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Los comunistas también lloran

Los comunistas también lloran

Los comunistas también lloran
abril 14
14:09 2015

La gente habla muchas tonterías, según se ve. Desde tiempos inmemoriales nos han dicho y hemos leído que los comunistas, entre los cuales, claro, están incluidos los castristas, no lloran. Que son personas de acero, como aquel Stalin que masacrara a más de cinco millones de personas sin que de sus ojos, se afirma, brotara una lágrima.

Mendacidades. Los comunistas sí tienen sentimientos, y lloran.

Al cantautor cubano Silvio Rodríguez, castrista, revolucionario de corazón desde siempre, pues, según nos hace saber ahora en su blog Segunda Cita, se le “aguaron los ojos” cuando en la recién terminada Cumbre de las Américas “Cristina” (sepan que se refiere a Cristina Fernández, presidenta de Argentina, pero entre amigos no es usual marcar los apellidos cuando son aludidos) dijo: “Cuba está aquí porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo que sufrió y sufre aún muchas penurias, y porque ese pueblo fue dirigido por líderes que no traicionaron su lucha”.

Entonces, en ese momento, se le “aguaron los ojos” a Rodríguez. Me imagino la emoción que habrá sentido, la crispación en todo su cuerpo, incluidas las partes impublicables.

Esos raptos de delirios son así, lo obnubilan a uno al extremo que olvida la aritmética más elemental. Puesto que “Cristina” dijo “Cuba está aquí porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo que sufrió y sufre aún muchas penurias, y porque ese pueblo fue dirigido por líderes que no traicionaron su lucha”.

Que yo sepa, todavía ese pueblo no ha sufrido “por más de 60 años”, sino, hasta ahora, “solo” por 56. A menos que la presidenta argentina haya incluido la dictadura anterior. Pero no, no debe ser, porque uno supone que la anterior no estaba dirigida “por líderes que no traicionaron su lucha”.

Sin embargo, durante la tiranía anterior, el batistato, yo, lo confieso, lloré varias veces como consecuencia de los desmanes de aquella. Por ejemplo, cuando vi morir a algunos de los amigos y  buenos conocidos, de los “grandes”, de mi barrio. Entre otros a “Bayoya”, “Chichí Padrón”, “Dinamo”, Mario “Mantecadito” o “Los Jimaguas”. Ellos murieron por una causa noble, según les habían prometido, pero que luego resultó traicionada por el dictador subsiguiente.

Hoy, que sabemos de la propensión al llanto del cantautor Rodríguez, no tenemos por qué dudar que también haya derramado lágrimas al ver que ciertos barrios de La Habana (solo de La Habana), según sus propias palabras, están “más jodidos” de lo que él mismo pensaba.

Tampoco tenemos por qué dudar que llorara en silencio cuando, en 2003, fueron fusilados, injustamente, en menos de 72 horas, tres jóvenes que no hicieron daño físico a nadie cuando intentaron robar una lancha para huir del paraíso.

Torrentes de lágrimas habrá derramado, recluido en su alcoba, seguramente, en ese propio año cuando 75 periodistas y escritores fueron condenados a largas penas de prisión, por el solo hecho de intentar que el mundo supiera la trágica realidad que viven los ciudadanos de su país.

Me lo imagino, asimismo, llorando fuera de cámara, cuando ha sabido —porque él tiene medios para saberlo— de las golpizas que sufren los pocos hombres y mujeres que en Cuba se atreven a protestar contra la dictadura. Específicamente, al constatar cómo han sido arrastradas por las calles no pocas de estas mujeres disidentes.

Muchas lágrimas, sin duda, derramó el cantautor, si bien lo ha callado, aquel día en que Orlando Zapata Tamayo murió como consecuencia de una larga huelga de hambre en protesta contra el oprobio generalizado en la Isla por parte de las autoridades.

Y las lágrimas, las lágrimas que aún le quedan por derramar. Por causas venideras.

Esperemos.

Sobre el autor

Félix Luis Viera

Félix Luis Viera

Félix Luis Viera nació en Santa Clara en 1945. Ha publicado seis poemarios, tres libros de cuentos y cuatro novelas, más la noveleta “Inglaterra Hernández”. Su libro de cuentos “Las llamas en el cielo” es considerado por muchos un clásico del género en su país. En Cuba, recibió en dos ocasiones el Premio de la Crítica. Su novela “Un ciervo herido” —traducida al italiano en 2005— ha recibido una notable acogida de público y crítica. Su más reciente novela, “El corazón del rey”, incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista. Su poemario “La patria es una naranja” fue merecedor en 2013, en Italia, de uno de los premios “Latina en Versos”. Comenzó su carrera literaria con el poemario “Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia”, Premio David de Poesía en 1976. Desde 1995 reside en la ciudad de México.

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9 comentarios

  1. Elisa Tabakman
    Elisa Tabakman abril 14, 22:26

    Grande Maestro Felix! Tan certero y agudo como siempre. Y no se olvidé que no solo él lloró… lloramos más del 70% de los argentinos (cada vez que habla Ella…)

  2. Pepe
    Pepe abril 14, 22:43

    Pero recuerda que ellos lloran “en pañuelo de olán fino”

  3. Virginia
    Virginia abril 14, 23:33

    Claro que los comunistas lloran y este se hizo mas lloron cuando le quitaron el presupuesto para su disquera, vaya…

  4. Alejandro González, México
    Alejandro González, México abril 14, 23:48

    Hay varias teorías para explicar “el llanto del camaján”, querido Félix Luis.
    1. Tiene conjuntivitis.
    2. Se le metió una basurita.
    3. Recordó en ese momento que había dejado encendido su aire acondicionado y la factura que lo espera (quizá tenga que hipotecar su Estudio Abdala).
    4. O, sencillamente, es que está jodido, definitivamente jodido con el Alzheimer.

  5. Sergio González, de México
    Sergio González, de México abril 15, 11:27

    Si hay un tipo repulsivo a extremos pocas veces alcanzados, sin lugar a dudas es ese señor de cuyo nombre prefiero nunca acordarme. Y para demostrarlo, nada como llorar con el siseo de una víbora de la calaña de la Sra. de Kirchner… Dios los cría y el diablo los junta, dice por ahí cierto popular (de popularidad)proverbio.

  6. Juan Carlos Romero
    Juan Carlos Romero abril 15, 16:34

    A su edad en ocasiones, se presentan obstrucciones en los conductos lagrimales a causa de cálculos que pueden originar lagrimeos espontáneos, que en su caso concreto calificaría como de “lágrimas de un viejo y artero cocodrilo desalmado”

  7. Mercedes Eleine
    Mercedes Eleine abril 16, 12:43

    Aprovechado, oportunista, trepador, hipócrita, déspota, grosero, vanidoso, egocéntrico, etc. Eso es Silvio Rodríguez para mi. Nunca fui a ninguno de sus conciertos en Cuba. Siempre tuve el peor concepto sobre él. Si llora o no llora, si se ríe o no, me tiene sin cuidado. A cada vasallo su tirano.
    21 h · Me gusta

  8. Plutarco Cuero
    Plutarco Cuero abril 18, 23:24

    Las prodigiosas lagrimas de cocodrilo .. se ve en la interminable sucesión de funerales el suyo incluido …

  9. Gioconda Carralero Dominicis
    Gioconda Carralero Dominicis abril 26, 18:12

    Claro que Silvio Rodríguez no llora. Como va a llorar un hipócrita como él, que mientras vivía una vida de Rey y llenaba sus bolsillos, con monedas arrancadas a la tristeza y miseria de su pueblo. Este mismo pueblo moría de angustia y hambre. Otros emigraban a tierras ajenas y otros morían en el estrecho de la Florida.
    Espero que un día llore de verdad….todo a su momento.

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