Neo Club Press Miami FL

Manuel Díaz Martínez, el placer de la desobediencia

 Lo último
  • Cuatro fases del sueño   En el sueño, por mi propia experiencia de soñador, hay una transfiguración narrativa y otra poética. Y en la primera, que va desde la duermevela y la región Alfa...
  • La exclusiva diferenciación de Lezama   Alguna vez dije —y no creo haber sido el primero— que la ideología de Lezama era la imaginación, y esta para él venía a ser la esencia de la...
  • Subdesarrollo Pérez y la doble moral de los cubanos   Dicen que la primera caricatura cubana la dibujó Cirilo Villaverde, en 1848, para burlarse de los españoles, que ordeñaban la Isla: una vaca de leche y el relevo de...
  • La luz y sus vibraciones en la prosa de Manuel Gayol   “Las correspondencias y analogías –ha dicho Octavio Paz- no son sino nombres del ritmo universal”, red sintáctica que para Michel Foucault es “la prosa del mundo”. El poeta, narrador...
  • ¿Desaparecerá el editor?   ¿Está llegando a su fin la vida socialmente activa del editor? Quizás algunos o muchos de ustedes estén pensando que la respuesta pudiera ser afirmativa. Claro, con los tiempos...

Manuel Díaz Martínez, el placer de la desobediencia

Manuel Díaz Martínez, el placer de la desobediencia
septiembre 24
20:18 2016

 

En diciembre del pasado año tuve la inmensa satisfacción de ser parte del jurado que otorgó a los poetas Manuel Díaz Martínez y Rafael Alcides el Premio Nacional de Literatura Independiente. Fue un premio muy bien compartido. Por muchas razones. Ambos, excelentes poetas, miembros de la Generación del 50 (los dos mejores, a mi criterio), grandes amigos, dignos a prueba de todo, sin claudicar, uno en el exilio en Canarias y el otro en La Habana, son como las dos caras de una misma moneda. O una tesis y su antítesis.

Manuel Díaz Martínez, sin apartarse más de lo necesario de la realidad, es el más metafísico de los poetas de la Generación del 50. En su poesía, aunque nunca deja de sonar cubana, se siente el eco de Quevedo y Machado. Es tierna, nostálgica y conmovedora, pero de ningún modo, y aunque no le falten motivos para serlo, melodramática. Ni siquiera cuando habla de la pérdida de su esposa Ofelia, su musa, en los versos de Acta Veneciana, o de la Patria, en ese poema suyo que bien mereciera ser el himno de los exiliados.

Sobre su obra, Díaz Martínez ha escrito: “En mis años juveniles pretendí hacer una poesía que fuese como me imaginaba la realidad, y soñaba con una realidad que era como me imaginaba la poesía. Hoy lo que me apetece y busco es una poesía de mí mismo en la realidad que vivo…Si mi evolución se hubiese detenido en la etapa inicial, ahora sería visto como un poeta optimista y tendría todo el limbo por delante”.

El poeta se considera parte de una generación frustrada que “se empeñó en reducir a realidad una utopía” y a los que timó un ilusionista que se hizo pasar por iluminado.

Díaz Martínez, que fue uno de los represaliados del caso Padilla, en vez de esperar que los mandamases lo rehabilitaran y hasta le concedieran un premio nacional de literatura, como hicieron con los demás a cambio de que permanecieran mansos y obedientes, rompió públicamente con la dictadura al firmar en 1991 la Carta de los Diez. Como a pesar de las amenazas no se retractó, se vio obligado a marchar al exilio.

Sobre esa actitud, años después, entrevistado por Rafael Alcides (Manuel Díaz Martínez entrevista, Encuentro de la Cultura Cubana, número 40, 2006), explicaría: “Me deprimiría insoportablemente que se recompensara mi obediencia cuando lo que me place es desobedecer. El placer que sentí cuando me rebelé contra los poderes que intentaron en 1991 pisotearme en lo político y humillarme en lo personal, y que lo habían conseguido en 1968, es indescriptible y solo comparable al que me embarga cada vez que me detengo a pensar que ya esas potestades no pueden tiranizarme por más que quisieran”.

Manuel Díaz Martínez ha dejado bien claro que si en la patria no cabe la libertad, él prefiere morirse de distancia.

http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/

Sobre el autor

Luis Cino

Luis Cino

Luis Cino (La Habana, 1956). Escritor y periodista independiente. Perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Ha publicado en diversas revistas en el exterior. Es colaborador habitual de la página electrónica Cubanet.org y jefe de redacción de Primavera Digital. Obtuvo premio en el concurso de cuentos El Heraldo, convocado en Cuba por el Proyecto de Bibliotecas Independientes con un jurado integrado por Raúl Rivero Castañeda, Víctor Manuel Domínguez García y Hugo Araña Sanchoyerto. Reside en Arroyo Naranjo, Cuba.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Inspira America rinde homenaje a Antunez. ‘El Espejo’ en el Museo de la Diáspora Cubana:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Orlando Fondevila

Oración a la rosa

Orlando Fondevila

                  No por gusto te besan, oh rosa, los poetas. Es tu oficio perfumar las hendiduras y enredarte en los espacios coloquiales

0 comentario Leer más
  Gastón Baquero

Palabras escritas en la arena por un inocente

Gastón Baquero

                  Yo no sé escribir y soy un inocente. Nunca he sabido para qué sirve la escritura y soy un inocente. No

0 comentario Leer más
  Amir Valle

Hoy almorzaremos con El Duque

Amir Valle

A Demetrio Ruiz, que murió en Boston, huyendo de sus fotos de pelota, todavía hoy pegadas a la sala de su casa, en Miami.   Un comemierda. De eso tiene

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami