Neo Club Press Miami FL

Mi madre y yo

Mi madre y yo

Mi madre y yo
julio 10
23:13 2014

La relación con el hombre aceitunas fue corta. Intensa. Lo vi llegar un día y se quedó para siempre. De las miradas fortuitas, sin darnos cuenta, habíamos pasado al parloteo sobre nuestras vidas. Y no es que tuviera mucha coherencia nuestra conversación, es que los dos necesitábamos compañía.

Estoy segura que toda la familia hubiese preferido que me gustaran los marpacíficos, las mujeres, los chivos, las vacas, las ovejas, los peces, los pájaros, los girasoles, la música, los perros, pero yo prefería al hombre aceitunas, que nunca tuvo un nombre.

Una conversación amena con él significaba que podía ir comiéndomelo poco a poco. Entre la acidez de sus palabras y las aceitunas, yo quedaba extasiada y no pedía más que otro encuentro. Preferíamos los parques mientras los niños nos rodeaban y las madres huían espantadas.

El hombre aceituna a veces venía a mis encuentros sin voz. Y yo sospechaba que había alguien más, pero como sus frutos eran suficientes, yo a penas protestaba y entonces me tocaba hablar a mi sola.

«Mi madre no quiere que yo esté con un bicho raro» le decía para herirlo.

Él sonreía y a mi me daba una rabia enorme y me lo comía con más prisa, para que se acabara de una vez por todas.

No eran solo amenazas. No me sorprendió el día que encontré un papel que decía: «Lo sé todo. No te atrevas a salir».

Temblé. Imaginé la mano de mi madre cayendo sobre mi cara, pero las ganas de comer aceitunas eran irresistibles. Cerré la puerta tras de mi, dispuesta a todo.

El hombre aceitunas no llegó a la cita. Me desconsolé. Fui a todos los lugares que teníamos en común. No le pregunté a nadie para que no supieran que mi dolor se confundía con un hambre atroz.

Lo veo. No está solo. Me acerco y los celos no me dejan ver quién lo acompaña. Solo quiero definir las cosas, dejar en claro mis sentimientos. Si hubiese caminado al menos más lento, me hubiese evitado el mal rato.

Mi madre hablaba mientras se llevaba una jugosa aceituna a la boca.

Sobre el autor

María Matienzo

María Matienzo

María Matienzo nació en La Habana en 1979. Es editora, escritora y periodista. Ha colaborado en portales digitales como Havana Times, Cubanet y Diario de Cuba, y ha sido antologada en varias publicaciones de Cuba y el mundo. Desde la Isla, edita actualmente la revista independiente Voces y es miembro del Club de Escritores de Cuba.

Artículos relacionados

Radio Viva 24

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  José Gabriel Barrenechea

Cháchara de muertos

José Gabriel Barrenechea

Es sábado en la noche. Mi esposa me ha arrastrado aquí, de visita a casa de una amiga suya. Ellas dos, que ya se acercan o han llegado a los

Leer más
  Otilio Carvajal

El discurso tanático de Félix Anesio

Otilio Carvajal

  Hoy bebo una taza de café amargo en un lugar ajeno que se llama exilio[1] El uso manifiesto de lo tanático es muy frecuente en la poesía cubana desde

Leer más
  Luis de la Paz

Lilliam Moro, de la mano de un ángel

Luis de la Paz

Hace unas semanas, durante la presentación en el Centro Cultural Español de su libro Contracorriente, poemario por el que recibió el Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”, en Salamanca,

Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami

Carlos Alberto Montaner – El por qué de los ataques acústicos en Cuba