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Miami, ciudad de amables recaídas

Miami, ciudad de amables recaídas

Miami, ciudad de amables recaídas
abril 01
16:59 2015

Todo regresa a mí, a modo de estornudo. Como quien sufre una antigua e incurable crisis de alergia a los ácaros, vuelvo a mi historia:

1- Mi morada, que es blanca, no morada, tiene libros regados por todas partes. Libros, medias, zapatos, camisetas, caramelos, bolsas de plátanos fritos, WD-40, un sombrero ridículo con el que intento escapar del sol, no parecer ser más cubano.

2- Por propia voluntad intento limpiar mis desórdenes y los que van dejando dentro de la morada blanca mis amigos, que no son tantos. A los desórdenes me refiero. Los amigos son muchos. Los de antes y los nuevos. Los por venir.

3- Otra vez uso el abrelatas/ destapador/ sacacorchos para crear una hendija en la pared que da al solar. Por ella cabrán golfos y doncellas. Famosos y aspirantes al título. Escritores y mineros. Putas baratas y caras. De gente “normal” me abstengo, aunque ya abierta la pared, lo que entre por ella será recibido con honores.

4- Reaparecen la palangana de plástico, el arroz congrí, la malanga, el bijol, el vecino intruso que espía por la ventana y alardea de hacerlo, cual presidente del Comité de Defensa de la Revolución.

5- Lxs que se victimizadxs por el régimen de la isla; esxs que no acaban de entender que todos fuimos la córnea que recibió aquel puñetazo en cámara lenta, en diley, por más de medio siglo. Cada vez que despertamos o creemos despertar, el puño nos pega en el mismo ojo. A veces imagino que no duele, pero es mentira. Siempre duele como la primera vez, porque la visión jamás pierde su virginidad, aunque la lubriques con K-Y. “¿El ojo es un órgano sexual, Carlos Manuel?”, le preguntaron a un amigo. Hasta eso vuelve. La Habana en ruinas. Depauperada en su lengua, rica en amores, pródiga en afectos, espléndida en comida. Las Habana en Peso, que Peso se le llama aquí el dolar.

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6- Las amigas que te recuerdan heridas de batalla que ya no cuentan. Lo pasado, pisado. Digo yo, que no he tenido mucho pasado, dada mi corta edad.

7- José José y La Prima Clarita. Los parlantes con chorritos de agua. Con ellos acompaño mi tarde de limpieza, mientras bebo una botella de champan que dejó May May aquella noche en que era asistida por un fuerte dolor de cabeza.

8- No tengo analgésicos en casa, lo siento. En cambio tengo probióticos, antioxidantes y cosas así.

9- Embalado por el champan, dejaré a medias la limpieza para revisar mi novela inédita.

10- Jamás tuve champan en Cuba para animarme a limpiar; mucho menos para escribir.

Feliz domingo de… de… ¡Dios bendiga a América!

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Sobre el autor

Francisco Alemán de las Casas

Francisco Alemán de las Casas

Alemán de Las Casas es poeta y narrador. De profesión comunicador, estudió en el Instituto Cubano de Radio y Televisión, Instituto Superior de Arte de La Habana y en el Instituto Oficial de Radio y TV de Madrid. En la radio cubana se desempeñó como locutor, actor, guionista y realizador de programas de radio. En la TV del mismo país, como presentador de noticias. Ha trabajado en medios de comunicación de Cuba, España y Chile. Se desempeña como director del portal web chileno Radio Mitos y ha publicado varios libros, el último de ellos la novela 'Eutanatrón A380'.

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10 comentarios

  1. Yrama Medina
    Yrama Medina abril 06, 13:42

    Muy interesante tu manera de narrar como te regresas al pasado, a tu Cuba llena de nostalgias aún a 90 millas de distancia. Esos recuerdos que reviven en esta ciudad, con los amigos, vecinos, la comidad..pues todos llevamos un pedacito de ella.. aún yo que nací en Venezuela pero llevo la sangre de mi padre cubano y desde niña aprendí a quererla y a odiar al comunismo que la ha llevado a la ruina en todos los aspectos.

  2. Yrama Medina
    Yrama Medina abril 06, 13:44

    Ahhh me olvidaba.. me encanta tu humor al narrar tus historias.. bueno son verdades con fantasias..

  3. Sulema
    Sulema abril 06, 17:46

    Me rei mucho con esto. No creo que el escritor de verdad tenga una palangana en su casa pero es verdad que hasta eso nos recuerda a nuestra amada Cuba.

  4. Cuqui Cayro
    Cuqui Cayro abril 06, 18:34

    Siempre tu buen gusto…champan…putas baratas y caras…tu agujero en la pared…me gustaria colarme por el y ver en que me convierto…o es que ya me converti…ver de cerca el ojo…que si es un organo sexual…a pesar de lo que diga Carlos Manuel…

  5. Iris
    Iris abril 06, 18:45

    tus estornudos , los causan los acaros, y esos viven en tu colchon y tus muebles de tela , se alimentan de tus celulas muertas , por mas que limpies no se iran, bebe todo el Champagne

  6. Iris
    Iris abril 06, 18:47

    y porfa compra analgesicos

  7. Rosario
    Rosario abril 06, 22:15

    Tan lleno de nostalgia y ternura… Y ese humor cálido y envolvente.
    Buenìsimo relato.

  8. Musa sin poeta.
    Musa sin poeta. abril 06, 22:21

    Embriagor…como los amores y las comida cubana… Como un atardecer amarillo en Miami.

  9. Paloma ausente
    Paloma ausente abril 06, 22:24

    Me hace reír usted señor; pagaría por saber sí lo del agujero es verdad.

  10. Sofía
    Sofía abril 06, 22:27

    Agujeros…ummm… me uno al pedido de Paloma ausente. Yo también quiero saber sobre eso.

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