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Lilliam Moro, de la mano de un ángel

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Lilliam Moro, de la mano de un ángel

Luis de la Paz presenta el poemario de Liliam Moro en Books and Books

Lilliam Moro, de la mano de un ángel
marzo 19
14:10 2018

Hace unas semanas, durante la presentación en el Centro Cultural Español de su libro Contracorriente, poemario por el que recibió el Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”, en Salamanca, España, la escritora Lilliam Moro dijo (resumo un poco sus palabras) que durante los aciagos días debatiéndose entre la vida y la muerte en un hospital de Miami, tuvo la sensación de haber regresado de la muerte.

Este hecho, digamos prodigioso, de alguna manera se evidencia en la poesía que ha escrito Lilliam después de aquellos momentos tan difíciles. Esa nueva percepción sensorial es la que marca los poemas de El silencio y la furia, libro que hoy presentamos, gracias a la generosa gestión de la filántropa Aida Levitán, y su editorial Ultramar.

Los poemas que integran este asombroso libro se proyectan con intensidad más allá de los límites de las palabras y las propias imágenes que de ellos emanan, para labrar como una perfecta pieza de creación, una manera de transmitir energía vital.

Si hubiera que aventurarse a definir la carga de este poemario, habría que emplear términos como desgarramiento y turbación. Mucho desgarramiento y muchísima turbación. Y no podría ser de otra manera cuando se leen estos textos donde lo sagrado es la vida misma, y lo inocuo el estupor cotidiano y su servidumbre ante los embates de la vida, esos golpes tan fuertes, yo no sé, de los que se quejaba otro poeta.

Quizás por ello lo acertado del título, El silencio y la furia. Una furia que se acrecienta en la medida que se hace más devastador lo que nos rodea, lo que nos pasa. Alrededor de esa conexión entre sentimientos y estupor, llega el sonido, pero no como una plácida melodía, sino como un torbellino de ruidos atronadores que laten, palpitan, repercuten, conduciendo a un sonido interior, cómplice y revelador, que se soporta en silencio. Esa podría ser una manera de interpretar la dicotomía sonido-furia, donde el sonido se transforma en silencio, manteniendo la furia inalterable. Otra sería pensar que no existe el sonido entre los ángeles, y es que la primera parte del libro, que es un tú a tú con las cortes angélicas, da título a todo el conjunto. Y así Lilliam convoca al ángel que está al principio y al final de todas las preguntas, que es el mismo y es también otro más allá de “infierno del tiempo” y “de esta pausa engañosa que llamamos la vida”.

Hay una aparente pugna entre los términos silencio y furia, que solo llega a alcanzar su verdadera significación cuando el lector se adentra en estas páginas, donde va descubriendo la simbología angelical, como la de la muerte a medias, referencia que quizás conecte con esa experiencia, ese regreso, al que aludía al principio.

El silencio y la furia, está lleno de claves, de referencias que requieren de un lector atento con una sensibilidad especial. Ángel dador, indefinido, que quizás no existas, impasible, de la compasión, de todos los ejércitos, de lo efímero, ángel sin nombre, del desconcierto, ángel ensimismado… Todos están convocados, pero falta, diría yo, el ángel de la melancolía, que humedece estas páginas, quizás el mismo que la lleva de la mano, “de vuelta a casa”. Todos misterios que se van revelando –o no– en el andar de la poeta.

El libro se completa y se complementa con otros temas claves en la poesía de Lilliam Moro: El tiempo circular del que nos advertía el Predicador: ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. También la persistencia de lo efímero. Lo insignificante imponiéndose en un juego donde la huella se queda en la memoria.

El silencio y la furia es un libro sólido, de madurez, de gran vuelo poético y de una carga expresiva que va más allá del oficio y la sensibilidad, para tocar cimas a las que pocos poetas llegan. Este libro que la Editorial Ultramar y Artes Miami pone en nuestras manos, es todo un regalo de poesía pura, escrito por una mujer con vida vivida y gran desgarramiento expresivo.

Hay, sin duda, todo un proceso creativo donde la escritora expresa, no elabora, aunque hay que resaltarlo, cada poema está más que meditado, curtido, concebido creativamente desde un proceso mental muy complejo, pero que de pronto toma su propio curso, se eleva, se manifiesta, se hace poesía. Este es un libro para sentirlo. No valen explicaciones, ni análisis. Hay que dejarse arrastrar por las palabras, por los versos que urden una trama intensa de furia, de mucha furia, circundada por el silencio.

Lilliam Moro nos regala en este poemario toda la sabiduría acumulada, por eso se acarician con más suavidad sus páginas. No hallamos estallidos. Es como un río cuando llega al remanso, un deslizarse suave de la palabra sin estridencias, sin fuegos fatuos: fuerte, clara, precisa, pero cargada de dolor, porque es inevitable. El silencio y la furia es sin temor a equivocarme, su libro más maduro, u para mi gusto, el más perfecto.

Palabras pronunciadas por Luis de la Paz durante la presentación del libro ‘El silencio y la furia’ de Lilliam Moro, el miércoles 21 de marzo del 2018, en la librería Books & Books de Coral Gables.

Sobre el autor

Luis de la Paz

Luis de la Paz

Luis de la Paz (La Habana, 1956). Escritor y periodista cubano, ha publicado los libros "Un verano incesante", "El otro lado", "Tiempo vencido" y "Reinaldo Arenas, aunque anochezca", entre otros. Entre 2001 y 2008 editó la revista virtual de literatura cubana El Ateje. Es Premio Museo Cubano de Ensayo por "Dulce María Loynaz, tránsito de una gran dama cubana", y Premio Lydia Cabrera de Periodismo en 2011.

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