dice en inglés, pueden leerse más rápido.

KA. ¿Cuál fue el último libro extraordinario que has leído?

JMP. Me viene a la mente The Fatal Shore, del crítico australiano Robert Hughes. Es un libro maravillosamente bien escrito, que te atrapa desde el primer momento y es un libro de historia. Cuenta la colonización de Australia, todo lo concerniente a los primeros días de la colonia penal que se estableció en el lugar, de ahí lo de “orilla fatídica”. Hughes escribe con aliento de novelista. De él me acabo de leer también una historia de Roma que recién salió. Es un escritor fantástico. Con él se entiende que la historia sea una de las nueve musas.

KA. ¿Cuáles son los libros que han tenido mayor impacto en tu vida?

JMP. Son varios, claro. Puedo comenzar con los libros de la adolescencia, que son los que más te marcan. Yo pondría en esa lista a Dostoievski, a Hugo, a Maupassant, a Chejov, a luego un poco más de adulto, Joseph Conrad en particular su Lord Jim, que me pareció un libro profundo, intelectual, complejo. Luego están Proust, Nabokov, Thomas Mann (que a Nabokov no le gustaba y entiendo por qué). La montaña mágica, sin embargo, es un libro que me impactó mucho cuando lo leí.

KA. ¿Lees ficción o realidad? ¿Cuáles son tus géneros favoritos y tus autores favoritos?

JMP. La novela, sin duda alguna. Pero todo depende. En realidad, como puedes ver de mis respuestas anteriores, me gustan los libros de historia o de ciencia que tengan todo el movimiento y el reto intelectual de una novela. El Universo Elegante, de Brian Green, es un libro sobre la teoría de cuerdas que leí de un tirón y que me pareció muy bien escrito, a pesar de lo enrevesado del tema. Pero también disfruto las novelas de detectives, un poco como decía Hemingway, que le gustaba leer a George Simenon para después del trabajo, como distracción. Encuentro que las novelas de Quiu Xiaolong, un autor contemporáneo chino que escribe sobre la China actual, tienen ese encanto, el de la historia bien contada. Lo mismo con la Trilogía Milenio de Larson, que está quizá peor escrita, pero que también leí con interés. Siempre dentro de esa categoría de libros con una historia. Los libros “literarios” son otra cosa, las novelas llamadas “serías”. Por ejemplo, soy un rendido admirador de Thomas Bernhard, que me parece un maestro inigualable por su máquina retórica, por cómo escribe, y como piensa cuando escribe, que es algo muy difícil de lograr.

KA. ¿Prefieres reír o llorar cuando lees?

JMP. Pues ni lo uno ni lo otro. Llorar pues no lloro nunca, es la verdad. Reír sí río, pero no por nada divertido o cómico, sino casi siempre de admiración ante un giro inesperado, algún pasaje deslumbrante, es decir, río de admiración.

KA. ¿Prefieres un libro que te entretenga o uno que te enseñe?

JMP. Depende para qué esté leyendo. Y en general, los libros que enseñan pueden ser sumamente entretenidos, no tiene que estar reñido.

KA. ¿Solamente lees libros de editoriales consagradas o te arriesgas a leer libros autopublicados?

JMP. Los libros autopublicados que leo son los que han sido presentados a algún concurso, es decir, hablo de manuscritos. En realidad no leo libros autopublicados porque no me caen mucho en las manos. Solo si me los mandan expresamente para conocer mi opinión.

KA. ¿Cómo escoges el próximo libro que leerás? ¿Vagando por las librerías? ¿Leyendo reseñas? ¿Oyendo recomendaciones de los amigos? ¿Atendiendo a las promociones?

JMP. Vago por librerías, claro. Aquí en NY hay excelentes librerías de libros usados y prácticamente venden libros en cada esquina. Sospecho que la oferta ha aumentado porque las personas se están deshaciendo de sus bibliotecas por los libros electrónicos. Hace unos años pasó algo semejante con la aparición del MP3, que las gentes se deshicieron de sus discos compactos y era posible comprarlos por una nadería. Estamos lejos de que pasemos del todo a los libros electrónicos, pero la gran cantidad de libros que se rematan me hace pensar que para allá vamos. En cuanto a las reseñas: no me ayudan mucho. En realidad no suelo leer reseñas. Hace mucho dejé de leer las que publica el The New York Times Books Review, que me parecen pésimas. Lo mismo puedo decir de Babelia, que dejé de leer mucho antes. Simplemente no confió en los juicios que emiten. Oigo recomendaciones de amigos, sí, pero cada vez menos. Me basta con hojear un libro, un par de páginas, y sé si vale la pena o no. Rara vez me equivoco. Hay algo en el dibujo de las dos o tres primeras páginas que delata la naturaleza de un libro.

KA. ¿Cómo compras los libros, en las librerías o a través de la Red?

JMP. En la red compro libros que son de difícil acceso aquí o bien mis propios libros, algo que hago constantemente para regalar a mis amigos. Pero lo cierto es que uso mucho las bibliotecas también, que aquí en NY son fantásticas, funcionan muy bien. Entonces hay libros que simplemente no compro porque sé que podré leerlos de la biblioteca. No tengo ya casi espacio en mi oficina para libros: hoy mismo he empacado ocho cajas de libros que estaban en los estantes de mi casa para llevármelos a mi oficina. Lo que representará un alivio de unos pocos meses, hasta que termine volviendo a llenar todo ese espacio que acabo de liberar.

KA. ¿Qué títulos para leer están en tu horizonte?

JMP. Ahora mismo tengo en mi mesa de noche una colección de ensayos sobre el futuro posthumano, la traducción al inglés de la novela Maidenhair (con título en ruso Venerin volos), del autor ruso Mijail Shishkin, que recién conocí y que mi esposa, que ya lo leyó, me ha dicho que es mi bueno (con lo que vuelvo a tu pregunta de más arriba: sí, escucho recomendaciones de amigos, en este caso de mi esposa), Success de Martín Amis, que no leí cuando salió, y un libro sobre la historia de las cruzadas que compré en una de las mejores librerías de libros usados que está muy cerca de donde vivo, en Broadway y la 78. Esto sin hablar de los libros que estoy leyendo para la novela que estoy escribiendo que requiere siempre de lecturas de referencia, etc.

KA. ¿Lees libros electrónicos en la pantalla de tu computadora? ¿Compraste un lector de libros electrónico o lo tienes en la mirilla?

JMP. Compré un Kindle porque es imposible leer por mucho tiempo en la pantalla de la computadora. Lo usé bastante, y debo decir que vencida cierta reticencia al principio por la extrañeza que representa, sin duda, se logra una perfecta inmersión en la lectura. Leí bastante hasta que se me descompuso recientemente. Sin que sepa yo por qué, la pantalla dejó de funcionar, se cubrió de franjas. Y eso enfrió mi entusiasmo, a decir verdad. No es que haya perdido nada, ni que tampoco sea muy caro o complicado comprarme uno nuevo, pero me tomó por sorpresa que durara tan poco, menos de un año.

Lo hallo muy útil al Kindle para leer PDF bajados de la Red y libros raros que están en catálogo abierto. Y también lo encontré muy útil para “sacar” libros de la biblioteca, que presta libros electrónicos, y llegado el día del vencimiento desaparecen de tu lector, retirados de la memoria remotamente. Así de mágico y así de fantástico.

http://www.alexlib.com/

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Sobre el autor

Kiko Arocha

Kiko Arocha

Modesto Arocha (Kiko). Nació en La Habana en 1937. Ingeniero en Electrónica y doctor en Ciencias Técnicas. Llegó a Estados Unidos en 1995 y decidió reinventarse como traductor y editor de sitios web y de libros, para lo cual fundó la editorial Alexandria Library (www.alexlib.com) en Miami. Es autor del bestseller "Chistes de Cuba", una antología de chistes populares contra el castrismo que recopiló en la Isla.

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