Si alguna función estelar tiene la Astrología es que está dirigida, fundamentalmente, al trabajo del intelecto. La función de la Astrología es ir contra el intelecto y sobre todo contra el intelectual. No existe en la Tierra, para la Astrología, persona tan vanidosa y egoísta como el intelectual. Ruge como león, pero nada más se relaciona con su rugir.
La Astrología cree en tres tipos de hombres. Primero, el Camello; segundo, el León; y tercero, el Niño.El Camello es el hombre de carga y simboliza la tradición, lo establecido, el camino trillado, el miedo absoluto a ser libre. El Camello es una metáfora para describir a las mayorías, al grupo, a los que constituyen la masa.
El León simboliza al hombre que a través de su rugido desprecia al Camello y comienza a separarse de la manada. El León vive solitario. La Astrología le tiene mucha estimación a la fuerza del León, pero lo considera como el típico intelectual arrogante, individualista; es el ego, poderoso, que sin embargo está a merced de sí mismo. El León ruge y ruge incansablemente, pero su rugir no alcanza la “integridad”. Aun cuando está por encima del Camello, la Astrología considera al León un hombre mediocre. El León siempre es vulnerable y puede que regrese a la manada. El miedo a estar solo por largo tiempo lo asusta.
El Niño simboliza al hombre que ha trascendido el rugir del León. Cuando el eco del rugir del ego desaparece dentro del espacio, de la nada, nace la voz del Niño. Por eso la Astrología considera al Niño un símbolo del renacimiento, de la discontinuidad con el pasado y la tradición, simbolizados en el León y el Camello.
Por eso el esfuerzo del astrólogo no solo está dirigido a adivinar si en el futuro del hombre habrá prosperidad económica o social o profesional, sino también a observar en qué estado de la conciencia se halla respecto a estos tres símbolos. Es decir, una de las actividades esenciales de la Astrología sobre la Tierra es que tiene mucho que ver con el crecimiento espiritual de la humanidad. De hecho, la Astrología provee de capacidad al astrólogo para especializarse en una rama y contribuir a desenmarañar los problemas que atañen al hombre en áreas específicas.
Basándonos en el estudio astrológico de estos tres símbolos, y dada la considerable cantidad de solicitudes recibidas, comenzamos un horóscopo especial dirigido a mantener informados a nuestros creadores e intelectuales. En este sentido, la sección “Horóscopo del Creador” se actualizará cada mes. En el horóscopo instalado en la barra (color rojo) situada sobre esta nota, pinche sobre su signo del zodiaco y podrá leer el contenido correspondiente. Damos por sentado que es usted un creador –incluso uno de los que nos ha escrito-- y puede verse reflejado en el texto correspondiente.
Por supuesto, aquellos creadores e intelectuales interesados en llegar al fondo de su futuro pueden dejarnos aquí sus comentarios con más detalles sobre su vida y su obra (anónimos y seudónimos son permitidos). También, como ya es habitual, puedes seguir dirigiendo tus mensajes a neoclub@neoclubpress.com especificando en el asunto del email “PARA AUGUR DEL TAROT”. Debes facilitarnos, en cualquier caso, para una mejor predicción y asesoramiento, tu fecha de nacimiento aunque no sea la exacta (puedes correrla algunos días, pero no más de cinco).
Leo
Del 23 de julio al 22 de agosto:
Tus poemas, cuentos, ensayos y críticas literarias no son malos, pero no tienen el espíritu de la transformación individual, del crecimiento. Te crees muchas cosas y ese es tu gran problema. A veces se te ve como un León, a veces como un Camello. Si no dejas de vivir bajo esa dualidad terminarás loco, como acabó Nietzsche. Revisa bien lo que escribes y trata de detectar que cuando asumes la condición de Camello eres un miserable perfecto, y cuando asumes la de León un estafador confeso. Estas son las trampas que usualmente dividen a los escritores.
Ahora mismo no sabes por quién decidirte, pues eres un León a medias que ruge en una esquina acorralado por la excesiva soledad, debido a la falta de iniciativas creativas. No es bueno que te alejes de las tertulias culturales, pues son de gran ayuda, aunque en verdad posees un enemigo poderoso, el pandillerismo intelectual, que intenta matar la reputación de cualquier escritor. De seguir como vas, echando llamas literarias por la boca, el entierro de tu reputación acabará de consumarse. Sin perder la perspectiva, acércate sin miedo a los demás escritores, sobre todo a aquellos que han dejado de ser camellos y se han convertido en verdaderos leones.
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