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Los faraones modernos

Los faraones modernos

Los faraones modernos
octubre 12
16:29 2013

Mis colegas arqueólogos están estupefactos ante mi nueva tesis sobre los constructores de las Pirámides de Egipto. Comprendo su malestar, porque cada vez que surge una tesis radicalmente opuesta a la que ha sido aceptada durante años, o siglos en este caso, la primera reacción es de rechazo. Cuesta enormemente cambiar las ideas, aun de los científicos más famosos. Pareciera que se acostumbran a seguir unos surcos marcados y reafirmados durante generaciones y no se atreven a divagar aunque sea un poco, a alejarse de aquel camino tan bien trazado que no deja ningún lugar a la imaginación. Sin embargo, no divulgar una teoría, aunque sea la más descabellada, es un insulto a la inteligencia humana.

Mi teoría es sencilla y unificadora porque relaciona lo acontecido hace más de cuarenta siglos con lo que todavía acontece en nuestra sociedad moderna. Mentiría si dijera que existe en este país alguna persona ajena al concepto de pirámide; no me refiero a las tan famosas Pirámides de Egipto atribuidas a una dinastía de faraones, sino a la pirámide moderna, aquel juego financiero que reapareció en los años 80 del siglo pasado. En aquella época, uno de mis alumnos me introdujo a este concepto, mejor dicho a este esquema, que pretendía que todos alcanzáramos la riqueza. Cada semana, en una casa diferente, se reunirían diez personas, luego serían cien, y luego mil… Cada una le entregaría al anfitrión una cantidad de dinero, mil unidades de nuestra moneda, para ser específico. La semana siguiente, la misma cantidad le sería entregada a la persona que estuviera en segunda posición en la lista. Por supuesto, el anfitrión de la semana anterior también le traería su ofrenda. La idea era que los que ya habían recibido siguieran participando y no se retiraran a disfrutar del dinero ganado sin esfuerzo. Mientras más personas se unieran, mayores serían las sumas recaudadas. Al final, todos participaríamos y todos nos haríamos ricos. Sólo había que cebar esta máquina de dinero para que comenzara a funcionar.

“La indisciplina, la falta de dedicación, o simplemente la realización de que es prácticamente imposible hacerse rico de esta manera siempre acaban por limitar el tamaño de la pirámide. Por ello, los miembros más fervientes siempre deben estar en busca de nuevos incautos para encandilarlos con el prospecto de hacerse ricos sin mucho esfuerzo”. José Luis Borja

Desafortunadamente, este esquema no funcionó, tal vez por falta de disciplina y también porque fue prohibido por el gobierno. Sin embargo, igual que una especie en vía de extinción que hace todo lo posible por sobrevivir y se adapta a las nuevas circunstancias, los constructores de las pirámides modernas también evolucionaron. Se habían prohibido las transacciones de las pirámides porque eran trueques de dinero por una promesa que fatalmente resultaba incumplida. En consecuencia, inventaron un nuevo concepto, familiarmente llamado Multi Nivel , con el fin de obviar las trabas legales. En esta nueva instancia, el trueque de dinero es por un producto cuyo precio está muy por encima de su valor real. Cualquier persona que se aliste debe reclutar a otras para que éstas también les vendan el producto a otras en otro nivel. Por cada venta realizada, la compañía que organiza el Multi Nivel , es decir, el constructor de la pirámide, le pagará a cada miembro de la organización unas comisiones proporcionales a la cantidad de personas que hayan sido reclutadas, generando teóricamente unos ingresos cuantiosos, según los testimonios de los reclutadores. La carestía del producto hace posible estos pagos. Lo malo es que la máquina de hacer dinero siempre se tranca en cierto nivel. La indisciplina, la falta de dedicación, o simplemente la realización de que es prácticamente imposible hacerse rico de esta manera siempre acaban por limitar el tamaño de la pirámide. Por ello, los miembros más fervientes siempre deben estar en busca de nuevos incautos para encandilarlos con el prospecto de hacerse ricos sin mucho esfuerzo. A menudo los que se alistan acaban con garajes llenos de papel higiénico o de productos de limpieza que luego revenden por internet a la mitad del precio al cual fueron adquiridos. Muy a menudo el mismo constructor de pirámides les compra la mercancía de manera anónima y así se cierra el círculo. Sigue y se diversifica el juego porque cualquier producto sirve. Sólo se necesitan algunos epítetos que lo distingan de su versión silvestre, como orgánico, bio cualquier cosa, ecológico, sano, etc…

Mis colegas están furiosos conmigo porque afirmo que las Pirámides de Egipto son en realidad monumentos a los constructores de la antigüedad que se hicieron ricos gracias al mismo esquema que resurgió en la historia moderna. Los llamaban faraones y recibían ofrendas en oro y plata a cambio de alguna promesa. Como estaban de primeros en la lista, fueron los que se hicieron ricos y siendo acaudalados y vanidosos construyeron aquellas tumbas para también figurar de primeros en la pirámide en su próxima vida. La propia forma del monumento delata el origen de su riqueza. En nuestra era, los faraones del Multi Nivel  siguen agrandando sus imperios y colocando sus logotipos, jeroglíficos modernos, en altos edificios de vidrio y de acero.

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Sobre el autor

José Luis Borja

José Luis Borja

José Luis Borja nació en Francia de padres españoles refugiados de la guerra civil. Estudió ingeniería electrónica en Toulouse. Por el texto “Dulce Venecia” recibió el Segundo Premio del IIº Certamen Internacional de Cuentos “Jorge Luis Borges-2008”, de la revista SESAM (Buenos Aires, Argentina). Suya es la novela histórica “Aroma de caña fresca”. Reside en Miami.

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2 comentarios

  1. Manuel
    Manuel octubre 14, 15:12

    Buen ensayo, me gustó. Gracias José Luis

  2. koly
    koly octubre 16, 20:08

    excelente relato!

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