Neo Club Press Miami FL

Manuel Díaz Martínez, el placer de la desobediencia

 Lo último
  • En los tiempos difíciles de Heberto Padilla     En una remotísima tarde de verano, sería el año 71, o tal vez el 72, el escritor José Abreu Felippe, a quien tanto le debo, me mostró un...
  • La Matrix explica el disparate Me preguntan con frecuencia en qué consiste la Matrix que tanto menciono. Intentaré explicarlo lo más abarcadoramente posible:   Primero, la Matrix no sería un país ni un planeta ni...
  • Oscuro objeto del deseo Cierto fenómeno que suele relacionarse con las candidaturas y entrega de los premios Nobel, me remite de alguna manera al caso de aquellas meretrices rubias de largas piernas, las sublimes...
  • La vida íntima y disfuncional de la familia Marx El 5 de mayo, el sábado pasado, se cumplieron 200 años del nacimiento de Carlos Marx en Tréveris, Alemania. No voy a hablar sólo del marxismo. La realidad y el...
  • El discurso tanático de Félix Anesio   Hoy bebo una taza de café amargo en un lugar ajeno que se llama exilio[1] El uso manifiesto de lo tanático es muy frecuente en la poesía cubana desde...

Manuel Díaz Martínez, el placer de la desobediencia

Manuel Díaz Martínez, el placer de la desobediencia
septiembre 24
20:18 2016

 

En diciembre del pasado año tuve la inmensa satisfacción de ser parte del jurado que otorgó a los poetas Manuel Díaz Martínez y Rafael Alcides el Premio Nacional de Literatura Independiente. Fue un premio muy bien compartido. Por muchas razones. Ambos, excelentes poetas, miembros de la Generación del 50 (los dos mejores, a mi criterio), grandes amigos, dignos a prueba de todo, sin claudicar, uno en el exilio en Canarias y el otro en La Habana, son como las dos caras de una misma moneda. O una tesis y su antítesis.

Manuel Díaz Martínez, sin apartarse más de lo necesario de la realidad, es el más metafísico de los poetas de la Generación del 50. En su poesía, aunque nunca deja de sonar cubana, se siente el eco de Quevedo y Machado. Es tierna, nostálgica y conmovedora, pero de ningún modo, y aunque no le falten motivos para serlo, melodramática. Ni siquiera cuando habla de la pérdida de su esposa Ofelia, su musa, en los versos de Acta Veneciana, o de la Patria, en ese poema suyo que bien mereciera ser el himno de los exiliados.

Sobre su obra, Díaz Martínez ha escrito: “En mis años juveniles pretendí hacer una poesía que fuese como me imaginaba la realidad, y soñaba con una realidad que era como me imaginaba la poesía. Hoy lo que me apetece y busco es una poesía de mí mismo en la realidad que vivo…Si mi evolución se hubiese detenido en la etapa inicial, ahora sería visto como un poeta optimista y tendría todo el limbo por delante”.

El poeta se considera parte de una generación frustrada que “se empeñó en reducir a realidad una utopía” y a los que timó un ilusionista que se hizo pasar por iluminado.

Díaz Martínez, que fue uno de los represaliados del caso Padilla, en vez de esperar que los mandamases lo rehabilitaran y hasta le concedieran un premio nacional de literatura, como hicieron con los demás a cambio de que permanecieran mansos y obedientes, rompió públicamente con la dictadura al firmar en 1991 la Carta de los Diez. Como a pesar de las amenazas no se retractó, se vio obligado a marchar al exilio.

Sobre esa actitud, años después, entrevistado por Rafael Alcides (Manuel Díaz Martínez entrevista, Encuentro de la Cultura Cubana, número 40, 2006), explicaría: “Me deprimiría insoportablemente que se recompensara mi obediencia cuando lo que me place es desobedecer. El placer que sentí cuando me rebelé contra los poderes que intentaron en 1991 pisotearme en lo político y humillarme en lo personal, y que lo habían conseguido en 1968, es indescriptible y solo comparable al que me embarga cada vez que me detengo a pensar que ya esas potestades no pueden tiranizarme por más que quisieran”.

Manuel Díaz Martínez ha dejado bien claro que si en la patria no cabe la libertad, él prefiere morirse de distancia.

http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

Sobre el autor

Luis Cino

Luis Cino

Luis Cino (La Habana, 1956). Escritor y periodista independiente. Perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Ha publicado en diversas revistas en el exterior. Es colaborador habitual de la página electrónica Cubanet.org y jefe de redacción de Primavera Digital. Obtuvo premio en el concurso de cuentos El Heraldo, convocado en Cuba por el Proyecto de Bibliotecas Independientes con un jurado integrado por Raúl Rivero Castañeda, Víctor Manuel Domínguez García y Hugo Araña Sanchoyerto. Reside en Arroyo Naranjo, Cuba.

Artículos relacionados

Radio Viva 24

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Hugo Fernández

Cuánto valor cuesta no tener valor (fragmento)

José Hugo Fernández

Para Imre Kertész, el célebre escritor húngaro, Premio Nobel de Literatura en 2002, “el destino del varón en esta tierra no es otro que destruir lo tierno y lo bello,

Leer más
  Luis de la Paz

En los tiempos difíciles de Heberto Padilla

Luis de la Paz

    En una remotísima tarde de verano, sería el año 71, o tal vez el 72, el escritor José Abreu Felippe, a quien tanto le debo, me mostró un

Leer más
  Alcides Herrera

No me hables más

Alcides Herrera

                  El futuro soy yo y en él me siento. Es su bar. Me rodea Copenhague y una brisa futura me acaricia

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami