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Luis López Nieves, la fascinación narrativa

Luis López Nieves, la fascinación narrativa

marzo 24
03:07 2011

 

1-foto_caras_rostro_2Algunos lo llaman “el fabulador por excelencia”. Otros lo catalogan de “tejedor de cuentos y novelas”.

Pero lo que sí está claro es que el reconocido escritor puertorriqueño Luis López Nieves ha logrado acaparar el intelecto y las emociones de sus lectores a través de textos sagaces en los que la invención y la realidad logran entretejerse de una forma única y amena.

Premio Nacional de Literatura, fundador de varias revistas, guionista, traductor, comentarista literario y jurado de certámenes literarios en diversos países de América Latina, López Nieves nos ha regalado unos minutos de su tiempo para responder varias preguntas relacionadas con el programa de Maestría en Creación Literaria, adscrito a la Universidad del Sagrado Corazón, en Puerto Rico, así como con aspectos de su formación literaria.

Aprovechamos la oportunidad para agradecer su gentileza y esperamos que los lectores de Neo Club Press se acerquen tanto al ser humano como al escritor inventor a través de textos de su autoría como Seva (cuento), El Corazón de Voltaire (novela), y El silencio de Galileo (novela), entre otros.

Claudia  Márquez Linares. ¿Qué lo motivó a crear el programa de Maestría en Creación Literaria que actualmente ofrece la Universidad del Sagrado Corazón?

1-galileoLuis López Nieves. Durante siglos los escritores hemos sufrido una terrible discriminación en el mundo  universitario. Para hacer una maestría en música, por ejemplo, el estudiante debe aprender a tocar un piano o un violín. Para una maestría en pintura debe aprender a pintar. Para una maestría en actuación, el estudiante actúa. O sea, en estas maestrías se crea arte. En cambio, en los estudios tradicionales de literatura no hay un lugar para los escritores. Estudié Literatura Comparada y realmente no había un sitio para mí. Las escuelas graduadas de literatura tradicional preparan profesores, teóricos, críticos e historiadores de la literatura, pero no preparan escritores. ¿Por qué? Nunca he sabido cuál es el motivo de este discrimen.

En el siglo XX se empezaron a crear las primeras escuelas de Creación Literaria en Estados Unidos, precisamente para corregir esta situación. Eran universidades en las que el aspirante a escritor aprendía a crear su propia literatura. Un día decidí que era tiempo de que en Puerto Rico tuviéramos la misma oportunidad de desarrollo. Por suerte en la Universidad del Sagrado Corazón tenemos un presidente con mentalidad vanguardista: el Dr. José Jaime Rivera. Le presenté la idea y la acogió positivamente. En el 2004 fundamos el Programa de Maestría en Creación Literaria, que desde entonces ha tenido una acogida excelente. El primer año, por ejemplo, recibimos más de 200 solicitudes, lo cual es muchísimo para una maestría en Puerto Rico. Empezamos a graduar estudiantes en el 2007. Y, para darte un ejemplo, el año pasado el periódico El Nuevo Día sacó su lista de los mejores diez libros del 2010. Entre estos estaba la novela “Esa antigua tristeza”, de José Borges, y el libro de cuentos “Adiós, Mariana”, de Awilda Cáez. Ambos son graduados de la primera clase de Creación Literaria. Asimismo, el año pasado la novela “Concierto para Leah”, de nuestra egresada Maira Landa, fue quinta finalista del Premio Planeta de España.

Sólo doy los tres ejemplos más recientes que me vienen a la memoria, como muestra de los resultados concretos que ya ha empezado a producir la Maestría, a pesar de que apenas hemos comenzado a graduar estudiantes hace cuatro años. Ha sido muy exitosa.

Al año de haberla fundado, por puro accidente, descubrí que el nuestro fue el primer programa de Creación Literaria creado en América Latina. En el 2005 se fundó el segundo en Bogotá y en el 2006 el tercero en Perú. Pero tuvimos el honor de ser los primeros.

CML.  ¿Qué opina de la enseñanza del español en Puerto Rico y de cómo se inicia a los niños y jóvenes al mundo de la lectura y la literatura?

LLN. Bueno, en Puerto Rico, al igual que en muchos países de América Latina, parece existir un plan para que los estudiantes odien intensamente la literatura. Les asignan libros insufribles, realmente insoportables, que para nada ayudan a despertarles el interés por la lectura. Hay ciertos textos que son obligados para los que estudiamos literatura profesionalmente, pero no es necesario que los estudiantes de secundaria lean libros que ya no significan nada para ellos. Al contrario. Cuando se les asigna novelas como “María”, de Jorge Isaacs, que tal parece que sadistamente se asigna en toda América Latina, los estudiantes saltan como locos de sus balcones o se tiran al mar o se lanzan debajo del primer autobús con que se encuentran en la calle, porque para un joven del siglo XXI el sufrimiento es intolerable. No es necesario que un estudiante de secundaria lea textos que tienen valor histórico para especialistas, cierto, pero que son lectura muy pesada e innecesaria para los que no son especialistas. Por tanto, creo que hace falta una revisión radical de las lecturas que se asignan en Puerto Rico y en el resto de América Latina.

CML. En su página web cuenta la anécdota relacionada con un congreso al cual asistió en México donde varias personas le preguntaron cuál era el idioma de Puerto Rico. ¿Qué siente cuando se percata de la gran distancia informativa que existe entre Puerto Rico y el resto de América Latina?

LLN. Siento una gran tristeza, por supuesto. Puerto Rico es propiedad de Estados Unidos y los norteamericanos insisten en amputarnos del resto de América Latina. Cuando los Estados Unidos nos conquistaron en el 1898, impusieron el inglés como lengua oficial. Pensaron que harían con nosotros como le hicieron a los alaskeños y a los hawaianos: que erradicarían nuestra cultura y nos cubrirían con una capa (con un “frosting”) de cultura anglosajona. Pero no contaron con la energía de la cultura hispana. En el año 1948 tuvieron que darse por vencidos, y luego de 50 años nos permitieron volver a utilizar el español en nuestras escuelas, instituciones, gobierno, universidades, etc. En realidad fue un crimen, un gran intento de genocidio lingüístico el que cometieron los norteamericanos en Puerto Rico. Generaciones enteras de boricuas no pudieron estudiar en su propia lengua. Campesinos de seis años de edad llegaban al primer grado y no entendían nada porque los maestros enloquecidos les hablaban en inglés: era como llegar a un manicomio. Pero el español nuestro nunca cedió. Y hoy sigue muy vivo, aunque por desgracia algunos hermanos latinoamericanos no tienen muy claro qué está pasando en Puerto Rico.

CML. Como cubana (sólo llevo cinco años viviendo en Puerto Rico) veo que se hace difícil el fenómeno de la tertulia, ese momento ideal de intercambio de textos entre el escritor y sus lectores… ¿Qué circunstancias sociales o políticas hacen que el escritor en la sociedad puertorriqueña se vea muchas veces como un ente aislado apenas perceptible por esa gran masa que se conoce como “el pueblo”?

LLN. No entiendo bien la pregunta. Si te refieres a las tertulias como las que existen en España, los grupos de amigos que se reúnen para almorzar y tertulian durante horas, pues eso lo mató el horario “moderno” de Puerto Rico. En España todo cierra a las dos de la tarde, la gente se va a almorzar y a tertuliar, y no vuelven al trabajo hasta las cinco de la tarde, tres horas después. Ese tiempo lo aprovechan para las tertulias, para dormir siestas, para lo que sea. Acá almorzamos de doce a una de la tarde, así que no hay tiempo. No sé si esta es tu pregunta.

En cuanto al escritor como “ente aislado”, pues creo que es un fenómeno bastante universal, no sólo de Puerto Rico. Hoy día la prensa cubre mucho a los actores y a los músicos, la llamada “farándula”, sobre ellos escriben hasta lo más trivial, pero a la cultura, específicamente a los libros, cada día se le dedica menos espacio en los medios de comunicación. Las estaciones de televisión casi ni mencionan los libros. La prensa escrita lo hace cada vez menos. Por tanto, el pueblo en realidad no conoce a sus escritores o los conoce muy poco. Conocen la biografía completa de la protagonista de un programa de telerrealidad o de una modelo. Se enteran de cada vez que viaja o tiene un hijo o va al baño o simplemente dice alguna nueva sandez. Pero normalmente el pueblo no sabe casi nada sobre las vidas de sus autores, incluso aunque hayan leído sus libros. Los lectores están desinformados porque la mayoría de la prensa (hay excepciones) simplemente no les presta atención a los escritores. ¿Por qué? Yo creo que se debe a que somos demasiado difíciles de controlar. Quizás les preocupa lo que podamos decir. Cuando surge una gran crisis, es mejor entrevistar a una modelo que sonría, muestre el escote y diga “Ay, sí, corazón, es que tenemos que poner toda nuestra fe en Papito Dios. Jeje”. Eso es más digerible que un escritor, quien probablemente diga “este gobierno está en manos de imbéciles y corruptos”… o algo semejante.

CML.  Ahora en un plano más personal, ¿cómo llegó la literatura al niño y al joven Luis López Nieves? ¿Cómo se sentía percibido por el resto de sus compañeros, por su familia, cuando era un niño o un joven con inquietudes literarias? ¿Cuáles fueron los libros y los autores que marcaron su estilo y su vida como escritor?

LLN. Me crié en una casa con libros, en una familia que estimulaba el crecimiento intelectual y cultural. Mi madre continuamente me motivaba para que me superara y aprendiera. Tuve mucha suerte. Todavía sostengo conversaciones intelectuales con mi madre y aprendo mucho de ella. Tiene 83 años. Yo le digo que debe decir que tiene 17 años, porque es lo que le falta para cumplir cien.

En cuanto a los amigos, pues la verdad es que nunca he entendido esta cuestión de la presión de grupos, de los jóvenes que toman malas decisiones sólo para que los amigos los quieran. Nunca fui (ni soy) una persona de andar en grupos. Yo veía que mis compañeros parecían estar divididos en dos bandos: por un lado lo que en Puerto Rico llamamos los “estofones”, que son los estudiantes muy dedicados e inteligentes, pero socialmente ineptos. Veían a una muchacha y salían corriendo, no sabían de deportes, se dejaban intimidar por los chicos más bravos, etc.

Por el otro lado estaban los bravos, los que querían estar a la moda, en el deporte y en lo último. No se perdían un baile y siempre andaban detrás de las chicas, pero cuando veían un libro se desmayaban como una princesa medieval. Eran cabezas huecas.

Yo no me identificaba con ninguno de los bandos. Me encantaba leer, pasaba días enteros leyendo, pero también era fiestero y mujeriego y me gustaba la moda. Y me defendía bien porque aprendí karate.

La palabra clave era “balance”. Yo combinaba los libros con una interesante vida social. Pero debo confesar que en este sentido fui egoísta. Los libros, por ejemplo, me ayudaban a ser más exitoso porque yo les declamaba poemas a mis noviecitas y ellas se derretían. La poesía era un arma muy efectiva para conquistar muchachas. Pero era mi secreto y yo no se lo comentaba a nadie. Cuando yo le decía cosas lindas a las chicas mis amigos me miraban asombrados porque no sabían de dónde rayos yo me sacaba esas palabras. Hoy se están enterando de mi secreto: los libros.

Y, bueno, ¿qué leía? Pues los clásicos que muchos adultos leían, como El Quijote, El conde de Montecristo, Bécquer y muchos cuentos y novelas clásicas, pero la novela que me trastornó el mundo fue El extranjero, del francés Albert Camus. La leí cuando tenía 13 ó 14 años y la verdad es que me transformó. Empecé a ver el mundo de otra manera, como si hubiera madurado diez años en un día. Y desde ese momento decidí que sería escritor.

CML. Hoy día la página web que usted fundó, Ciudad Seva, se ha convertido en una referencia obligada para los jóvenes universitarios interesados en la literatura. A la hora de buscar cuentos clásicos no hay nada mejor que dirigirse a la Biblioteca Digital de Ciudad Seva. ¿Qué piensa del éxito de este proyecto y la acogida que ha tenido por lectores tanto de Puerto Rico como de otros países?

LLN. Pienso que Ciudad Seva es la respuesta a todos los desinformados que dicen que la juventud ya no lee. Estamos recibiendo unas 45,000 visitas diarias, con un promedio de tres páginas vistas por visitante. O sea: se ven unas 135,000 páginas de Ciudad Seva al día. Y estas son personas que vienen mayormente a la Biblioteca Digital Ciudad Seva, donde actualmente hay sobre 3,700 cuentos clásicos. Entonces, ¿cómo se puede decir que la gente ya no lee? Lo que sucede es que estos tres mil y pico de cuentos son una selección de lo mejor de lo mejor, de la crema de la crema, los principales autores universales de todos los tiempos. Esa es la selección que he colocado en Ciudad Seva. Si los textos son buenos, la gente los lee. Pero si a un estudiante le “empujas” un ladrillo literario, pues evidentemente se rebelará. A mí a veces me daban ganas de tirarme por la ventana cuando me asignaban esos libros insufribles.

A Ciudad Seva vienen del mundo entero, aunque mayormente de América Latina y España. Sólo un 5% de los visitantes son de Puerto Rico, por una cuestión evidente de números: en México hay más de 100 millones de habitantes, en España sobre 40 millones, etc. Si lees el libro de visitas de Ciudad Seva, te darás cuenta de que nos hemos convertido en la biblioteca extraoficial de muchas instituciones y personas. Con frecuencia nos llegan cartas de profesores en que nos dicen que sin Ciudad Seva no podrían dar las clases como quieren darlas, porque tenemos cuentos que a veces son muy difíciles de conseguir. Y recibimos notas de escritores y lectores, sobre todo en países que están pasando por momentos difíciles, en que nos dicen que jamás hubieran tenido el dinero para leer todo lo que han podido leer gratis en Ciudad Seva.

Obviamente es una gran satisfacción. Para eso fue que fundé el portal: para dar a conocer mi obra literaria y fomentar la literatura universal.

CML. En una sociedad que promueve e inclina a los jóvenes a optar por profesiones más lucrativas como la medicina, la abogacía o los negocios, cómo lograr que la Maestría en Creación Literaria sea una elección más atractiva para los jóvenes  puertorriqueños?

LLN. Al principio, como en toda profesión, el escritor tiene que empezar por abajo. Pero también hay una cuestión de visión de mundo, de intereses. Mi prioridad nunca ha sido ganar dinero. Yo quería vivir sin necesidades, por supuesto, pero jamás pasó por mi mente ser rico. La mayoría de los artistas, por lo general, yo creo que piensan igual. Si luego se gana una fortuna, pues no es un problema, no hay que echarla a la basura. Pero yo nunca he conocido a un escritor, ni a un estudiante de mis talleres de Creación Literaria, que me diga que escribe para hacerse rico. El artista tiene otras metas en la vida más allá de trabajar para ser rico.

De hecho, en la Maestría en Creación Literaria hemos tenido muchos estudiantes médicos, abogados, ingenieros, empresarios y hasta profesores de otras universidades. Estas personas ya tienen estabilidad económica, pero estudian Creación Literaria precisamente porque todavía sienten que desean más de la vida. Desean aprender a hacer arte.
Pero, bueno, para aquellos que asocian la literatura con el hambre, les recuerdo que la autora de Harry Potter se hizo más rica que la reina de Inglaterra en sólo diez años, a pesar de que la familia de la reina lleva siglos acumulando riquezas robadas a ingleses, africanos y asiáticos. Y García Márquez, sin robarle a nadie, es muy rico.

CML. Para concluir (aunque estaría toda la noche escribiéndole preguntas), ¿cuáles son los personajes literarios que construye por estos días en su imaginación, qué libro se encuentra escribiendo, si alguno, y cuáles son los personajes o figuras históricas de los que nunca ha escrito nada y a los que un día le dedicaría su pluma?

LLN. Ahora estoy escribiendo una novela nueva muy diferente a las anteriores. Me ha nacido una especie de superstición por la que estoy convencido de que se me dañaría la novela si me pongo a hablar sobre ella. Por eso he decidido no decir una palabra hasta el día que se publique. Sólo adelanto que será muy diferente a lo que mis lectores han visto hasta ahora.

Pero de vez en cuando pienso en lo que sería el próximo libro, y creo que probablemente sea sobre Napoleón. Mi primera novela fue sobre Voltaire, el primer intelectual moderno. La segunda sobre Galileo, el primer científico moderno. Por eso creo que escribiré una tercera novela para esa serie, que será sobre el primer político moderno: Napoleón. Y esta idea nació porque leí una noticia que me dejó boquiabierto. Decía el periódico que un urólogo norteamericano había comprado el pene de Napoleón y lo tenía en la sala de su casa. A mí esta noticia me desconcertó. ¿Para qué comprar un pene? Además, ¿cómo saber que verdaderamente es el pene de Napoleón? ¿Tiene algún tatuaje que diga “Yo el Emperador”? Me parece evidente que este es el tema para una fascinante novela.

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Claudia Márquez Linares

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