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Los americanos en Cuba, el paraíso recobrado

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Los americanos en Cuba, el paraíso recobrado

Los americanos en Cuba, el paraíso recobrado
enero 06
23:19 2016

 

Ya la ola de turismo norteamericano a la isla comenzó. Un fenómeno que no tiene nada de nuevo, ya verán por qué. Si no hubiera sido por la Guerra Fría sería Cuba una potencia turística planetaria, pero al parecer los americanos han recobrado su paraíso perdido.

Cuba, la mayor de las Antillas, tiene mucho que ofrecer. No solo su exuberante trópico, sus playas, bailes, amor y bachata, también un rico patrimonio cultural y el exotismo de ser un museo del comunismo. En su identidad ajiaco se mezcla lo español, africano, francés y chino, pero poco se habla del aderezo norteamericano, con sus sorprendentes huellas.

En busca del paraíso tropical

Desde el siglo XIX, La Perla de las Antillas, por entonces colonia de España, atrajo a los norteamericanos, a escritores, pintores, hombres de negocio, científicos, buscavidas, aventureros. Muchos visitan la isla como meros turistas, o para establecer compañías comerciales, otros se quedan a vivir. Existía una creciente actividad mercantil entre los puertos cubanos y de Estados Unidos. En el período de la guerra independentista de Cuba (1868-1898), participan combatientes estadounidenses del lado cubano, como el general Thomas Jordan. Theodore Roosevelt lo hace con sus Rough Riders. Tampa, New York y Cayo Hueso (Key West) se convierten en centros del patriotismo de los cubanos exiliados. En esta guerra interviene Estados Unidos contra España (1898) y ocupa la isla (1898-1902).

Descubriendo el Tropical Paradise

Con la instauración de la República de Cuba (1902) crece la influencia política y las inversiones capitalistas de Estados Unidos en la isla, al mismo tiempo penetra el modelo cultural estadounidense. También surgen pueblos y asentamientos habitados por colonos norteamericanos, como La Gloria City en la Sierra de Cubitas, y Omaja, en Las Tunas. Esta americanización dejó huellas en la cultura material, en el argot, el deporte, la política, la mentalidad, etc.

En la era del avión el turismo impacta. Las playas y el verdor de una Cuba moderna, sus mulatas, los fogosos ritmos, el tabaco, el azúcar, La Habana cosmopolita, las facilidades para el entretenimiento, entre muchos atractivos, convierten la isla en un “Tropical Paradise”, el destino preferido de los vacacionistas americanos. La capital se vuelve de neón, se le llama “París del hemisferio occidental” y la “Meca musical de América”, llena de negocios y espectáculos, rascacielos, hoteles, cines, golf, night clubs, casinos y cabarets, como el famoso Tropicana. Artistas de Hollywood y personalidades del mundo firmaban las paredes de la Bodeguita del Medio. Varadero, la “playa azul”, se convierte en la más famosa internacionalmente, donde se instalan muchos norteamericanos acaudalados, entre ellos el magnate Irénée du Pont, que construye la lujosa mansión Xanadú. Viajar a Cuba era como visitar el edén, lo máximo del boom turístico en América.

Basado en el libro en proceso de publicación “Mirando al Norte”, una investigación del periodista y arqueólogo cubano Richard Roselló, quien es coautor de este artículo.

Con la revolución cubana de 1959, el turismo norteamericano prácticamente desapareció. Ahora, con la normalización de relaciones, el turista estadounidense ha vuelto con nuevos incentivos, más allá de las playas y la cultura sincrética viva, como son los curiosos ingredientes de la Cuba castrista y su arqueología postsoviética, incluida la oferta de sus propias y legendarias huellas, que siguen ahí.

¿Dónde están las huellas norteamericanas?

Muchos sitios y reliquias de los museos son testigos de la presencia y aportes de los estadounidenses a lo largo del país, pero el turista curioso no debe pasar por alto los de gran interés. Señalemos los siguientes: la finca del escritor Ernest Hemingway, el monumento al Maine, el paseo del Malecón, el pueblo fantasma de Omaja, el batey estilo norteamericano del antiguo central azucarero Cunagua (actual Bolivia), en Ciego de Avila, la loma de San Juan en Santiago de Cuba donde combatió Theodore Roosevelt al frente de sus Rough Riders contra las tropas coloniales españolas, el imponente Capitolio Nacional, inspirado en el capitolio de Washington y erigido en 1929 por la constructora Purdy & Henderson Company de New York, la mansión de Du Pont en la playa de Varadero. Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud) tiene mucho que mostrar de la antigua presencia de los hacendados norteamericanos en los cultivos de cítricos. Un yanqui de Nueva York trae la primera máquina de fotografía a La Habana. Es George Washington Halsey, lo cual sitúa a Cuba en el segundo país del mundo y el primero en Hispanoamérica en inaugurar oficialmente el primer estudio público comercial de retratos al daguerrotipo, en 1841. Son incontables los aportes y huellas; para conocerlas les remito a la fuente de este artículo, el libro Mirando al Norte, de Richard Roselló.

Memoria americana dondequiera

Mire por donde camina. Hay memoria americana en muchos rincones cubanos. Calles habaneras con adoquines de Boston, instalaciones industriales, tarjas, artes plásticas, monumentos, panteones, leyendas urbanas. La obra de la Carretera Central que recorre la isla fue encargada a una constructora estadounidense: Warren Brothers Company de Boston. El Hotel Habana Libre de 25 pisos (antes llamado Hotel Hilton), inaugurado en 1958, fue diseñado por un renombrado arquitecto de Los Angeles, Welton Becket. Era el más grande de América Latina en su tiempo. También el histórico Hotel Nacional, edificado en 1930 a orillas del malecón fue ejecutado por firmas americanas: Mc Kim, Mead & White y la Purdy & Henderson. Hay numerosos edificios de primera clase erigidos por constructoras estadounidenses en el barrio El Vedado. Las obras del antiguo Banco Nacional de Cuba, del Royal Bank of Canada y la farmacia Johnson & Johnson las dirigió Purdy & Henderson. Otra controversial curiosidad turística de Cuba es un puerto oriental del país aún ocupado por Estados Unidos: la base naval de Guantánamo.

¡Quién no conoce a Hemingway!

El premio Nobel Ernest Hemingway es todo un hito en la literatura norteamericana y universal y en la historia cubana, porque le gustaba vivir y escribir en Cuba. En las afueras de la Habana tenía una propiedad: la finca La Vigía, hoy museo memorial, situada en el pueblecito San Francisco de Paula. Solía darse tragos en los bares de la Habana Vieja, su mojito en la Bodeguita del Medio, y en El Floridita solía tomar a diario su cóctel favorito, el Daiquirí. El bar Floridita fue declarado en 1953 uno de los siete más famosos del mundo. A pocos pasos de allí está el hotel Ambos Mundos, donde se alojaba para escribir y disfrutar la vista de la bahía. Pero unas de sus huellas más divulgadas es el poblado marinero de Cojímar, al este de la capital, escenario de su más popular novela El viejo y el mar.

El malecón tiene de yanqui

El malecón es uno de los grandes símbolos del paisaje urbano habanero, junto al castillo del Morro, El Prado y el Capitolio Nacional. Es el mejor paseo de la ciudad: una espaciosa calzada con parapeto extendida más de 8 kilómetros frente al mar. Si un turista preguntara quién construyó esta joya, hay una placa reveladora: fue proyectado y comenzado en 1901 por el cuerpo de ingenieros de Estados Unidos, cuando gobernaba la isla Leonard Wood, en el período de ocupación (1898-1902). Los gobiernos cubanos construyeron los distintos tramos de la obra hasta terminarla en 1959. Su nombre original es Avenida del Golfo.

Malecón de La Habana

Malecón de La Habana

Monumento al Maine

Hay muchos sitios que ver a lo largo del malecón, desde fachadas de edificios antiguos hasta monumentos, fuentes y estatuas. Uno de ellos recuerda una de las tragedias de la guerra de independencia de Cuba: el monumento a las víctimas del acorazado norteamericano Maine, que explotó en la bahía de la Habana en 1898. Murieron 266 marineros. Por este hecho Estados Unidos declaró la guerra a España ese mismo año. El monumento se erige en el Vedado desde 1926, cerca de Línea y malecón, a poca distancia de la ex sección de intereses, hoy embajada de los Estados Unidos en Cuba.

El Ferrocarril

Los cubanos implantaron esa mejora once años antes que los españoles. Cuba fue el primer país de América Latina y la Habana la sexta capital del mundo donde transitó un tren. Antes solo en Bruselas, en 1835. El primer tramo se inauguró en 1837. Los ingenieros que dirigieron las construcciones fueron los norteamericanos Benjamín H. Wright y Alfredo Krüger Las dos primeras locomotoras que inauguran el ferrocarril eran máquinas construidas en los talleres de la Baldwin, en Estados Unidos.

La Estación Central de Ferrocarriles es la principal terminal ferroviaria de La Habana y de toda Cuba, es el centro del sistema ferroviario del país. Desde 1983 se considera  Monumento Nacional. El edificio, de 1912, es de estilo ecléctico, con una distinguida fachada plateresca hacia la calle Egido, en la Habana Vieja El arquitecto principal de la obra fue el norteamericano Kenneth Mackenzie Murchison.

Todo lo anterior forma parte del paisaje cotidiano de la isla, y todo indica que la americanización en el siglo 21 seguirá dejando huellas.

Sobre el autor

Antonio Ramos Zúñiga

Antonio Ramos Zúñiga

Antonio Ramos Zúñiga es un periodista freelance, además de dedicarse a la arquitectura, la fotografía de viajes y la historia del arte. Actualmente investiga el patrimonio cultural de México, donde reside. Es miembro de la Asociación de Amigos de los Castillos de Puerto Rico y de la junta de editores de la revista Herencia, en Estados Unidos. Ha publicado en periódicos y revistas de varios países y recibido premios por sus trabajos. Es autor de "La ciudad de los castillos" (2006) y de las novelas "Cornatel, el secreto español" (2014) y "Bonos chinos. Todo se sabe en la vida" (2015).

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1 comentario

  1. carlos Carralero
    carlos Carralero enero 08, 04:50

    Muy oportuno este artículo; datos que la mayor parte de los cubanos han olvidad por imposición, los unos, por mala memoria histórica los otros y por cancelación de la memoria de los que fueron naciendo en un sistema que promocionó a un país instruído, y sin embargo ha sido un país sumido en la oscuridad de lo “UNICO”: partido único, única televisión de EStado, única forma de instruirse; bajo la doctrina del comunismo, y sanidad única; para la propaganda del régimen y el control ciudadano. Gracias por el magnífico artículo.
    REcatar la memoria es una tarea ardua, en una nación que perdió la identidad; pero es importante recatar la memoria para colocar la historia con la cabeza hacia arriba y rescatar todo lo que se pierde perdiendo esa memoria; desde la moral hasta la memoria productiva

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