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Nicolás Maduro, el otro bárbaro

Nicolás Maduro, el otro bárbaro

Nicolás Maduro, el otro bárbaro
noviembre 15
19:42 2013

Madurito

Madurito

La culpa no es de Nicolás Maduro. Ni de Fidel Castro. Ni de Hugo Chávez. Ni de la Internacional Comunista.

Hace un rato contemplaba el video del pequeño empresario venezolano sollozante en cámara, tras la confiscación de su negocio y, como seguramente tantos otros cubanos han hecho esta semana, no pude menos que relacionar el episodio con las expropiaciones perpetradas por el castrismo en los años sesenta. Siente uno el malestar, casi el dolor, como si fuera propio. Los exiliados de Miami, los verdaderos exiliados, lo saben mejor que nadie. Pocas cosas más dolorosas para un hombre que trabaja duro, invierte, se arriesga y apuesta fuerte por la prosperidad de los suyos como esta de que venga una panda de vagos, fanáticos y ladrones –todo mezclado—a arrebatarle por la fuerza el fruto de su esfuerzo.

¿Cuánto más durará en el poder Nicolás Maduro? Tal vez dos semanas. Tal vez dos años. Tal vez medio siglo, como los Castro en Cuba. No importa cuánto, el hecho de que semejante esperpento haya estado al frente de Venezuela durante un año, sin haber sufrido siquiera un conato de revuelta, demuestra fehacientemente que somos el producto de una cultura enferma, que el problema no son los líderes ni los políticos ni los partidos ni la radio ni la televisión. El problema, la tragedia, el desastre, es la cultura que nos inyectan en Latinoamérica desde la más temprana infancia. Una cultura liberticida, que fomenta el parasitismo, la inacción y la desidia y culpa siempre al vecino exitoso de nuestros males. Fidel Castro no embrujó a nadie ni fue tan “bárbaro” como quisimos pintarlo para esconder, de trasmano, nuestra responsabilidad en el siniestro. Ya estábamos embrujados.

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Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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4 comentarios

  1. joseluis sito
    joseluis sito noviembre 19, 23:05

    Así mismo estimado Armando, recuerdo una frase de un escritor francés: “si tu es malheureux c’est de ta faute”. Si eres desgraciado es culpa tuya.
    Queda mucha introspección por delante para los iberoamericanos…
    Un abrazo estimado Armando de tu siempre amigo.

  2. Armando Añel
    Armando Añel noviembre 19, 23:46

    gracias amigo, estabas perdido!

  3. fanny estela
    fanny estela noviembre 21, 07:58

    No estoy de acuerdo con ustede esta vez por primera vez usted es decepcionante, claro que los sapatraa genocidad como el tirano de cuba, y los demàs tiene demasiada culpa por aprovecharse de ese supuesto embrujo, que dice usted, que en vez de sacarlos de ese oscurantismo se aprovecha de él, si no hubiera existido Le siècle des Lumières el viejo mundo no hubiera alcanzado tal grado de civilizacion

  4. Armando Añel
    Armando Añel noviembre 21, 14:01

    fanny, yo creo que la culpa es de la cultura en primer lugar, y todos somos un poco cómplices de eso. Lo cual no quita, por supuesto, que Castro sea un criminal … pero él solo no se puso ahí ni se mantiene ahí

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