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Los dioses tienen la palabra

Los dioses tienen la palabra

Los dioses tienen la palabra
julio 07
23:41 2014

En la tradición estructural de grandes novelas como Rayuela (Cortázar), El hombre ilustrado (Bradbury) o Vista del amanecer en el trópico (Cabrera Infante), La reunión de los dioses, del escritor cubano Julio Benítez, sorprende agradablemente contra el marco trillado del costumbrismo narrativo en boga. Y me refiero sobre todo al ámbito hispanohablante. Este libro editado por Cursack Book, cuya trama transcurre en la Cuba del llamado Periodo Especial y cierra en el exilio, comienza con un capítulo delicioso, En el pico del caimán, y se estructura cilíndricamente a partir de jerarquías independientes que, como apunta el crítico Roberto Fontana, resumen “una faena estricta de la memoria testimonial”.

Así, mientras en un libro como Operación Serpiente, del propio autor, la narración avanza lineal, en la tradición de la novela negra norteamericana, La reunión de los dioses ronda esa otra tradición –mencionada arriba– de la novela difícil,  impaciente, jugosa en sus incesantes desdoblamientos. Tradición cada vez más obviada por un entorno editorial que intenta sobrevivir a toda costa y, lógicamente, apuesta por el consumidor pasivo como salvavidas. El resultado es cada vez más predecible: si a finales del siglo pasado libros como este no hubieran desatado, estructuralmente hablando, polémica, en la segunda década del siglo XXI vuelven a despertar las emociones encontradas que caracterizan a lo iconoclasta.

Julio Benitez y La reunion de los diosesEn cualquier caso, La reunión de los dioses constituye una fiesta de los sentidos, del paladar narrativo deleitándose por tramos, por tragos, por trallazos. Aquí se escalonan lo humorístico y lo reflexivo desencadenando sucesivas evocaciones. Un ejemplo pasa por el capítulo Simulación, donde el narrador se detiene en la conocida consigna fascista “¡Pin Pon fuera, abajo la gusanera!” para establecer planos discursivos delirantes:

“Siempre me ha gustado el ping pong, es un juego refrescante con esa paletica que se mueve de aquí para allá como el movimiento de las partículas inestables, dialécticamente móviles que mantienen a uno activo. Lo que no puedo ver son los gusanos”.

O por este otro, perteneciente al capítulo El péndulo inclinado, donde Benítez se burla subrepticiamente de la economía socialista:

“El tiempo se ha detenido. Tu reloj Poljot, comprado por tu madre treinta años atrás, ya no funciona. Las manecillas desajustadas no tienen control de las horas, de los minutos o de los días. Has llegado a la edad crítica, más allá de los cuarenta. Es ahora o nunca. Pero el péndulo, los mecanismos de ese cronómetro, no dan más”.

La Otra Esquina de las Palabras (Café Demetrio, 300 Alhambra Circle, Coral Gables) invita el próximo viernes 11 de julio, a las 7:30 p.m., a un encuentro con el narrador y poeta cubano Julio Benítez, quien presentará sus novelas Operación Serpiente y La reunión de los dioses. La presentación estará a cargo del crítico y ensayista Ángel Velázquez Callejas.

Estamos ante un libro desafiante pero contagioso –que rompe y se extralimita al punto de incurrir en recreaciones formales impresionantes, como las de versificar en prosa o plantar a un meganarrador extraterrestre, Amael–, en el que estructura, historia y personajes se conjugan para mantener al lector en un perenne estado de creatividad. Y es que esta es de esas novelas que nos obligan a imaginar mientras leemos, pero en un sentido incisivo, radical.

Como ya dije una vez a propósito de Ruy, de César Reynel Aguilera, la tan cacareada “novela de la revolución” nunca se dio en Cuba y ha tenido que esperar al exilio para eclosionar, aunque por supuesto desde el anticastrismo, la burla o, más sencillamente, la apatía. La novela de la revolución sería en realidad la novela de la contrarrevolución si la revolución efectivamente existiera (que no existe, que nunca existió). La reunión de los dioses, junto a por lo menos una decena de novelas publicadas en los últimos diez años fuera de la Isla, demuestra que en literatura los dioses exiliados tienen la última palabra. Al menos por ahora.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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