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Maduro, Cuba y el Golpe de Estado preventivo

Maduro, Cuba y el Golpe de Estado preventivo

Maduro, Cuba y el Golpe de Estado preventivo
abril 09
14:39 2014

Desde sus inicios, la táctica de La Habana va más allá de su “compromiso” con el chavismo y esto se debe a que obtener petróleo y representar la seguridad del ALBA a través de la manutención venezolana, así como los vínculos con Irán, Rusia, China, son para los Castro intereses más importantes que preservar en Venezuela las figuras de Nicolás Maduro, Elías Jaua o Diosdado Cabello.

A espaldas de los chavistas, La Habana dispone de diferentes escenarios a poner en juego ante cualquier situación en la que desemboque la actual crisis, incluyendo la sustitución del dúo Maduro-Cabello.

Los chavistas desconocen que para La Habana no existen “aliados”, “incondicionales” o “leales devotos”. Y es que el grueso de la casta dirigente histórica del castrismo, incluido el propio Fidel Castro, antes de ser “revolucionaria” formaba parte de reconocidos grupos gansteriles.

De esa práctica provienen sus métodos. El asesinato del presidente John F. Kennedy, ordenado por el propio Fidel Castro, así lo confirma.

La lista de los “fieles” ejecutados dentro de la élite castrista o de los que han optado por el “suicidio”, es interminable. Desde la masiva purga del auténtico Partido Comunista que posibilitó el ingreso de Cuba al bloque soviético, pasando por comandantes guerrilleros, generales, ministros, jefes de inteligencia, de contra-inteligencia, etcétera. Nadie en la élite cubana ha estado o está seguro de su integridad física, no importa su lealtad a los hermanos Castro.

Tradicionalmente, en los distintos lugares donde el castrismo interviene siempre maneja varias cartas, abiertas u ocultas. De esta suerte, abundan los casos de “aliados”, supuestamente patrocinados y necesarios, traicionados después.

En este sentido, no podemos olvidar cómo La Habana envió a muerte segura a los ya inservibles Ernesto “Che” Guevara (a Bolivia) y Francisco Caamaño (República Dominicana) y facilitó a Estados Unidos el exterminio de los macheteros puertorriqueños para allanar negociaciones migratorias.

Ante la nueva complejidad, La Habana tiene considerados varios escenarios de acuerdo a cómo se desenvuelva la crisis. ¿Por qué Maduro está tan seguro del patrocinio de Raúl Castro?

El notorio marxista egipcio Henry Curiel fue abatido a balazos por la inteligencia cubana en Paris, en mayo de 1972; su pecado: construir una organización paralela a la Tricontinental cubana. También los cubanos se “cargaron” a  Jaime Batemán, líder de la guerrilla colombiana M-19, a finales de 1983, por supuestamente “huir” con $10 millones de dólares.

En el Chile de Salvador Allende, La Habana complotaba para sustituirle por Miguel Enríquez, del MIR, diseño que se malogró a causa del golpe de Estado de Augusto Pinochet. También, por órdenes de La Habana, la guardia pretoriana cubana, representada por los hermanos Antonio y Patricio de la Guardia, liquidó a Allende cuando quiso rendirse. Antonio de la Guardia fue posteriormente fusilado en la Causa #1 en 1987 junto al general Arnaldo Ochoa. Su hermano gemelo, Patricio de la Guardia, fue condenado a 30 años de prisión.

A fines de la década del setenta, en Yemen del Sur, las unidades cubanas allí destacadas derrocaron y ejecutaron al entonces presidente socialista, Salem Robaya Alí, por negociar con Arabia Saudita a espaldas de los Castro. El sustituto, el marxista Abdul Fattah Ismail, también fue físicamente eliminado por mostrarse más leal a Moscú.

En Angola, el entonces presidente Agostino Neto abrió negociaciones secretas en la Isla de Sal con África del Sur y con la UNITA de Jonás Savimbi, para sacar las tropas cubanas. Neto fue convocado de inmediato a Moscú, donde falleció repentinamente. El sucesor, Eduardo Dos Santos, canceló de inmediato las negociaciones.

Es de sobra conocido como Castro traicionó la alianza con el marxista somalí Siad Barré y escogió coaligarse con el etíope Mengistu Haile Mariam, desatando la guerra contra Somalia solo porque Barré se negó a la solicitud de Castro de conformar una federación etíope-somalí.

En la conferencia de los No Alineados, en La Habana, 1979, Fidel Castro fraguó, con el premier afgano Nur-Mohammad Taraki, el golpe de Estado contra el presidente comunista Hafizullah Amín.

El guerrillero nicaragüense Edén Pastora escapó milagrosamente con vida de un atentado, perpetrado en La Tablada por agentes de La Habana, que buscaba propiciar la hegemonía en el poder de los Ortega.

No olvidemos que los cubanos ejecutaron en Managua al guerrillero comunista salvadoreño Cayetano Carpio, por negarse a negociar en El Salvador una paz diseñada por los Castro. También en Granada propinaron un golpe de Estado al “leal” Maurice Bishop, por buscar este un arreglo con Estados Unidos.

Y en relación a dinero y propiedades empresariales manejados desde La Habana, que pregunten a Tupamaros, Montoneros, Macheteros, a Robert Vezco,  a los Kirchner, etc., si alguna vez los “camaradas cubanos” devolvieron los multi-millones que intentaron preservar en la Isla.

Respecto al irrestricto apoyo a la “causa palestina”, mientras La Habana aupaba a Yasser Arafat, mantenía contactos secretos con el Mossad israelí, en la persona de su ex jefe, Mike Harari.

Los hermanos Castro formaron parte de la conspiración para derrocar a Mijaíl Gorbachov, en agosto de 1991 por parte de la KGB y unidades del Ejército Rojo. Un par de semanas antes, las principales cabezas del abortado golpe de Estado, Vladimir Kriuchkov, jefe de la KGB y el mariscal Dimitri Yazov, se reunieron con los cubanos en La Habana.

La “izquierda” venezolana ha sufrido una historia de traición por parte de La Habana. En 1960, Pompeyo Márquez fue abandonado en favor del MIR, y recordemos igualmente la suerte de Douglas Bravo. También Fidel Castro les pasó por encima a los históricos Alí Rodríguez Araque y José Vicente Rangel, imponiendo al oscuro coronel Hugo Chávez. Tras la muerte de Chávez, La Habana soslayó a Diosdado Cabello en favor de Nicolás Maduro.

Ante la nueva complejidad, La Habana tiene considerados varios escenarios de acuerdo a cómo se desenvuelva la crisis.

¿Por qué Maduro está tan seguro del patrocinio de Raúl Castro?

¿No sabe Diosdado Cabello que Raúl Castro lo repudia, y Maduro que ya lo considera una figura “quemada” a quien tiene planes de sustituir, pues su “necesario” desempeño represivo no brinda continuidad a una fachada democrática necesaria para la petro-política?

¿No sabe el trío Maduro-Cabello-Jaua que, en caso de un imprevisto, el alto mando militar cubano tiene diseñado un preventivo golpe de Estado para ubicar una junta militar en Venezuela?

La élite chavista ni siquiera sospecha que el grado de intervención cubano no se debe solo a sustentarles en el poder. Raúl Castro dispone de todos los mecanismos para sustituir o eliminar por cualquier vía a Nicolás Maduro y su claque o a cualquiera gobierno de turno, como lo ha practicado repetidamente en diferentes lugares.

De no resolver Maduro el levantamiento estudiantil, se tiene en cartera reemplazarlo con figuras más aceptables para la opinión pública. De resolver Maduro la crisis con métodos represivos, lo van a reemplazar por ser una figura identificada con la represión. Y el candidato no será Diosdado Cabello.

Para intentar sacar a Maduro de su callejón sin salida, La Habana ha manipulado una negociación de la actual élite con sectores de la oposición oficial y aceptaría cualquier solución con tal de que aseguren mantener los acuerdos peroleros con el ALBA y las alianzas políticas en América Latina, con Irán, Rusia y China.

Sobre el autor

Juan F. Benemelis

Juan F. Benemelis

Juan Benemelis (Manzanillo, 1942). Diplomático, historiador y ensayista. Ha publicado más de una veintena de libros centrados en diversas temáticas, que van de lo científico a lo histórico. Entre ellos, "Las guerras secretas de Fidel Castro", "Castro: subversión y terrorismo en África", "Paradigmas y fronteras. Al caos con la lógica", "De lo finito a lo infinito", "El Corán y el Profeta", "Islam y terrorismo" y "La memoria y el olvido". Reside en las afueras de Miami.

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3 comentarios

  1. Armando Añel
    Armando Añel abril 09, 17:51

    Directo a la yugular de la mafia organizada. Una clase de historia viva.

  2. Felix Vega
    Felix Vega abril 10, 09:13

    Solo le pase por encima al articulo pues mucha de su informacion esta recojida en el excelente libro “Las guerras secretas de Fidel Castro”.El tema de Venezuela y la dominacion cubana actual es el mismo ABC aprendido despues de muchas manipulaciones cometidas por la inteligencia cubana a las ordenes de los hermanos Castros.

  3. Juan C Recio
    Juan C Recio abril 10, 10:38

    Para mi es una clase de historia. Y pienso en muchos de mi generación y las recientes, ahora mismo tener la oportunidad en un aula para que en vez de mirar a otro lado, o seguir con esas lagunas donde uno se da unas sumergidas del carajo poder construirse desde la verdad. Hace falta una futura sociedad donde no se niegue el derecho a la información en tiempo real, y donde la historia y el ciudadano se vean a la cara sin cortapisas.

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