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Mi lectura de la novela ‘El Repatriado’

El escritor y compositor Reynaldo Fernández Pavón

Mi lectura de la novela ‘El Repatriado’
noviembre 01
00:00 2017

El Repatriado, del escritor y compositor musical Reynaldo Fernández Pavón, es ante todo una obra literaria que proclama la unidad, el conocimiento de la historia y la cultura como las únicas vías que pueden conducir a los cubanos a la democracia y a la libertad, pues las prácticas anteriores no han logrado ese objetivo tan necesitado por “todos y para el bien de todos”, después de vivir la nación bajo el poder de dictadores de derecha y de izquierda desde la década del 20 del pasado siglo –léase Machado, Batista, Fidel y Raúl–, con una breve pausa democrática durante la Segunda Guerra Mundial. Los efectos de esta larga noche dictatorial en la sicología común de los cubanos bien merecen el estudio de un equipo integrado por antropólogos, etnólogos, psicólogos sociales y sociólogos.

El Repatriado no es una novela en el sentido estricto de la palabra: no se ajusta a los conceptos académicos del género. Esta es una “obra coral”.

Se trata ante todo de una novela colectiva y, por tanto, su función social es constituir una obra de servicio que ha sido creada con la vida y el testimonio de muchos seres humanos, obra coral escrita a lo largo de más de dos décadas de investigación, de recoger testimonios dentro y fuera de la Isla, historias y vivencias que sacudieron una nación y que el escritor utiliza como marco en el que se desarrolla la vida de los protagonistas que encarnan el rostro de sus congéneres. Material con el cual Fernández Pavón crea una crónica novelada, oficio que puede parecer extinguido o evocar a los cronistas de Indias. En morfología estudiamos que a cada contenido ha de corresponder una forma para que, fusionados ambos, puedan generar un producto artístico acabado.

El Repatriado viene a constituir la saga de El lirio del Prado, que comienza en la década de 1860 y concluye con la muerte de Rafaela (la protagonista) en la década del 50 del siglo XX. Momento en que Lázaro, el protagonista de la novela, da sus primeros pasos en la vida y tiene que viajar con sus padres precipitadamente a New York, huyendo de la represión policial de aquellos tiempos, para regresar a Cuba en las Navidades de diciembre de 1958. Así, amanecerá con el año nuevo para presenciar con sus ojos de niño el cambio más radical de la historia de Cuba, siendo clasificado oficialmente como un repatriado (nunca llegará a entender por qué, siendo nacido en ese territorio, tiene que repatriarse).

En Miami vive Lili, quien fuera secretaria docente de la ENA en la época en que Lázaro estudiaba en ese centro de estudios de la Dirección Nacional de Becas y le enviaron al campamento de reeducación de becarios de las montañas de Pino del Agua. Ella y sus familiares superan la ficción con sus propias vidas. Pertenecientes a un grupo de la clandestinidad que luchaba contra el régimen de Batista, salvaron la vida porque lograron salir de Cuba rumbo a los Estados Unidos de manera tal que podría escribirse un excelente guión para el cine, y regresaron al Aeropuerto de Rancho Boyeros, junto a los padres de Lázaro, en un vuelo repleto de cubanos en el mes de enero de 1959. Quizás la única diferencia es que Mariana, la madre de Lázaro, regresó a los Estados Unidos durante el éxodo de Camarioca en la década del 60.

Es muy difícil hacer “literatura” con estos temas dado el protagonismo que en el caso de Cuba tiene la política. Una de las funciones sociales de esta obra es contribuir a rescatar la memoria colectiva, los valores y las tradiciones del espíritu nacional, y por otro lado homenajear a seres humanos que han sido silenciados o tachados y que pertenecen a la generación de cubanos nacidos a fines de las décadas del 40 y principios de los 50.

Los que asistieron con el escritor a las mismas escuelas y jugaron quimbumbia, o los escondidos en los barrios marginales de La Habana, los jóvenes rebeldes, los alfabetizadores, los del primero al sexto llamado del Servicio Militar Obligatorio, los estudiantes del sistema nacional de becas, los que fueron a Baracoa a recoger café durante la “Crisis de Octubre”, los primeros militantes de la juventud comunista, los primeros jóvenes que cumplieron misiones internacionalistas… en fin, en el libro aparece una generación que fue utilizada para muchos experimentos y que sirvió de laboratorio del destete y el adoctrinamiento partidista.

Lázaro es un marielito que encarna la tragedia de la diáspora cubana, de la cual ni siquiera existen cifras oficiales. Millones de seres humanos separados de sus familiares en la Isla, al asumir una única salida: abandonar el país (legal o ilegalmente). ¡Qué triste!: los mambises se hacían fusilar durante la guerras de independencia cuando los condenaban a la deportación, preferían morir que ser expulsados de la tierra que los vio nacer.

Como han señalado algunos críticos respecto al autor, las inmigraciones son un tema presente en toda su obra. Y es que el estudio de este fenómeno le hace posible comprender la psicología y el carácter del cubano actual.

De lo anteriormente expresado surge un importante tema histórico en el proceso de creación, el “Éxodo del Mariel”, del cual no se habla en la isla. En esta novela se rinde tributo a cientos de miles de seres humanos empujados al exilio y a decenas de miles de almas que yacen en el fondo del mar; algún día tendremos que crear un memorial para recordarlos como debe ser.

En el libro hay subtemas –como bien han señalado los críticos Manuel Gayol Mecías y Enrique Patterson– que podrían ser utilizados para escribir otras novelas, tales como la represión a la religión, considerada “el opio de los pueblos”, y la persecución a los practicantes religiosos, en especial a los del sistema afrocubano.

El Repatriado describe cómo las personas son capaces de resistir a los opresores y amar, fundar, crear, cantar, escribir, bailar, vivir con intensidad; porque hay que vivir esta vida que nos ha sido dada, en medio de los arrebatos del totalitarismo, y generar capacidades que van desde la doble moral a la honestidad en la intimidad de los amigos. Hay que ser muy imaginativo y creativo para sobrevivir a la tragedia más allá de todo, de lo contrario el suicidio sería una especie de quinto jinete del Apocalipsis cabalgando feroz sobre esas tierras caribeñas. En tales circunstancias, para escapar de los golpes de astro del poder, se necesitan personas como el guajiro Quintín, personaje que se roba el protagónico de la novela. Quintín, el guajiro semi-analfabeto, el hombre de las montañas, sencillo y natural, encarnando el espíritu primigenio para hacernos recapacitar sobre la importancia de la fidelidad, la decencia y la bondad… a pesar de los pesares.

Por último, señalaré que Reynaldo Fernández Pavón no es un escritor omnisciente ni omnipresente. Los personajes de El Repatriado –como en El lirio del Prado– cuentan sus historias desde la cotidianidad, en escenarios en los que pueden coexistir versiones completamente diferentes a las de ellos, o similares. Como ocurre cuando varios soldados narran un mismo combate, cada versión dependería de en qué sitio se encontraba cada quien: Si participando en los mítines de repudio o siendo un repudiado, si en la primera línea de los acontecimientos o en punto de observación en la distancia.

Mientras leía sentí, en el capítulo VI, la presencia, en sus caminos misteriosos, de la Virgen María de la Caridad del Cobre y de los Remedios. El lado femenino de Dios esparciendo bendiciones en la manigua, en las calles de la Isla y en el exilio.

Ojalá esta novela pueda –en última instancia– servir para que otros pueblos tomen conciencia respecto a los objetivos de la utopía socialista y a la verdadera esencia de la denominada “izquierda”. En cualquier caso, de algo estoy seguro: la mayoría de los cubanos se encontrarán a sí mismos en algún rincón de este libro.

Sobre el autor

J. de la Veiga

J. de la Veiga

J. de la Veiga es un compositor y promotor cultural; como compositor ha hecho la música de las películas 'Canonize me', 'The Denied', 'No time to change my mind' y 'The Hastings'. Es el creador de Miami News, un portal digital que ha promovido eventos culturales tales como la celebración del Día Internacional de la Mujer en el Taller PR de Philadelphia (2015), el Festival Vista de Arte y Literatura de Miami (2016) y el recién concluido Festival Internacional de Guitarra de Morelia (2017). Trabaja como Ingeniero de Sonido en el Miami Dade College.

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