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Maduro, Padrino y la delincuencia armada en Venezuela

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Maduro, Padrino y la delincuencia armada en Venezuela

El general Padrino

Maduro, Padrino y la delincuencia armada en Venezuela
julio 14
03:03 2016

 

¿La oposición tiene miedo en Venezuela? Seguro. Y además es humano y entendible. El castrochavismo no solo controla todas las instituciones del Estado además del ejército y la policía, ahora con el general Vladimir Padrino como presidente de facto, sino que se beneficia directamente de su alianza con la delincuencia armada para impedir que la ciudadanía reclame sus derechos en la calle. Una alianza decisiva en el apuntalamiento de un régimen cuya incapacidad resulta clamorosa.

Lo que ha decidido Nicolás Maduro –sus jefes en La Habana– es darse un autogolpe pacífico nombrando al jefe del ejército, el general castrochavista Padrino López, al frente de Venezuela. Una especie de gobierno paralelo de facto. La lógica pasa por que los militares asuman el poder y con ello la responsabilidad que conlleva, alejando no solo el viejo fantasma de un golpe de estado cívico sino también el referendo al que apuesta la oposición para este año. Referendo para qué, si ya el ejército está al mando y meterá todo en cintura. Una jugada bastante inteligente desde el punto de vista represivo.

Del lado de la oposición, nadie quiere que lo maten.  Lo han anunciado ya las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL), que preparan ”una ofensiva contra los intereses de la burguesía y las compañías trasnacionales que promuevan y apoyen la injerencia e intervención extranjera”, con lo cual “todos sus voceros, representantes y personeros son objetivos militares”.

A las FBL, delincuentes armados que operan desde 1992 como una guerrilla –ahora tolerados por militares como el general Padrino–, se les atribuyen distintos atentados. Reaparecieron públicamente en 2002 para anunciar que, por intereses comunes con la “revolución bolivariana”, apoyaban el gobierno de Hugo Chávez.

En cualquier caso, solo los estudiantes han dado el pecho por la democracia en un país donde, por desgracia, con los últimos asaltos a la prensa alternativa solo aguanta Internet como canal informativo independiente. Pero no alcanza. Frente al secuestro de la democracia funcional que hasta hace poco sobrevivía a duras penas en Venezuela, la calle es ya el último recurso.

En estas circunstancias, lamentablemente, y visto el flaco apoyo de la comunidad internacional, a la oposición venezolana solo le queda ese camino si no quiere esperar décadas (lo que ha confesado el castrochavismo que piensa permanecer en el poder) para liberar al país de esa dictadura improductiva. Pero, otra vez, nadie quiere morirse. Lo saben los delincuentes y lo sabe Padrino. Él no es más que uno de ellos.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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