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Mensaje del Eco a los poetas cubanos

Mensaje del Eco a los poetas cubanos

noviembre 17
18:27 2011

1-aaa_catarataHe hablado sobre el poeta, la poesía y el poema en variados ensayos como una unidad orgánica. Nunca he derivado de ellos una metafísica separando cada concepto en unidades independientes. Los he tratado a todos en función de un impulso.  Pero al parecer, en determinado grupo de lectores circula la idea de que se está distorsionando la esencia de la poesía y el acto del poeta.

Por sólo mencionar algunos de esos ensayos provocadores: “El poeta que nunca fue”,  “Existen tres tipos de poetas”, “La vida es un acontecer poético”, “Cinismo de la poesía”, “El Niágara y la canción del Eco”. Debo asegurar de antemano que la cualidad de ese impulso compone una unidad intrínseca que, por lo que veo, no ha sido entendida del todo.

Desde luego, entenderla implica asumir la responsabilidad de una renovación total y no parcial de la poesía en lo cubano. O nos apartamos del discurso tradicional, es decir, de seguir hurgando en la búsqueda esencial de un ser poético cubano, o asumimos ese impulso que nos llevará a liberarnos del peso de la isla. Lo que pesa verdaderamente no es la historia y la geografía, sino el impulso poético que yace oculto en el fondo de esa isla. Pero por la maldita idea de concebir el panorama de la poesía cubana dividido en tendencias –romanticismo, modernismo, neoromanticismo, postmodernismo, vanguardia, origenista, coloquialismo—tanto en lo intimista como en la poesía social, el poeta cubano ha perdido de vista ese impulso, ha dejado al margen la gallardía de la poesía.

Una mirada rápida sobre los poetas cubanos que marcaron época después de la desaparición de Martí y Casal es reveladora. Al leerlos comprendo por qué la mente poética cubana tiende a manifestarse en forma de tendencia. Hay en ello una lógica sutil. Es una forma de cinismo frente a ese impulso. Es una mente que está siempre por “romper” el cerco establecido por la geografía y la historia. En un momento la poética cubana se vuelve social y en otro íntima, pero siempre ambas soportando el peso de la isla. Y esa es la variación fundamental que ha prevalecido durante más de cien años en la lirica cubana.

No leo en tendencias; más bien observo la asunción psicológica de cada poeta. Me inclino por el impulso vital que lo condujo a permanecer atado a ciertas tendencias, porque el impulso del Eco me ha dicho:

¡Adiós, Genio sombrío,
más que tu gruta y tu torrente helado;
no más exijo de tu labio impío,
que al alejarme, triste, de tu lado,
llevo en el cuerpo y en el alma frío.
A buscar la verdad vino hasta el fondo
de tu profunda cueva:
mas, ay, en vez de la razón ansiada,
un abismo más hondo
mi alma desesperada
en su seno, al salir, consigo lleva…!
¡Ya sé, ya sé el secreto del abismo
que descubrir quería!
¡Es el mismo, es el mismo
que lleva el pensador dentro del pecho:
la rebelión, la duda, la agonía
del corazón en lágrimas deshecho!

La canción del Eco hace trizas a Bonalde, niega su aptitud, que intimando sobre una realidad social que lo acecha le pregunta: ¿Para qué sirve la poesía, qué función es la del poeta? Estas preguntas me llevan nuevamente a divagar sobre ese impulso intrínseco de la poesía. El eco del Niágara posee el mensaje:

Entonces, ¿por qué ruges,
magnífico y bravío,
por qué en tus rocas, impetuoso, crujes
y al universo asombras
con tu inmortal belleza,
si todo ha de perderse en el vacío?
¿Por qué lucha el mortal, y ama, y espera,
y ríe, y goza, y llora y desespera,
si todo, al fin, bajo la losa fría
por siempre ha de acabar? Dime, ¿algún día,
sabrá el hombre infeliz dónde se esconde
el secreto del ser? ¿Lo sabrá nunca?
Y el eco me responde,
vago y perdido: ¡nunca!

Nunca tendrá una métrica, nunca tendrá una forma y nunca habrá una tendencia. Esas son cosas creadas por la mente lógica. Sólo habrá la permanencia de un impulso, de una fuerza y un anhelo vital por el crecimiento humano más allá de la mente histórica y geográfica. Sí, todo ha de perderse en el vacío: tendencias, formas, métricas. De ahí que en determinados casos como Boti, Fernando Lles y Lezama, surja una honda duda por la existencia del ser. Duda que no pasó de ser una duda corriente y que terminó por apropiarse de un pedazo de la isla.

Es en este sentido que existen “tres tipos de poetas”. Pero el  Eco profetisa que no hay ningún poeta, que sólo existe un impulso, un estado de voluntad humana dada a trascender cualquier discurso histórico y geográfico.

http://angelcallejas.wordpress.com/

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