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Miami y la carne rusa

Miami y la carne rusa

Miami y la carne rusa
noviembre 17
00:07 2014

Ante el llevado y traído asunto de la nostalgia por las latas de carne rusa entre la comunidad cubiche de Miami, se pueden adoptar diferentes posiciones: ira, desconcierto, simpatía, dolor, repudio y por supuesto… ¡nostalgia!

En mi caso, ni una cosa ni la otra. Siento total indiferencia por el hecho, y no porque no haya ingerido cuantiosas cantidades de la susodicha carne durante mis años infantiles, sino porque pienso que cada cual puede y tiene el derecho a adoptar la posición que mejor estime conveniente sobre el particular sin que necesariamente tenga que ser etiquetado de alguna cosa. Es decir, mi posición es secundaria, en este caso, a la posición de los otros.

No digo que la nostalgia por la carne rusa no pueda tener en algunos casos un dejo de admiración por el castrismo, una sutil simpatía por el horror vivido, pero conozco a tipos que nada quieren saber de la dictadura bananera y sin embargo matarían por una conserva de spam chino (cosa que venden en todos los lugares, por cierto).

Lo que sí me parece de mal gusto y levemente manipulador, es la manera en que lo enfoca El Nuevo Herald, ese pasquín controversial para quien no parece existir la comunidad judía de Miami Beach, principal receptora de las “delicias” de estas tiendas especializadas en la nostalgia de los bolos emigrantes y también, por qué no decirlo, de los cubiches “hijos de la revolución”.

¿Existe una intención de seguir encendiendo la hoguera de la discordia? ¿Se atiza acaso a los recién llegados a librar una guerra fratricida contra aquellos que abrieron los caminos? ¿Forman todos estos dimes y diretes parte de una estrategia por vender la imagen de una comunidad cubana exiliada diferente ante la opinión pública del resto del mundo? ¿Alcanza la larga mano del castrismo los despachos del pasquín floridano, y ejerce influencia sobre ellos?

Sobre el autor

Rafael Piñeiro López

Rafael Piñeiro López

Rafael Piñeiro López, escritor y poeta, es Doctor en Medicina por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (1994) y Médico Cirujano por la Universidad de Chile (1998). Ha sido articulista en diarios como Periodista Digital (España) y La Razón (Argentina). Además, es Diplomado en Gestión Pública y Medios de Comunicación (Universidad de Chile), Diplomado en Moral y Espiritualidad (Universidad Católica de Chile), Diplomado en Políticas: Desarrollo y Pobreza (Universidad Católica de Chile) y Diplomado en Responsabilidad Social. (Universidad Católica de Chile). Reside en Miami.

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3 comentarios

  1. Manuel Ballagas
    Manuel Ballagas noviembre 17, 11:04

    Es que no hay evidencia de esa nostalgia, más allá de dos o tres clientes de esa tienda que el Herald entrevista. El tema del artículo es de una tienda que al servir a una clientele rusa atrae, sin saberlo, a algunos cubanos. No es para titular, como lo hicieron, que “Cubanos de Miami sienten nostalgia por productos rusos”. Tres cubanos no hacen una comunidad. Ni un periódico debe faltar así a la verdad.

  2. Osmel Alvarez Burgos
    Osmel Alvarez Burgos noviembre 19, 11:31

    La verdad,el artículo completo me parece una jistificación para usar el término cubiche.Lo que me asombra es que los que usan ese término de manera despectiva no se den cuenta que dentro de algún tiempo en Miami,no quedarán más que cubiches,ya mayores,y los hijos de los emigrados de segunda o tercera generación,que ya no serán ni cubanos,sino norteamericanos de ascendencia cubana.Entonces pudieramos decir que,por ley de la vida,los cubiches de hoy,son el futuro de Miami…

  3. Daniel
    Daniel noviembre 19, 18:46

    Esos, los nostálgicos “bolos”, son los hijos de Putin de ahora.
    Rusia seguirá siendo eso que describió Dostoievski: un frío páramo donde caben todas las atrocidades humanas.

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