Neo Club Press Miami FL

Pasolini: A la sombra de los dioses

Pasolini: A la sombra de los dioses

Pasolini: A la sombra de los dioses
febrero 26
23:33 2015

Usted puede quitarle al hombre sus dioses sólo dándole otros  

Carl Jung

 

Decía Alfred Hitchcock que “en una buena película de cine, el director es Dios”, y no estaba muy lejos de la verdad cuando nos lanzamos, concienzudamente, a la búsqueda de uno de los dioses de la pantalla gigante del siglo pasado: Pier Paolo Pasolini.

La vida de Pasolini es tan simple como confusa, tan perturbada como estructurada.  Ningún ser consciente que lleve a la pantalla un film como “Teorema” puede haber nacido colgado del horcón de una casucha abandona. Al contrario, cuando se viene al mundo con esas pretensiones tal ser, por lo general, trae la boca llena de tierra.

Pasolini crece y se educa en un ambiente de sobresalto y, a la misma vez, de romántica exuberancia.  Por un lado un padre aterrador, fascista, que en una ocasión le salvó la vida al mismo Mussolini, y una madre católica, protectora, de raíces caducas y a la misma vez creadoras. Su tierra siempre fue la provincia de Fruili, los campos secos, los aires angostos, la naturaleza gigantesca de los Alpes sobre las espaldas –un poco más cerca allá del otro mundo, se asentaban los Balcanes, tierras siempre en constante agitación y metafísica grotesca.

Por lo tanto, para conocer a fondo a este gran director italiano, se debe conocer su tierra: Friuli Venezia-Giulia, con su propio dialecto, su única forma de desprenderse de los atajos de la irreverencia: submundo de un pedazo enloquecido que dio al mundo personajes como el gran pintor Rafael y el escritor Italo Svevo. Una tierra tan baldía como hermosa, un rincón de sobriedad e instintos a ras de piel. Y no hay nada más concreto que analizar al hombre Pasolini desde allí, el punto de partida de su vida, y el último rincón que hoy en día acoge los despojos de su muerte.  Así de terrenalmente debemos abrir la puerta que nos lleva a Pasolini el poeta, el novelista, el soñador inventivo enamorado en secreto de Gramsci (el héroe comunista de su juventud), el hombre que debía romper con las cadenas de la injusticia e imponer su teoría contra las hordas del fascismo italiano.

En su libro dedicado a Antonio Gramsci, Pasolini se atreve a enumerar las injusticias en pos de una mejor realidad humana. Los poemas de Pasolini no vienen embarrados de ilusión alguna, al contrario, sabe su autor que no existe esperanza posible o revolución perceptible que pueda alterar de una vez para siempre la línea perturbadora de la realidad italiana de mediados del siglo XX.  Así dice uno de los poemas de Las Cenizas de Gramsci.

…sólo te llega algún golpe de martillo

de los talleres del Testaccio aquietado en el atardecer

entre miserables techos, desnudos

montones de lata, hierros viejos, donde

canta inútilmente un muchachón

que concluye su jornada, mientras alrededor la lluvia cesa.

PIER PAOLO PASOLINI NEL FILM IL DECAMERONUne lenghe no bastâ mai, nos podría haber dicho Pasolini en su dialecto friulano para darnos a entender que su arte partió de ese costado de Italia, pero que se difundió con la fuerza de su integración a la estructura del lenguaje vivo. En el ambiente líquido de su provincia, el joven Pasolini escribió versos y varias novelas y otros libros más de poesía, actuó en el teatro, fue corresponsal de un periódico y hasta logró crear algunas pinturas al óleo. Pero un día se dio cuenta de que algo faltaba en su entorno inmediato.  El hombre poeta, pintor, redactor de la redención imposible, se había perdido en el vacío que dejaban las visiones literarias, por eso no le quedó otro remedio que salir hacia Roma en busca de otra necesidad más asfixiante.

Fue en ese nuevo mundo y a los cuarenta y tantos años de edad, donde Pasolini comienza a alternar con los creadores del cinema de la post guerra italiana: en ese momento una suerte de neorrealismo belicoso con alteraciones ligadas a la desesperación profana y a la desilusión de los sueños: De Sica, Rosellini, Fellini, Antonioni y Visconti, entre otros.

Durante esta época colabora como guionista de Federico Fellini en los diálogos criminales de la noche romana: “Las Noches de Cabiria”.  De nuevo notamos esa maestría con el uso del idioma, su forma de moldear el alma con la palabra, su eterna redención en el mismo silencio de la protagonista, Cabiria, que al final del film, entre los chiaroscuros de la pantalla, se conforma con mirar de lejos la felicidad de otros para que esta comulgue con la suya desvencijada y triste. Así comienza a definirse la suntuosa realidad de Pasolini, muy distante de las tristezas alucinantes de Fellini y del cansancio del alma que proyectaba Antonioni.

¿Quién fue, en verdad, Pier Paolo Pasolini?  En una entrevista en el año de 1967,  Pasolini mismo nos dice que “es sólo en el momento de la muerte donde nuestra vida, hasta ese momento indescifrable, ambigua, y en suspenso, adquiere su sentido verdadero”.  El sentido de vivir en este director italiano no es refrescante, y mucho menos ensimismado; para Pasolini, la realidad inmediata no tiene otra solución sino a través de una tragedia necesaria, un horror suave que precisa de la mano del hombre para lograr su mejor perspectiva.

Acattone (el vagabundo), su primer film, traza una línea directa a la altura de la desesperanza y la rutina inescapable del hombre pobre.  Pasolini nos entrega una tela cosida a mano, con zurcidos a diestra y siniestra: actores escogidos en la calle sin ningún tipo de experiencia dramática, una realidad insoportable,  y desde luego, un final trágico. Accatone, aún con algunas manchas neorrealistas de la era, es, indudablemente, su opus creator que daría paso a su gran inspiración cinemática en un futuro nada lejano. Le siguieron en ese orden:

  1. Mamma Roma: dedicada a Roberto Rosellini con guión y dirección de Pasolini y con la magistral Anna Magnani en el papel de la exprostituta que trata de ocultarle a su único hijo su vida anterior. Sólo para carenar en la ofensa “sacra” de un final desdichado. Lo sagrado para Pasolini se vislumbra con autenticidad en este film.
  2. El Evangelio Según San Mateo.  Ganadora del Festival de Venecia. Pasolini se centra en el Evangelio de San Marco, porque lo encuentra “menos vulgar y sentimental que los otros tres”. En su guión trata de proporcionarle al sagrado texto un concepto único, el lenguaje hablado por los novatos protagonistas es no sólo bíblico, sino común, sin sondeo, y con pocos encubrimientos.
  3. Teorema: basada en la novela del mismo nombre, escrita y publicada por Pasolini en 1968. El director italiano trabaja por primera vez con actores profesionales y explora la causa y el efecto de la fuerza divina frente al abandono inevitable en una familia milanesa del siglo pasado.
  4. d.     Medea: basada en el rito griego en la obra de Eurípides con la actuación estelar de María Callas. Pasolini explora el filicidio desde un punto de vista de rituales y sacrificios tribales.  En este film Pasolini se antepone at tema de Eurípides en forma prehistórica con tonos excéntricos y colores amenazantes. Opinó Callas sobre el film en una entrevista con  Kenneth Harris en 1971:  “Él (Pasolini) sólo le preocupa la pureza del producto artístico y está dispuesto a cualquier sacrificio para obtenerla”.
  5. El Decamerón: basada en la novela de Boccaccio y ganadora del Oso de Plata de Berlín.

Hasta arribar finalmente a su último opus cinematográfico: Salo.  Una de las películas más controvertida y desafiante de finales de siglo XX. En este film nos tropezamos con un Pasolini totalmente ciego, buscando a tientas una imposible salida a su vida desgarrada por la inseguridad y el desencanto.  El poeta gay marxista, con ilusiones de director cinematográfico que se debatía entre un tradicionalismo enraizado y una furia a las políticas estudiantiles de la era –dándole exagerado paso a su defensa por los agentes policiales y las autoridades soberanas–, no podía menos que reservamos su mejor sacrificio por la pureza al morir asesinado brutalmente una noche en la ciudad de Ostia, cerca de Roma.

Al final, nadie supo si fue un joven amante –Pino Pelosi– quien acabó con la vida del director italiano, o grupos mafiosos que odiaban sus inclinaciones comunistas. ¿Pasión o política? ¿Uno o varios autores? Las circunstancias del crimen siguen sin aclararse por completo 38 años después.

Como su mismo legado, así ha quedado en la historia del cine su desenlace final.   Aquellos que pudimos gozar de sus películas en la pantalla grande, en las eras pasadas, cuando el mundo venía enfrascado en la ideología de la desposesión y las alarmas de guerras por venir, sabemos a ciencia cierta que Pasolini no era un hombre que entraba y salía del mundo por una puerta pequeña y engañosa al estilo de Alicia en el País de las Maravillas. Él lo logró más bien a través del ojo reservado, la mano oculta, la voz atonal de una creación expiatoria tan podrida como flamante, tan depravada como heroica. Por eso, después de tantos años, seguimos ahondando a través de su obra en busca de los dioses que crearon su sombra.

Sobre el autor

Félix Rizo

Félix Rizo

Félix Rizo Morgan nació en Matanzas, Cuba, y reside en los Estados Unidos desde 1967. Curso estudios de Ciencia y Magisterio y obtuvo una Maestría en Educación en St. Peter's College. En 1989 ganó el premio Dos Ríos por su ensayo "Cuando cabalgan los tigres", un estudio sobre las dictaduras latinoamericanas. Ha publicado el libro de cuentos "De mujeres y perros" y la novela "El mundo sin Clara". Cuentos, poemas y ensayos suyos han aparecido en diferentes publicaciones de Estados Unidos y América Latina. Cuenta también con una obra dramatúrgica inédita.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Video destacado:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Kiko Arocha

Las deudas

Kiko Arocha

  Miró a su hermano menor con penetración, como miran los felinos, para decirle: —Te veo nervioso, suelta la botella que no va a pasar na. —Mira mi hermano, estoy

0 comentario Leer más
  Manuel Gayol Mecías

Fidel ha muerto

Manuel Gayol Mecías

  Las palabras y los muertos (Premio Internacional Mario Vargas Llosa, Universidad de Murcia, España, Seix Barral, 2007), del escritor cubano Amir Valle, trata sobre la muerte de Fidel Castro y los

0 comentario Leer más
  Jorge Olivera Castillo

Pan (de yeso) y circo

Jorge Olivera Castillo

                El circo no es el pasatiempo donde lavamos las llagas del hambre con sonrisas espontáneas y puras. Tampoco es el lugar para

0 comentario Leer más

Festival Vista Miami