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Museo del Exilio Cubano: Ser o no ser

Museo del Exilio Cubano: Ser o no ser

Museo del Exilio Cubano: Ser o no ser
julio 26
02:19 2014

¿Por qué no tenemos un museo cubano en Miami, un museo grandioso a la altura de los créditos y avatares históricos que distinguen a una de las minorías más singulares y exitosas de los Estados Unidos? Ha sido algunas veces un intento mediocre, un sueño pospuesto, una pata coja en un exilio donde sobra el billete. ¿Por qué?

En estos días el tema rompió el silencio. Los comisionados de Miami-Dade votaron 8 a 3 por el futuro Cuban Exile History Museum, digan mejor “Museo del Exilio Cubano”, que sería construido en la parcela B, detrás del American Airlines Arena, con vistas a la bahía Biscayne, a un posible costo de 130 millones de dólares.

Es fácil adivinar cuáles intereses se oponen, en primer lugar los afroamericanos y algunos anglos. Fue Moss, el viejo camaján negro que se las sabe todas, quien salvó la negociación con su voto, a cambio de que se contemplara crear un museo afroamericano. Dando y dando. Esta abstrusa politiquería se llama cambalache, puja por el botín, ordeñar la vaca condal, todo el mundo lo sabe. No obstante el museo cubano es un sueño que despierta, gracias al comisionado Esteban Bovo y a otros patrocinadores.

museo-del-exilo cubano (2)Está por verse cómo reacciona otro enemigo solapado: la contracultura castrista, opuesta a que institución alguna constituya un emblema de engrandecimiento de la oposición y diáspora cubanas. Otra Ermita de la Caridad. Otro San Carlos. ¡Otro santuario histórico! De hecho la dictadura ya ha comenzado una ofensiva antimuseo en las redes sociales. Es de suponer que la furrumalla totalitaria se escache frente al deseo popular, para que esta vez el exilio pueda ostentar su huella patrimonial en la bella arquitectura que diseñó Robert E. Chisholm para el museo.

Pero, ¿cuál sería la novedad de este nuevo museo si en Miami siempre hubo y hay museos cubanos? Incluso, hacia el año 2007 se estableció uno formalmente en un edificio de Coral Way cuyo destino sigue incierto. Por 1995, existía en un viejo bungaló de la Pequeña Habana, cerca de la 12 avenida, un “Museo Cubano” que desapareció. Todavía no sé a quién demandar por unos grabados que les presté y desaparecieron. Hay intentos de salvaguardar iconográficamente la memoria de hechos y personalidades, como el “Museo de Bahía de Cochinos”, conocido como “Museo de la Brigada”. Llamarle así es un apodo cultural, tal vez. En Coral Way, la tienda cubanoide de antiguallas, propiedad de Julián Valdés, se llama museo cubano. También le habría podido endilgar Palacio de Bellas Artes, para atraer compradores. Pero ni Julián, ni Art Basel y Sotheby’s son museos aunque expongan obras de arte. Es surrealista que en Miami alguna institución se atreva a llamarse museo sin poseer fondos museísticos ni una infraestructura adecuada. Por eso se nos ríen en la cara.

Hay museos y museitos fantasmas, es decir, que solo figuran como museos cubanos en apartados postales, blogs de Internet, corporaciones sin fines de lucro, etc. He ido a veladas donde el museo era una sola persona en busca de donaciones. Y hay “museos” particulares, es decir, valiosas colecciones privadas que solo se muestran a un público selecto. Pero en ninguno de estos casos se puede hablar de museo, con propiedad.  Por alguna razón (incultura, egocentrismo, nacionalismo barato, etc.) se ha utilizado la palabra museo de manera indiscriminada y oportunista. Pero no me toca hablar del tercermundismo cultural miamense, sino de museología.

Premisa: estas entidades que se ufanan de ser museos no tienen nada que ver con el Museo Histórico del Downtown ni con el Bass Museum of Art de Miami Beach, verdaderos museos. Si acaso algún término les ajusta, es el de galería, sala de exposición, sala de artes plásticas, gabinete, etc. ¿Por qué? Carecen del requisito indispensable para que un museo sea instituido y avalado como tal por los peritos y por la UNESCO: poder disponer de colecciones permanentes y reservas, preferiblemente originales, de acreditada autenticidad, más el personal técnico de conservación, museografía e investigación, etcétera.

Lo cierto es que la inexistencia de un museo cubano permanente, real y trascendente en Miami, es lamentable. ¿Cuál es la limitante? Me consta que hay colecciones museológicas, capital financiero, prohombres, museólogos de primera línea, la conciencia de la cultura como arma educativa, y la tradición cubana es propensa a los museos y monumentos, existe una vanguardia intelectual cubana que se mueve con muchas iniciativas. Un museo además es lo más efectivo para atesorar raíces y procesos espirituales, culturales inalterables y objetivos. Ya hay personas listas a proveer de colecciones al nuevo museo. ¿Cuál es la limitante entonces? ¿La piña, la ideología, la cicatería, la falta de visión, el subdesarrollo? ¿La clase política se opone, el municipio, el condado? ¿De veras el castrismo tiene el poder de avasallar la aspiración cultural de una comunidad y sabotear la creación de un museo?

Esto se puede ver de muchos modos. Pero el museo tal vez sea el tema más preeminente desde la arribazón de exiliados en 1959. Mientras la Pequeña Habana se hace pedazos y la historia se vuelve cenizas y pesadilla y nos desdibujan, porque nos pintan diferente a como somos, el museo sería la única bandera de identidad, la única referencia imposible de profanar. El  nuevo museo, con su poderoso perfil grabado en el cielo de la ciudad, no muy lejos de la Torre de la Libertad donde se albergaron los primeros exiliados, nos salvaría de ser borrados.

Sobre el autor

Antonio Ramos Zúñiga

Antonio Ramos Zúñiga

Antonio Ramos Zúñiga es un periodista freelance, además de dedicarse a la arquitectura, la fotografía de viajes y la historia del arte. Actualmente investiga el patrimonio cultural de México, donde reside. Es miembro de la Asociación de Amigos de los Castillos de Puerto Rico y de la junta de editores de la revista Herencia, en Estados Unidos. Ha publicado en periódicos y revistas de varios países y recibido premios por sus trabajos. Es autor de "La ciudad de los castillos" (2006) y de las novelas "Cornatel, el secreto español" (2014) y "Bonos chinos. Todo se sabe en la vida" (2015).

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12 comentarios

  1. apolo 13
    apolo 13 julio 26, 13:36

    Hay que invertir esos millones en una buena cuadrilla de drones contra Punto Cero, y ya no harán falta mas museos cubanos…

  2. Benjamin
    Benjamin julio 26, 14:46

    130 millones de dólares? Con esa cantidad tumbamos a Castro en una semana!

  3. Anti idiotas.com
    Anti idiotas.com julio 26, 15:27

    Hay que invertir todo lo que sea necesario en museos y cultura, y borrar la mala imagen que se tiene de Miami. También hay que invertir en educación para salvar a la ciudad de los idiotas cero mentales que pululan, sin una gota de dignidad en sus comentarios. Hay que evitar el veneno castrista que intenta sabotear nuestras obras. Apoyemos el Nuevo museo del exilio cubano, no nos cuesta un centavo.

  4. Otro mas
    Otro mas julio 26, 16:32

    Arq. Ramos Zunigas, no es el castrismo solamente, es la falta de racionamiento de los cubanos del exilio, que solo ven un camino y no razona… ah, las masas… Fijese los comentatios que me preceden y vera que la lucha es contra los afroamericanos que se puedan oponer, los inflitrados y los idiotas medios analfabetos, por no decir otra cosa. Ojala el Museo se realice.

  5. tony ramos
    tony ramos julio 26, 17:12

    De acuerdo con usted “Otro más”,si lee bien el artículo, está claro que el éxito depende de los pensantes unidos, de nosotros, no de los cretinos ni de los escollos. Por suerte esto no es arar en el mar, podemos lograrlo si empujamos al unison. Hablo de hechos, no de discursos. Gracias

  6. Fernando
    Fernando julio 26, 18:11

    Desde el otro lado del charco resulta imposible conocer todos los detalles de este debate, pero en cualquier caso no me cabe duda de que los cubanos merecen un museo a la altura de su aportación a su país de acogida.

  7. Blanca Miosi
    Blanca Miosi julio 26, 19:17

    Miami ya es conocida como un centro cultural, sea por los festivales de teatro, cine, presentaciones artísticas y por el creciente número de galerías de arte, también por la gran cantidad de cubanos que alberga. Creo que toda cultura necesita arraigo, no podemos hablar ya de cubanos a secas, ahora son cubano-americanos, pues se han asentado en Miami y hay generaciones nacidas en esa ciudad y en La Florida en general, también los hay en otros estados. Los cubanos han aportado mucho a esa ciudad desde el punto de vista cultural y comercial, me parece que un museo en donde las nuevas generaciones de cubanos puedan conocer la historia del país de sus ancestros y para el público en general, que puede tener una imagen estereotipada del cubano promedio, hace falta. El caso cubano no es igual al del peruano o del colombiano, que emigró por buscar nuevas oportunidades. Los cubanos lo tuvieron que hacer por preservar su libertad. Es justo que su cultura no se pierda, que se recupere, que se haga conocida más allá de la rumba, del mambo de Pérez Prado o de la revolución cubana.

  8. De nuevo en el palco
    De nuevo en el palco julio 26, 19:45

    Está claro, el museo no perjudica a nadie, salvo a los anticubanos y mercaderes. Pero los desprecios y prejuicios no deben imponerse en el diseño cultural de una comunidad. El urbanismo y miamense se enriquece con la educación y la cultura, no con la mala intención de los trogloditas. Mientras más museos, mejor. Los cero pensantes solo quieren casinos.

  9. Letras
    Letras julio 26, 19:54

    Bravo por Blanca Miosi, en sus palabras hay transparencia, algo que la distingue, pues no solo es una exitosa escritora, sino también una intelectual progresista, objetiva y sensible. El museo cubano sera una estrella más a favor de Miami, quién lo duda?

  10. Jose Lezama Lima p.o. at al
    Jose Lezama Lima p.o. at al julio 28, 18:37

    Ciboney, taino, zurdo, camaján, el cabrón de la vida, auras tiñosas, la fiesta de los heliogábalos, siempre uno que mete forro, y el otro que denigra,los aseres, la nueva especie del arte de hacer ruinas, siglos de indios con levita en la gran tierra de corcho y de caña cansada, y colados en la séptima provincia donde se goza, esa satrapía que profana por joder, por dividir y carcomer, los rompe sueños hijitos del engaño, esos que pese a ser una minoría, hacen más daño que la bomba atómica, los bemba de perro que no se cansan de matar a Cuba,a Martí y a Cristo. Listo el shit detector contra esa mala sangre. A esos “zurdos”, como les llamaba Lezama, hay que echarlos al inodoro. El museo no es política ni nos cuesta un quilo, es una necesidad de la cultura en Miami. Es ya historia. Apoyemos el buevo museo cubano de Miami.

  11. saborcito
    saborcito julio 28, 21:06

    Todo el que quiere que se hable bien de él manda a levantar un museo, escoria, lumpens! Ni un pollo pudieron llevarse al caldero y piden un museo, habrase visto…

  12. replicante marielito a mucha honra
    replicante marielito a mucha honra julio 30, 19:51

    el “saborcito” de la estrechez mental nunca puede faltar, saborcito a incultura, a falso, los aseres difamadores. Mira que el castrismo genera seborucos y chivas, habrase visto. Escoria? Eso no suena a esa pobre gente del Mariel que por querer escapar, le tiraban huevos y piedras. Pues habrá un museo también para esa gente, para revelar al mundo que existe el fascismo castrista. Arriba, a meterle museos por la cabeza a los camajanes. Mira que hablar mal de los museos, si no saben ni hablar.

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