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Para que me comprendas

Para que me comprendas
junio 03
14:58 2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Regresar, regresar a esos sitios
donde te arrancaron
más que una hierba una humareda
para que veas el sentido
de verte partir de que ya no estarás
y nunca serán igual para siempre
ni las flores ni los rostros
que suponías dejaste atascados
y que ahora son lo que ibas a ser
en el futuro.

Regresar a los sitios en que te dijeron
eras más feliz o tal vez sí lo fuiste
porque también se pertenece
a esos lugares donde la más simple
de las evasiones ya es un gran delirio.

Y no es que necesites examinar
qué es lo que regresas
las personas que se van
viven un tiempo esa ilusión
de verse en lo que dejaron
y luego de la primera experiencia
en esos parajes ya no se encuentra
ni el dolor
de la felicidad que te arrancaron
porque además
irse no es una idea
de presunta culpabilidad
es sólo el comienzo de algo
que nunca pertenece a lo dejado.

Y si crees que vas a llorar
de felicidad o de extrañamiento
tampoco es posible
las cosas que aprendes hacia el destino
en otro paso en otro tiempo
son la mínima verdad o la esencia
de que finalmente te has encontrado
y no es como la salvación o la gloria
es otro delirio
porque la vida suma lo contrario
de algún merecido homenaje,
eres tú frente al inmenso vacío
frente a las puertas, bajo el cielo
de cualesquiera de los mundos
que andabas buscando
y tu felicidad se prende a ello
como el fuego eterno
en las tumbas frías
de los héroes que se fueron
sin entenderlo.

Pero si algo de todo esto que digo
te lastima
regresa, regresa desde que puedas
y mira si puedes encontrar
esa hierba, tal vez la humareda
o la ceniza en los rostros
que por aquellos días fueron
el transcurso de la felicidad
así ramplona
como la inocencia cuando estalla.

Sobre el autor

Juan Carlos Recio

Juan Carlos Recio

Juan Carlos Recio (Santa Clara, 1968). Poeta y narrador. Su libro “El buscaluz colgado” fue Premio de la Ciudad de Santa Clara en 1990. Obtuvo también una primera mención en el Premio Julián del Casal de la UNEAC, en 1991, con su poemario inédito “Hay un hombre en la cruz”. Ha publicado, entre otros, los poemarios “Sentado en el aire” y “La pasión del ignorante”. Desde el año 2000 reside en la ciudad de Nueva York, donde edita el blog Sentado en el Aire.

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