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Para conectar con el pueblo

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Para conectar con el pueblo

Para conectar con el pueblo
mayo 20
14:14 2016

 

Este 20 de mayo nos recuerda que Cuba sigue siendo dependiente y estando esclavizada tras más de 57 años de cruento populismo socialista. En este contexto, tal vez valga la pena preguntarse qué camino resultaría más práctico para que la oposición y el exilio consigan conectar con el pueblo interior y desmontar el totalitarismo.

Más que por reivindicaciones de corte político, la Primavera Árabe que hace pocos años diera al traste con los regímenes de Túnez, Egipto y Libia se caracterizó por reclamos de contenido social. En Cuba, esta modalidad de oposición, que clama sobre todo contra la miseria y el desabastecimiento, parece tener más posibilidades de hallar eco entre la población, en plena vía pública, según demostraran en su momento, allá por el año 2011, las actuaciones de activistas como Ivonne Malleza Galano.

Junto a la también activista y Dama de Blanco Rosario Morales de la Rosa, Malleza protagonizó una de las protestas públicas más sonadas y originales de esta década en Cuba. Fue el 26 de agosto de 2011 en el céntrico mercado de Cuatro Caminos, donde durante cerca de dos horas ambas mujeres exigieron “comida para el pueblo” tocando cazuelas y congestionando el importante cruce.

Varios cientos de transeúntes se hicieron eco de la demostración y se agolparon frente a las dependencias policiales donde las dos activistas fueron posteriormente introducidas, tras ser detenidas, exigiendo su libertad. Cuando en este 2016, en las redes, se llama la atención sobre la “novedad” de que el pueblo defienda a los disidentes, hay que recordar que ya esto ocurría en 2011, mucho antes de que Barack Obama pusiera un pie en Cuba y se restablecieran las relaciones Cuba-Estados Unidos.

Según reportó la agencia Hablemos Press, Malleza también fue arrestada el 8 de marzo de ese mismo 2011, junto a otras cuatro opositoras, por repartir volantes en el Parque Central de La Habana exigiendo leche para los niños, comida y que terminara la discriminación racial, entre otras demandas.

En el contexto no solo cubano, sino latinoamericano, puede que quienes esperan una sublevación inspirada en ideales libertarios terminen criando pelos, pero también que quienes suponen que esas sociedades aguantarán eternamente la miseria y la injusticia, se lleven una sorpresa. Obsérvense los casos de Brasil y Venezuela. Maduro está a punto de caer sobre todo por el desabastecimiento y las iniciativas opositoras articuladas en torno a la creciente miseria. Y hay que recordar que en Túnez, cuna de la Primavera Árabe, la ira popular tomó cuerpo tras la inmolación del joven Muhammad Bouazizi, quien se prendió fuego luego de que las autoridades desarbolaran su pequeño puesto de frutas, para el que no tenía licencia. Una vez más la razón socioeconómica detrás de las protestas.

En países como Egipto, Túnez, Libia o Siria, los manifestantes no se echaron a las calles pidiendo libertad o derechos humanos en abstracto. O al menos no fueron esas sus únicas reivindicaciones. Querían echar del poder a gobernantes que percibían arrogantes, corruptos, torpes a la hora de distribuir la riqueza nacional y generar empleo o un aceptable nivel de vida. Se asumían injustamente relegados (y este concepto, el de justicia, es clave para entender lo ocurrido y lo por ocurrir). La crisis mundial agudizó esta percepción, acentuando el descalabro entre los más desfavorecidos.

Como ya escribí una vez, en Cuba, lamentablemente, el pensamiento político independiente es patrimonio de unas pocas mentes privilegiadas –¿o debería decir de unos pocos espíritus?–, de unos pocos cubanos aceptablemente informados. Hay que estructurar estrategias de fondo para conectar en las calles con un pueblo escéptico, manipulado y temeroso, pero acosado por el desabastecimiento y la pobreza.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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