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Manuel Gayol Mecías, el magisterio de Imago

Manuel Gayol Mecías, el magisterio de Imago

Manuel Gayol Mecías, el magisterio de Imago
julio 15
12:04 2014

He tenido múltiples maestros en mi tenaz intención de escribir –un escritor que además se las da de editor, o viceversa, siempre los tiene en grado sumo–, pero debo confesar que uno de los primeros y más iluminadores ha sido Manuel Gayol Mecías, a quien conocí cuando, enternecido por mi candidez fabuladora, mi tío-abuelo me llevó a él a principios de los años noventa en La Habana. Quería probarme, y ayudarme, presentándomelo. Y efectivamente, el magisterio de Gayol resultó enriquecedor en Cuba, cuando yo hacía mis primeras maromas literarias, y luego también en el exilio, quince años después, a través de una filosofía de vida de la que la imaginación y el ego racional –en contraposición al ego irracional, como él lo llama— son columnas principales.

Autor de libros cruciales como La noche del gran Godo y Marja y el ojo del Hacedor, Gayol se presenta en La Otra Esquina de las Palabras, la tertulia que coordina el poeta Joaquín Gálvez, este miércoles 16 de julio a partir de las siete de la noche —esta vez un poco más temprano que lo usual, pues Café Demetrio cierra más a prisa entresemana. De manera que no podíamos dejar de robarle esta entrevista:

Armando Añel. ¿Puedes hacer un resumen de los libros que presentarás el próximo miércoles 16 de julio en La Otra Esquina?

Manuel Gayol Mecías. Sí, claro, Armando, ante todo agradecerte la posibilidad de este espacio de Neo Club Press para hablar de mis libros, lo cual es algo gratificante para cualquier autor y, en mi caso particular, una satisfacción al 100%.

Los libros son dos. La novela Marja y el ojo del Hacedor, que a groso modo trata de la supuesta creación de un hacedor, cuya obsesión es recrear a una mujer extraordinariamente bella, incluso a una mujer de belleza perfecta; y esto en un principio está muy relacionado con el mito de Pigmalión en el que Afrodita le concede a este rey y escultor de Chipre la posibilidad de darle vida a la escultura de una mujer inventada por él. En el caso del hacedor de mi novela, se trata de un ser fantástico que nunca se ha materializado porque pertenece al conjunto de los dioses imaginarios que rigen en la Isla y no aceptan la realidad objetiva, manteniendo al país isla totalmente sumido en la miseria. La protagonista se llama Marja y en un momento dado toma vida y se rebela. Le detiene la historia al hacedor para comenzar a contarle su propia historia. Es entonces que comienza a develarse la corrupción y los desmanes que existen en la Isla; y la novela de lo fantástico pasa a un realismo descarnado de sexualidad y tramoyas en el que se intenta descubrir las miserias humanas de una sociedad desarticulada, cuyo enfoque mayor se centra en la supervivencia. A grandes rasgos esta es la novela, que va intentando mezclar lo fantástico y lo corpóreo en una atmósfera de problemáticas diversas, buscando lograr intrigas y tensiones, deseos y pasiones, frustraciones y esperanzas en una isla laberíntica donde todos los caminos conducen al mal, porque en esencia los múltiples personajes se encuentran en el infierno.

Por su parte, el otro libro es de ensayos, Viaje inverso hacia el reino de Imago, que conjuga ocho ensayos sobre siete autores, y que ya fue presentado en La Otra Esquina de las Palabras por Ivette Fuentes de la Paz de una manera realmente fascinante. En estos ensayos busco encontrar vasos comunicantes, o enlaces ocultos, al decir de Lezama y de la propia Ivette, que puedan revelar las esencialidades de lo poético y lo filosófico en la cosmovisión de autores jóvenes y creadores clásicos (Armando Añel, Ángel Velázquez Callejas, Rosa Marina González-Quevedo, Jorge Luis Borges, Alfredo Bioy Casares, Octavio Paz y José Lezama Lima). El miércoles solo voy a intentar un brevísimo recuento de lo que yo considero es la Imago desde una supuesta filosofía de lo metafísico y basándome en un discurso intuitivo.

AA. También eres poeta, pero hace muchos años no publicas un poemario. ¿Crees que la poesía es cosa del pasado o piensas retornar a ella?

MGM. La poesía jamás será cosa del pasado, incluso te puedo decir que esencialmente es el presente mismo. Lo que pasa que uno se guarda la poesía a veces bien adentro, para cuando el alma quiera disponer de ella. Ciertamente tengo dos poemarios publicados (Retablo de la fábula y Retorno de la duda) y dos aún inéditos: Los resplandores ocultos y El laberinto de Dios. Pero pienso que dentro de unos tres o cuatro años volveré a retomar, probablemente, el discurso poético para decir cosas que sé tengo resguardadas para esa dimensión. El asunto es que he tenido que darle rienda suelta a la narrativa y la ensayística porque me presionan muchos personajes y temas que se mueven dentro de mí de una manera más abierta y desde una perspectiva más mundana, más de un pasado que quiero ir acercando a un presente perdurable. Creo que lo poético tiene siempre su lugar en un creador, y en mí lo siento aún latente, como esperando que llegue su momento.

AA. ¿Puedes nombrar entre tres y cinco escritores cuya influencia haya sido decisiva en tu obra o en tus enfoques?

MGM. Bueno, pienso que son varios, para no decir muchos; escritores como Octavio Paz, Julio Cortázar, José Lezama Lima, Mario Vargas Llosa, Guillermo Vidal, han tenido que ver mucho con mi intención narrativa; también Gaston Bachelard y Jorge Luis Borges (quien siempre me ha impresionado bien). En su tiempo fue el García Márquez de Cien años de soledad y dos autores venezolanos: Francisco Herrera Luque y Denzil Romero. Realmente muchos más. Pero te puedo decir que no los considero como influencias directas y personales (quiero decir, de que cada uno en sus especificidades entren dentro de mi manera de escribir). Son como puntos referenciales que se entrecruzan y me salpican a nivel de sensibilidades y admiración. Pero, hoy en día, más que a autores con sus maneras de escribir busco a escritores-pensadores como Ivette Fuentes, Patrick Harpur, William Chittick, Carl Gustave Jung, el mismo Borges, Lezama y las potencialidades de espiritualistas como Eckhart Tolle y Deepak Chopra.

AA. ¿Cuál es tu opinión sobre la literatura cubana contemporánea? ¿Progresa, se atasca, retrocede?

MGM. No me considero realmente crítico de la literatura ni tampoco un historiador, admiro a los que ejercen estas prácticas pero de veras no tengo la paciencia que hay que tener para estudios diacrónicos de la realidad literaria. Por eso no creo que pueda tener una opinión sistemática sobre la literatura cubana contemporánea. Ahora bien, sí pienso que hay un progreso latente, quiero decir, de escritores jóvenes, y no tan jóvenes. Unos escriben y ocultan sus trabajos en la gaveta, o quizás los entierran en algún lugar como su más preciado tesoro; otros se atreven a publicar en el extranjero, como Ivette Fuentes (quien acaba de sacar un libro de cuentos precioso, El buscador de sombras de nubes, que va a dar muchísimo que decir porque en su esencia es poesía y metafísica de la más alta calidad); Amanda Pérez Morales, quien cuenta con una novela alucinante titulada El jazz ácido de Nueva Zelanda, y muchos más. Pero la literatura cubana, como es una sola, cuenta con una diversidad que aún no se ha valorado en su conjunto más expresivo. Habría que ver desde autores como los ensayistas y narradores Margarita Mateo, Alberto Garrandés y Leonardo Padura, hasta poetas y narradores como Alberto Lauro, Joaquín Gálvez, Amir Valle, María Elena Hernández Caballero, María Elena Cruz Varela, Armando Añel, Ángel Velázquez Callejas, Denis Fortún y Julio Benítez, entre otros. Habría que hacer un catálogo enorme de nombres. Por eso pienso que si se hiciera un análisis sistemático de la literatura contemporánea cubana estoy casi seguro que está en progreso, y hasta sorprenderían las cosas tan novedosas que se están dando desde la perspectiva de los blogueros, como la misma narradora, ensayista y filósofa Rosa Marina González-Quevedo.

AA. En 2012, presentaste tu novela Ojos de Godo rojo en Miami, y siempre has estado al tanto de lo que se cocina aquí culturalmente hablando. ¿Cuál es tu opinión del estado de la literatura en la ciudad, y en el exilio en general?

1-0_agayol_aMGM. Aun cuando debe haber mucha hojarasca, como ocurre en todo ambiente de cualquier minoría cultural en Estados Unidos, tengo alguna impresión positiva de lo que pasa culturalmente en Miami, y en lo particular en el exilio cubano, y, por supuesto, hablo de un nivel de cultura muy distinto al de la… ¿subcultura populista? No me importa que piensen que soy elitista. Quizás yo, sin habérmelo propuesto, estoy dentro de las concepciones de T. S. Eliot o de Mario Vargas Llosa acerca de la necesidad de élites que marquen el paso de una fuerte o débil cultura. Supongo que siempre, para que haya una cultura fuerte, ha de haber ciertos grupos de élite que la dirijan. Estoy extremadamente hastiado (y valga la redundancia por lo de “extremadamente” y “hastiado”), diría, de la chapucería populista; asimismo del constante chiste vulgar, de ese choteo tan enraizado (que muy bien advirtieron Mañach y Fernando Ortiz) que todavía en el 2014 sigue caracterizando al cubano como evidencia de un inevitable deterioro cultural.

Lo que se dice ser cubano antes era de un exotismo execrable, pero ahora es de una vulgaridad in extremis. Y esto atañe tanto a la Isla como al exilio. Un ejemplo de ello puede ser la ausencia de una pléyade de compositores e intérpretes de música clásica cubana. Habría que leer los ensayos de Enrico Mario Santí sobre el compositor cubano Aurelio de la Vega para darnos cuenta de las potencialidades que han existido en Cuba y en el exilio en la creación de extraordinarias piezas que forman el repertorio estelar de la música clásica mundial. Rechazo profundamente esa explosión que siempre ha habido en Cuba de la música de baja estofa que ha sido preferida por el gobierno de los Castro para masificar el apoyo que siempre ha necesitado. La Nueva Trova fue una excepción, pero al mismo tiempo se degradó con la conducta vil de algunos de sus integrantes, de apoyo irrestricto al régimen, para vivir de sus prebendas. En Cuba siempre ha existido una potencialidad enorme para los creadores de la música clásica cubana, pero la política nefasta de los Castro y la chabacanería han aplastado sus posibilidades y desarrollo (y esto no es culpa solamente de la tiranía, sino que viene desde la colonia por parte de los españoles). Por lo general, nadie en la isla conoce que Aurelio de la Vega ha sido y es uno de los creadores musicales más destacados de la historia cubana contemporánea de la música en lo clásico. Cuando toco este tema, recuerdo un fragmento de Enrico Mario Santí: “Pregúntese a cualquiera qué entiende sobre ‘música cubana’, y le soltarán una crónica detallada del cha-cha-cha, pero no serán capaces de mencionar el nombre de un solo compositor clásico, y puede que nieguen que tal cosa exista… No queda más remedio que preguntarse quién ha sido nuestro peor enemigo: si el policía colonial, el comisario cultural o el ciudadano de a pie”.

No obstante, en lo que respecta a lo que se podría llamar la Inteligencia, pienso que hay cierto ambiente teatral interesante en la ciudad de Miami; la plástica cuenta con galerías apreciables; hay un movimiento visual importante de Art Basel que ofrece diferentes tipos de exhibiciones; se exponen interesantes carteleras de cine latinoamericano y cubano; se dan festivales de ballet en los que se puede apreciar excelentes grupos de danza que van desde lo folclórico a lo clásico; y, en específico, en la literatura, me tiene bastante esperanzado la gente que se agrupa alrededor de la tertulia La Otra Esquina de las Palabras, porque reconozco a escritores que están buscando una nueva proyección cultural en todo sentido, de hecho, una nueva, y muy diferente, visión del mundo y del espíritu no solo del cubano, sino del ser humano en general. Estoy seguro de que a este grupo de escritores-pensadores les está estimulando la avanzada tecnológica de estos tiempos: Internet, las redes sociales, la blogosfera, las potencialidades de un presente futurista, la gama infinita e inclasificable aún del transhumanismo. Y esta ha sido la posibilidad que han tenido los nuevos grupos de creadores jóvenes cubanos fuera de la isla, porque han bebido más directamente de la cultura tecnológica de Estados Unidos y del mundo libre en general. No dudo que se está creando un movimiento de una nueva cosmovisión cultural que pone su enfoque en una libertad sin fronteras, en una estética cósmica o, digamos, una ideoestética tecnocósmica. Hay como una especie de preparación mutante de una nueva era, de una nueva manera de evolucionar de lo material a lo espiritual, y se está planteando no solo en ensayos como los de Ángel Velázquez Callejas, sino también en novelas tan reveladoras como Erótica y Apocalipsis: la resurrección, de Armando Añel. La libertad sin ataduras es lo que centra a todo este nuevo ángulo del ser humano que se extiende hacia lo infinito.

AA. En Cuba, trabajaste en la sede de la Casa de las Américas. También ganaste un premio nacional de cuento, con lo cual tienes alguna experiencia en el ámbito institucional cubano. ¿Regresarías a presentarse en Cuba o a publicar bajo el actual régimen si editores de allí te lo pidieran?

MGM. No, rotundamente no. No publicaría auspiciado por el castrismo. Todo eso es manipulación, falsa nostalgia, espejismo. Todo lo que parta de esa gente es esencialmente engañoso y un anzuelo para hacerte colaborar con el neocastrismo. Además, el día que el gobierno cubano invite y permita con toda libertad expresarse, como, por ejemplo, cantar (en lo popular) a Willy Chirino y a Gloria Estefan; o en lo clásico admita y celebre al doctor Aurelio de la Vega; o en el cine ponga las películas de Andy García; o en la música popular y el jazz invite a Paquito de Rivera y a Arturo Sandoval; o en literatura publique e invite a Antonio José Ponte, Amir Valle o Félix Luis Viera, o reconozca a Belkis Cuza Malé por su excelente trabajo cultural y periodístico; ese día, repito, habrá un verdadero intercambio cultural. Pero obviamente esto es Mission Impossible para el estragado esquema mental de los Castro; un desorden crucial que le va contra natura a los dictadores. Si esto ocurriera ellos no existirían y entonces empezaría a darse, o se estaría dando, una verdadera democracia (cuestión también muy difícil, ya que no podría salir de las esferas políticas, militares y civiles de las familias de los Castro y de los cuatreros históricos que les han rodeado). Entonces sí iría a Cuba y sería un honor para mí que me publicaran… Mientras esto no ocurra, yo no tengo nada que hacer allá. Mi ego, amigo mío, es racional y no irracional. Además, como cualquier persona que pretende ser mejor, busco un desarrollo hacia lo espiritual.

Gracias mil por tu entrevista.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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