Neo Club Press Miami FL

Piel, volumen y vacío

 Lo último
  • El perro de las dos gandingas Es difícil ser indiferente ante el recuerdo de las posadas. Lo es al menos para todo habanero que tuviese más de 16 años en alguna de las últimas décadas del...
  • Cuba, la isla que quiso ser continente Un cuadro de la pintora Sandra Ramos —La isla que soñaba con ser continente— refleja mejor que cien cuartillas minuciosamente manuscritas la dimensión de lo cubano en algunas de sus...
  • Corporativismo monopolista y ley de hierro oligárquica Desde la toma del poder por el fascismo en Italia, la economía de ese país devino economía planificada y cerrada con vistas a la guerra. El Duce se inspiró en...
  • El totalitarismo, notas al margen El totalitarismo es una revolución permanente animada por una voluntad cuyo radicalismo es tal que podría definirse como satánica. Digo esto porque su máxima intención pasa por re-crear el mundo...
  • Una apuesta factible Contrasta grandemente la actitud que hasta ahora ha asumido el poder cubano tras la contundente declaración de Donald Trump del 16 de junio en Miami. Sabemos que Raúl Castro no...

Piel, volumen y vacío

Piel, volumen y vacío
Agosto 15
17:28 2016

 

Más que una vieja moda que hoy se renueva con furor por la influencia del cine y las redes sociales, el auge del fisiculturismo es un síntoma en La Habana. Una especie de anunciación. Airea excrecencias de los tiempos post-revolucionarios. Si lejos de querer ser como el Che, nuestros jóvenes de inicios del siglo XXI se esfuerzan por ser como Batman y Supermán, o al menos por lucir como ellos, no parece que sea por una toma de partido entre la violencia doctrinaria y feroz del guerrillero y la gratuita y aberrante de Hollywood. Sus predilecciones, en este campo como en cualquier otro, no traspasan los límites de la epidermis. Quieren ser musculosos para ser bellos. Y punto. Ni siquiera les interesa ser fuertes. Incluso, si pudieran, se inflarían los bíceps sin necesidad de acudir al gimnasio, el cual exige un sacrificio y una constancia que no va con ellos y que posiblemente no asuman por otro objetivo ajeno a su belleza.

No es para ponernos pedantes filosofando en busca de la quinta pata al gato, pero tampoco cuesta mucho ver lo que nos sitúan delante de los ojos. Ese vitalismo cuasi nietzscheano que hoy padecen nuestros jóvenes paisanos sólo tiene una meta: el espejo. Y revela a las claras su hartazgo existencial, que es defecto de fábrica. Ni Adonis retadores del jabalí, ni simpatizantes de la lógica del gallo que les impartimos: a más hinchado el pecho, más broncos y temibles. Basta con el gusto que les da sentirse a gusto ornamentándose y gozándose a sí mismos.

Fruto de todas las inhibiciones, broza del machismo en su colmo más irracional, que es el despotismo como política de Estado, la plenitud del músculo que ahora moldean no abriga la menor respuesta agresiva. Es apenas inflación de su vagancia y de su recogimiento en lo único que a ellos les importa: ellos.

Se partirían de la risa si algún trasnochado les recordase aquel discurso en el que Fidel Castro solicitaba espaldas anchas y brazos rudos para defender la revolución. Y no menos gracioso debe resultarles el grito que están poniendo en el cielo los mayores de la casa ante su nueva afición, que además de abultarlos como sapos al sol y de cansarlos sin que tiren un chícharo, les abre el apetito.

En fin, qué remedio. Es la cosecha: una suerte de Cyborg, mitad gente, mitad máquina. La única oportunidad que hemos tenido a mano para perpetuar el apellido. También, nos guste o no, es nuestro modo de darle forma humana al legado, es decir, a las secuelas de la utopía: el globo, la floritura, lo hueco por dentro y abigarrado por fuera. Un remedo de nuestro vino, que sigue siendo nuestro y agrio pero ya no es vino, sino chicharrones de viento: piel, volumen y vacío.

Etiquetas
Compartir

Sobre el autor

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández

José Hugo Fernández (La Habana, 1954) es escritor y periodista. Durante la década de los años 80, trabajó como periodista para diversas publicaciones en La Habana, y como guionista de radio y televisión. A partir de 1992, se desvinculó completamente de los medios oficiales y renunció a toda actividad pública en Cuba. Tiene 16 libros publicados. Actualmente reside en la ciudad de Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Cómo se le ocurre a Santos pedirle ayuda a Castro. El análisis de Montaner:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Adrián Morales

Del amor y otros milagros

Adrián Morales

Mientras no exista una conducta moral individual estrictamente limpia, todo lo demás son mandangas. Caro Baroja Una Deontología de la(s) Preciosa(s) Costumbre(s) Queridos amigos. No somos Amados por lo que

0 comentario Leer más
  Félix Luis Viera

Un loco sí puede (fragmento)

Félix Luis Viera

                                                            25 Así es, así ha sido, mi psiquiatrico plástico, como tanto le he repetido, esta vida de loco tan dura que he llevado me fue tirando cada vez

1 comentario Leer más
  María Eugenia Caseiro

El presentador

María Eugenia Caseiro

A mi hermana Karin Aldrey, que acostumbra dirigirse al Mundo –Señoras y señores… –dice el hombre y se interrumpe. Lleva prendida en el guargüero la grotesca sequedad que intenta resolver

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami