Neo Club Press Miami FL

Mira quien viene: El Caballero de París

 Lo último
  • Delincuencia y revoluciones El 26 de junio de 1907, en Tiflis, capital de Georgia –llamada Tbilisi por los georgianos modernos–, de acuerdo con la versión bolchevique se llevó a cabo lo que ellos...
  • Los once principios de Goebbels Once principios de la comunicación diseñados por Joseph Goebbels –quien ocupara el cargo de ministro de Ilustración y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945– para manipular a la...
  • El Maleconazo como operación encubierta   En agosto de 1994, cuando se produjo el Maleconazo, no estaba yo donde generalmente solía estar. Nací y me crié en Centro Habana, muy cerca del mar, coincidentemente por...
  • Conservación del patrimonio, identidad y turismo “Cargadas de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de los pueblos continúan siendo en la vida presente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad, que cada...
  • Keynes, el diseñador Siempre que hay una crisis resucitan a Keynes. Cuando se venía abajo el mercado inmobiliario, como parte de la recesión que estallaba a mediados del 2007, el nobel Paul Krugman...

Mira quien viene: El Caballero de París

Mira quien viene: El Caballero de París
agosto 21
01:09 2016

 

Ninguno como él.

Ni la Marquesa, mulata risueña, rumbera compulsiva, señora de la procacidad y el desparpajo como Changó del trueno, con echarpe y cartera de fantasía, sobrada de años, abalorios y perendengues, que fijó residencia en el Parque Central, punto fronterizo entre sus dos insondables, borrascosos señoríos: los barrios de Habana Vieja y Centro Habana.

No, como él, ninguno.

Ni Juan Charrasqueado, largo, óseo, bigotudo, menos garboso que una horqueta de tumbar mangos, con sombrerón mexicano, pistola de agua al cinto y guitarra de juguete que rasgaba a manotazos mientras profería rancheras a la entrada de los bares, donde era urgentemente recompensado por los parroquianos para que en paz los dejase consumir la copa y consumar la charla.

La Marquesa era una petardista de la verba barriotera y sólo admitía dádivas en billetes, nada de inmunda calderilla. Juan era un extorsionador casi tétrico que chantajeaba con el ruido, pero se iba contento diéranle lo que le dieran.

El Caballero era otra cosa. Para empezar, no mendigaba. Prefería ramonear las sobras de las mesas en restaurantes y cafeterías, donde, por orden de Castro, podía comer gratuitamente lo que quisiera.

Aplatanado en una isla de simulacros, imposturas y trampantojos, este gallego de Lugo se hizo Caballero de París en La Habana, convirtiéndose inocentemente en contraparte de Alejo Carpentier, que era oriundo de Zurich y se hizo Caballero de La Habana en París.

El Caballero llegó a ser el más genuino de los falsarios y el más sensato de los orates que deambularon durante años por las calles habaneras. Los recuerdos que tengo de La Habana de mis mocedades están salpicados de escenas con la presencia de este personaje de levita, corbata y capa negras y mugrientas.

Criatura ubicua, de pronto podía aparecer sentado en el suelo, leyendo un jirón de periódico y fumando un cigarrillo bajo el toldo de una tienda en la “Calzada más bien enorme de Jesús del Monte” al mismo tiempo que arrastraba sus sandalias nazarenas sobre la Plaza de Armas o el Parque de la Fraternidad, o en ambos sitios a la vez. En cualquier momento y barriada, surgían de una bocacalle su melena grifa y sus barbas valleinclanescas, que terminaron siendo, por obra del tiempo y la intemperie, jarcias estucadas donde el ácaro encontró su paraíso.

Un día le pregunté:

—Caballero, ¿le gusta la revolución?

—Fidel —me dijo acentuando sus buenas maneras— me dio un apartamento, pero mi casa es toda la ciudad y me gusta escoger el parque donde voy a dormir.

Me dedicó una levísima inclinación de cabeza y continuó su camino. Bajo el brazo, como siempre, portaba un rollo de periódicos viejos.

https://diazmartinez.wordpress.com/

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

Manuel Díaz Martínez

Manuel Díaz Martínez

Manuel Díaz Martínez (Santa Clara, Cuba, 1936). Poeta y periodista. Fue primer secretario y consejero cultural de la embajada cubana en Bulgaria, investigador de la Academia de Ciencias de Cuba, redactor jefe del suplemento cultural Hoy Domingo (del diario habanero Noticias de Hoy) y de La Gaceta de Cuba. Fue director de la revista Encuentro de la Cultura Cubana y pertenece al consejo editorial de la Revista Hispano Cubana, editada en Madrid. Ha publicado catorce libros de poemas, el último de los cuales es “Paso a nivel” (Editorial Verbum, 2005). Ha obtenido el Premio de Poesía “Julián del Casal”, el Premio “Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria” y la medalla “La Avellaneda”. Reside actualmente en Canarias.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Che Guevara, licencia para matar:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Armando de Armas

La noche del cangrejo

Armando de Armas

Acabo de descubrir en el muro de Facebook de Norma Gálvez Rey la foto del monumento al cangrejo en Caibarién, símbolo de esa ciudad. Una madrugada amanecí bajo ese cangrejo

0 comentario Leer más
  José Gabriel Barrenechea

Un cielo muy azul

José Gabriel Barrenechea

Despertarás. Aún no habrá salido el sol, pero para entonces te ocurrirá con frecuencia que despiertes a tales horas: Tus muchos años, a saber. Te habrá despertado algún calambre, un

0 comentario Leer más
  José Hugo Fernández

Un premio frívolo

José Hugo Fernández

Es razonable el malestar que ha ocasionado entre muchos de nuestros intelectuales del exilio la más reciente decisión del Centro Cultural Cubano de Nueva York, el cual otorgó su Medalla

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami