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Ojalá

Ojalá

julio 31
23:56 2011

1-ala_de_polloProvincia de Azuay, cordillera de Los Andes, Ecuador. Afueras del poblado de Tarqui. Esta es una historia real. Llegué extenuado luego de horas viajando por aire y después por carretera. Pero ni corto ni perezoso comencé la faena que me impulsó hasta allí: entrevistar a Guartambel y a otras personas involucradas en la resistencia en defensa de las aguas, y el territorio, contra la transnacional canadiense Iamgold, a la cual el compañero Rafael Correa había abierto las piernas por pactos “extractivistas” no compatibles con la defensa de los Derechos de la Pacha Mama y de los pueblos autóctonos.

Finalizada la compilación audiovisual, Guartambel cortésmente me condujo a su modesta casita, donde nos aguardaban para un sencillo convite de cena.

Un pequeño grupo familiar de Guartambel, más una gringuita que andaba por allí y yo, nos sentamos a la mesa, con dicha tranquila .Ya me sentía presto no sólo para devorar aquel suculento pollo de campo, sino además para rendir informe después de dar mi nombre: y es que luego te preguntan el país y detrás de Cuba le sigue el huracán de preguntas. Creen que lo digo todo.

Ahí va: la salud de Fidel Castro y su supuesto pacto con divinidades extra cristianas. ¿Qué cambios ha traído el otro Castro? Ah, y mi pregunta predilecta: ¿cómo saliste de Cuba, te escapaste por debajo de la cortina de azúcar? ¿Los dejan salir? ¿Tus padres dónde están? Hijos, hermanos, países visitados. ¿Qué tiempo hace que estás aquí? ¿Te dejan regresar a tu propio país? La pregunta que más odio y que me deja en intriga y suspenso: ¿has regresado? ¿Y los Comités de Defensa de la Revolución, CDR? Correa los está experimentando aquí en Ecuador. Pero lo que más los motivó fue que les platicara sobre la existencia del PPG. No, no es un Partido Político de oposición ilegalizable, ni mucho menos el batallón Gay de Mariela Castro, la hija de Raúl, el sucesor de quienes ustedes saben: es un medicamento Hecho en Cuba; la panacea. El PPG disparó aún más la euforia coloquial y hasta anotaron el nombre; es que demasiadas personas con problemas de salud sueñan con tratarse en Cuba o con médicos cubanos, es su ideal.

Aunque los hay adversos. Recuerdo a una ginecóloga colombiana que se vengó quejándose ante mí de haber tenido en el hospital donde labora pésimas experiencias con algunos galenos y galenas de la isla. Qué mala suerte para esa instalación médica: ¡jamás han parido un corazón! ¡Qué dolor! Pero vean pues, ¡también cagamos!

Volviendo a la mesa. Todo se acelera. El masticado se me hacía interminable. Es que me sentía precisado a responder para mantener las luces en aquellos ojos que se encendían más y más ante cada respuesta o chiste sobre Cuba. Prolongar ese instante es mi forma mágica de recuperar el fuego, robarme una energía que me pertenece, re-conocerme asomándome en sus ojos.

Entonces traté de apresurar el bocado tragándolo prematuramente, pero al contrario de ponerme a tenor con el ritmo vertiginoso del cuestionario, se me agotaron las respuestas de golpe y quedé paralizado. Vaya ángel de mierda el que pasó; entré en shock. Entre el corazón y el verbo sentí el golpe ácido de una muerte ridícula. Si no fuera tan ridícula, a mí ¡pssss!

¡Qué casualidad! Horas antes le contaba a una colega la anécdota de un niño que casi se ahoga con un caramelo, un simple caramelo, ante los ojos atónitos de su padre y los demás, a bordo de un avión desde Europa y aterrizando en una isla del Caribe; ¡venir de tan lejos! Y, hablando del tema, ¡heme aquí ahogándome yo, con ese hijoemadre pellejo de pollón! Todo por la premura de responder puntual a esta buena gente sobre los asuntos de mi tierra.

¡No puedo respirar! La ventaja de estar aún fresco dentro del susto me mantuvo sereno sólo los primeros momentos. Ante la persistencia del infortunio la gente comenzó a inquietarse. Imagino que hasta habrán pensado: ¿y si se nos muere este cubanito aquí, en casita nomas? ¡Mucha extravagancia para una humilde familia indígena! Y el lado paranoico: capaz que el gobierno de Correa aproveche y diga que lo hicimos comer tierra y entonces nos deporten a Cuba y entonces hasta nos fusilen allá pues, total, ¡si dizque somos terroristas!

No puedo respirar, ¡coño! El tiempo corre contra mí y mis globos oculares ya quieren irse. Los lagrimones corren el telón para esa película XXX famosa donde pasan toda la vida de uno pre-morten: 20 barbaridades por segundos, 100, 1000, 500 000… ¡tanto Amor y no poder nada contra la muerte! ¡El problema no es que me lleve la chingada, sino que lo haga de esa forma tan intrascendente! ¡Ojalá que la hojas sí me toquen el cuerpo cuando caiga! Y todo por la prisa de responder. Se me estaba acabando la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Me estaba borrando de pronto. ¡Ojalá por lo menos que la muerte no me llevara así!

¡Cojones! ¡No-puedo-respirar! ¡Ni hablar en el silencio, ni toser! ¿Cuánto más podría resistir? Durante tanta angustia no recuerdo haber sentido el respaldarazo de palmadas que caigan en mi espalda ni un “quédate hermano”. Guartambel me miraba inmóvil, con atención serena y frente a mí. Tal vez su intuición indígena acechaba el centímetro cúbico de suerte para jalar a “El muerte” por los huevos o a “La muerte” por las tetas, daba igual. ¡Se me estaba ya agotando el tiempo y a punto del colapso! ¡Qué vergüenza morir así! Entonces fue que Guartambel, con calma Zen, se puso de pie y me alcanzó un vaso. Lo agarre con temblor de moribundo principiante y bebí un sorbo. Era Coca Cola, el super brebaje del imperialismo yanki (ojo: recuerden que la Coca Cola en sus inicios era medicina). Pero el super pellejo que estaba estrangulando a mi glotis por dentro no la dejó pasar ni por el putas; más bien la reacción fue una gaseada espumareda que colmó la copa hasta mis nasales. ¡Virgen de la Caridad del Cobre! Ahoringa, ¡ahora sí me jodi! ¡Ya’ tá, chau, pa’ la pinga!

¿Ahora? Una luz cegadora. ¡Y el atravesao triple hijoeputa pellejo salió mal parido como un disparo de retorno al plato! Listo. ¿Preguntas?

(escrito en Bogotá, Colombia, una noche del 2011 sin internet)

http://www.behiquealto.com/

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