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Matías Montes Huidobro, el lamento del ciervo herido

Matías Montes Huidobro, el lamento del ciervo herido

Matías Montes Huidobro, el lamento del ciervo herido
junio 28
13:09 2014

Una muy interesante entrevista del escritor Luis de la Paz al dramaturgo exiliado Matías Montes Huidobro ha aparecido en El Nuevo Herald. Me atrevo a reproducir aquí un fragmento particularmente revelador a propósito del famoso “intercambio cultural” y el ego herido (ciervo herido que el monte ampara… o no) de los creadores cubanos.

En mi opinión, y esperando no ofender a nadie, Matías Huidobro es otro que cae en la trampa de la vanidad manipulada. Le pasa, además, por seguir esperando por “la prensa periódica” (tradicional) en pleno 2014 y no entender que debería haberse acoplado hace mucho rato a los nuevos tiempos de promoción a través de Internet y los circuitos independientes. Claro, es otra generación, se entiende. Pero me parece una traición al espíritu del exilio, y de esta época de liberalización a través de las nuevas tecnologías, esperar que un Estado ensangrentado como el castrista te gestione editorialmente tu obra.

¡Señor, acérquese a los jóvenes y al futuro, que está aquí, a su alrededor! Usted ha gozado el privilegio de trabajar en la academia norteamericana, ganar un buen dinero y poder promocionar su obra en época de Amazon, ¡debería estar dando saltos de alegría! Los tiempos del escritor en su torre se acabaron. Y el tiempo en que la culpa de lo que nos pasa se le achaca invariablemente a los demás debería acabarse algún día. Es verdad que las clases vivas del exilio –yo mismo lo he dicho y escrito en varias oportunidades– han descuidado el papel de la cultura como instrumento decisivo frente a la manipulación mediática del castrismo, pero usted trabajó en varias universidades, tiene un amplio recorrido académico y en Miami hay numerosas editoriales independientes con las que puede tratar con ventaja. ¡Muévase!

A continuación el fragmento:

Matías Montes Huidobro en Café Demetrio

Matías Montes Huidobro en Café Demetrio

Luis de la Paz. Hay una corriente política en la isla que podríamos señalar como más flexible para con algunos exiliados. Incluso usted ha sido aparentemente favorecido con esa tendencia, pues se le ha publicado en la isla. A nivel personal, ¿qué espera que ocurra en un futuro inmediato con su teatro y sus libros de ensayo en Cuba, todavía dentro del castrismo?

Matías Montes Huidobro. Aclaremos en primer término que me fui de Cuba el 27 de noviembre de 1961, no he vuelto en más de medio siglo, y salvo una lectura dramática para una audiencia muy reducida del primer acto de Exilio, lo único que se ha publicado en Cuba en todo ese período de tiempo ha sido la edición de esta obra en 2011, con mi consentimiento y sin que se me cambiara una línea pese al tratamiento radical que hago del castrismo. Eso no quiere decir que haya cambiado mi posición frente al castrismo, que es una desgracia lamentable que ha hecho sufrir mucho a los cubanos y nos ha colocado en una lucha fratricida por más de medio siglo, sin que se pueda anticipar una solución política del caso. Los términos “reencuentro” y “reconciliación” me parecen edulcorantes de un problema más complejo; pero la posibilidad de un mejor entendimiento, entre las personas cultas, inteligentes y posiblemente bien intencionadas, a las que hay que darles un margen de credibilidad, no deben descartarse. Esto es particularmente aplicable a los escritores jóvenes, que se meten en Cuba una mecha muy dura y que no han sido responsables del hacer histórico. Sin contar que Cuba no es Castro, por mucho que el castrismo pretenda que lo sea.

En cuanto a mi persona en particular, no sé lo que pueda pasar en un futuro inmediato, o a largo plazo. En más de medio siglo, el “exilio” sólo me ha estrenado cinco obras dramáticas (una por década); para verlas en escena yo me he tenido que pagar tres, y son muchas las que tengo digitalizadas sin que nadie se interese en montarlas. Cada vez que en el “exilio” una agrupación teatral estrena una obra de autor cubano, Premio Nacional de Literatura o no, marginando las mías, me llega al alma y lo considero una puñalada trapera. Cada vez que en Miami se hace una invitación oficial a escritores que han mantenido estrechos vínculos con el régimen, y a mí, con la trayectoria académica y creadora que tengo se me ignora, teniéndome al doblar de la esquina, me enfurezco por la canallada que se comete. Y cada vez que tengo que financiarme algún libro (no todos) con dinero de mi bolsillo, producto de mi trabajo en la Universidad de Hawaii, me enervo; lo cual, estoy convencido, es muy saludable.

Dicho lo anterior, con castrismo o sin castrismo, si en Cuba se llegara a publicar todo mi teatro, por ejemplo, sin que me cambien una línea, o algunas de las novelas que tengo que no encuentran editor, con la barreras que me presenta el exilio, que hasta me escatima las reseñas de mis libros (sacar una reseña de mi novela Un bronceado hawaiano en la prensa periódica me costó un año de gestiones) no seré yo quien me oponga. Ciertamente, no tendría que darle explicaciones a nadie, porque me fui de Cuba para no tener que hacer tal cosa. Después de todo, los más destacados escritores que viven en Cuba nos visitan a diario, y a cuenta de los taxpayers, son masivamente aplaudidos por un “exilio” que prácticamente les rinde homenaje. Entonces, ¿aquellos que no me han favorecido, que puede importarles que me favorezcan o no en Cuba? Lamentablemente, esto no ha ocurrido todavía, y ojala que se apuren y lo hagan, lo antes posible, antes que traspase las puertas del cementerio, como ha sido el caso de Lino Novás Calvo y Enrique Labrador Ruiz, que es posible que ni se hayan enterado; sin contar que, en todo caso, gústeme o no, sin Castro o con Castro, soy tan cubano como las palmas y trasciendo esas circunstancias.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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1 comentario

  1. Eduardo Jo
    Eduardo Jo julio 05, 23:10

    Coño, este es entre los escribidores lo que el médico de la salsa es entre los cantarines. Idénticas declaraciones.

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