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Patria no: Matria

Patria no: Matria

Patria no: Matria
agosto 10
20:00 2013

Como me decía el ensayista Ángel Velázquez Callejas en una reciente conversación, todo parte del discurso. Y el discurso nos atrasa. El discurso es contraproducente. Según Callejas, Martí no debió decir “patria es humanidad”, sino “matria es humanidad”.  Ciertamente y, por otro lado, no solo porque el concepto “matria” se ajusta más a la realidad existencial de cada uno de nosotros deberíamos, aquí y ahora, utilizar la palabra en sustitución de “patria”, sino porque, felizmente, patria ya no es un término atractivo, actualmente, en clave generacional. Suena a cosa antigua, gastada, retórica, incluso ridícula.

Hay que transformar el discurso para liberar al individuo –puesto que sin el discurso, aquí y ahora, es imposible la comunicación–, y para ello se hace imprescindible empezar a desmontar ciertas palabras. ¿Cómo hacerle entender a la gente, por ejemplo, que es posible manejar la mejor acepción de la palabra “revolución”, tan apegada a la vertiente tradicional que la identifica con lo colectivo, con lo totalitario? Revolución puede ser un “cambio importante en el estado o gobierno de las cosas”, según indica el diccionario, y no necesariamente un “cambio violento en las instituciones políticas de una nación”, como también indica el diccionario. La revolución industrial, o la revolución americana, constituyen ejemplos de procesos altamente beneficiosos para el desarrollo. Sin embargo, retóricamente, el discurso ha establecido que revoluciones son, únicamente, la francesa o la rusa o la cubana. Y contra al muro del discurso establecido continúan estrellándose, en la cultura hispana, o latina, casi todos los esfuerzos del individuo por ser y elaborar independientemente de lo colectivo.

Patria no: Matria. Una palabra mucho más hermosa y precisa. Un término que, aun cuando ya ha sido utilizado abundantemente por escritores, filósofos, antropólogos, etcétera, curiosamente no acaba de asentarse en el lenguaje cotidiano y, en general, la literatura y el pensamiento. Qué bueno sería comenzar por él para desmontar, pieza por pieza, el discurso establecido que nos atrasa, y ningunea al individuo.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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