Neo Club Press Miami FL

¿Por qué Nicolás Maduro se saca de la manga una nueva Constitución?

 Lo último
  • Una apuesta factible Contrasta grandemente la actitud que hasta ahora ha asumido el poder cubano tras la contundente declaración de Donald Trump del 16 de junio en Miami. Sabemos que Raúl Castro no...
  • Trump y su nueva política cubana El presidente Donald Trump se propone modificar y endurecer la política de Barack Obama con relación a Cuba. Obama, que acertó en ciertos aspectos sociales de su política interna, erró...
  • Cuba, el embargo y el gradualismo infinito   Frecuentemente, el debate en torno al embargo al régimen implantado en Cuba se centra en el ámbito de lo político. Pero es en el de lo financiero, la liquidez...
  • El imperialismo castrista   Al tigre no se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. Jose Martí Es bastante conocido este pasaje...
  • ¿Escaparemos los cubanos de la epidemia populista? Hay quienes consideran que el tiempo del populismo ya pasó para Cuba. Tal vez lo piensan por aquello de que muerto el perro se acabó la rabia. En cualquier caso,...

¿Por qué Nicolás Maduro se saca de la manga una nueva Constitución?

¿Por qué Nicolás Maduro se saca de la manga una nueva Constitución?
Mayo 06
19:55 2017

Tiene cuatro objetivos seguramente recomendados por los fogueados operadores políticos cubanos:

· Ganar tiempo.

 

· Terminar con las manifestaciones de rechazo en las calles de todo el país.

· Fragmentar a la oposición entre pactistas e insurgentes.

· Refundar el Estado para eliminar todos los vestigios de democracia liberal enquistados en la Constitución de 1999.


Maduro cree que necesita tiempo para mejorar su imagen. Sigue cayendo en todas las encuestas. La última, la de Hercon, apenas le confiere un 10,9% de respaldo popular. El dato es importante, pero no determina quién mandará. Cuando Lenin se hizo con el poder en el Imperio Ruso apenas contaba con 50,000 militantes duros para una población de más de ciento treinta millones. Los mencheviques cuadruplicaban ese número. Lenin los barrió. Maduro sueña, además, con que un golpe de suerte (una guerra contra Irán, por ejemplo) aumente los precios del barril de petróleo a más de 100 dólares.

Las protestas callejeras han durado demasiado y los jóvenes opositores se envalentonan en lugar de acobardarse. Llevan más de un mes en las calles. Las de la “primavera árabe” fueron más breves y triunfaron. Los venezolanos ya van por 35 muertos y los muchachos han aprendido a luchar contra los carros de combate. Entre los cócteles Molotov y los botes de pintura para “cegar” los vidrios blindados de las tanquetas, ya saben cómo enfrentarse a esos mortíferos enemigos. Tal vez lo aprendieron, sin saberlo, de la antisoviética revuelta húngara de 1956.

Maduro (y los expertos cubanos) saben que para ellos es vital que la oposición no se una. La infiltran. Siembran calumnias. Dispersan rumores. Construyen falsos líderes. Las redes sociales, que sirven para congregar a los opositores, también son útiles para disgregarlos. La contrainteligencia posee agentes muy diestros en esas labores. Trabajan incansablemente. Cuentan con unidades especiales dedicadas a estos menesteres. Controlar a las sociedades es un arte nauseabundo que ellos conocen. No saben cómo producir bienes y servicios, y mucho menos administrar decentemente, pero conjugan como nadie los verbos “dominar” y “castigar”.

El Estado se funda o refunda con una Constitución. La ley de leyes puede ser la expresión de la soberanía popular o el instrumento del grupo dominante. La de 1999 incluía elementos contradictorios, como la separación de poderes o ese artículo 350 que admite la rebelión cuando el gobierno vulnera los principios democráticos. Todo esto es muy peligroso para Maduro. Para establecer un régimen realmente socialista el chavismo tiene que liquidar ese texto.

Pero tampoco puede decir a las claras cuál es su propósito. El modelo es la Constitución estalinista de 1936. Deben introducir, como en la vigente, derechos económicos (trabajo, vivienda digna, alimentación adecuada y otros cantos de sirena), junto a las libertades fundamentales que todos conocemos (reunión, expresión, etcétera). Pero con una salvedad clave: “cualquier legislación o conducta estarán subordinadas” a los fines del Estado socialista, a la revolución, a los principios bolivarianos o a la fórmula deliberadamente vaga que se les ocurra. Ese es el lenguaje. Mientras más vaporoso, mejor será para los jueces militantes que tendrán que aplastar a los ciudadanos bajo el peso de sentencias draconianas.

¿Cómo pueden los chavistas imponer esas normas con un 80% del país en contra? A otra escala, ya lo hicieron en 1999. Sacaron el 52% de los votos e instalaron al 95% de los constituyentistas. Maduro se propone imponer a la mayor parte de los redactores obviando el sufragio universal y sustituyéndolo por la selección corporativista. Elegirán a dedo a los representantes del “campesinado”, del “proletariado” y de las otras invenciones que necesiten. En la España fascista del franquismo, las “Cortes”, como se le llamaba al Parlamento, estaban integradas por tercios: el familiar, el sindical y el municipal. Y no tenían la facultad de legislar libremente, sino se limitaban a refrendar las normas pautadas en los Consejos de Ministros presididos por el Caudillo. A ese mecanismo expedito y antiliberal le llamaban “democracia orgánica”.

Es probable que la oposición esta vez no caiga en la trampa de acudir a una consulta en la que las cartas están marcadas por el chavismo. Con ese CNE y con ese sistema judicial no hay posibilidad de unos comicios honrados. El Estado chavista es una máquina para delinquir, para robar, para traficar en drogas. Maduro no está dispuesto a entregar el poder bajo ninguna circunstancia. “Los cubanos” no se lo permitirían. Raúl Castro se propone pelear hasta el último chavista. Para la dictadura de La Habana también es de vida o muerte.

http://www.elblogdemontaner.com/

Sobre el autor

Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner ( La Habana, 1943). Escritor y periodista. Ha publicado alrededor de treinta libros, varios traducidos al inglés, el portugués, el ruso y el italiano, entre ellos las novelas "La mujer del coronel", "Otra vez adiós" y "Tiempo de canallas". La revista Poder lo ha calificado como uno de los columnistas más importantes en lengua española, y en 2012 Foreign Policy lo eligió como uno de los 50 intelectuales más influyentes de Iberoamérica. Reside entre Madrid y Miami.

Artículos relacionados

0 Comentario

No hay comentarios

No hay comentarios, escribe el tuyo

Escribe un comentario

Escriba un comentario

Venezuela y la OEA. El análisis de Montaner:

Letras Online

LA REVISTA INTERACTIVA DE NEO CLUB PRESS
  Nicanor Parra

No creo en la vía pacífica

Nicanor Parra

                    No creo en la vía violenta me gustaría creer en algo —pero no creo creer es creer en Dios lo

0 comentario Leer más
  Rafael Vilches

Sangra tu mirada bajo el caballo

Rafael Vilches

a Guillermo                   Sangra tu mirada bajo el caballo, roto el hígado tras una canción de Serrat no has de hacerle swing

0 comentario Leer más
  José Hugo Fernández

Los animales políticos de Reinaldo Arenas

José Hugo Fernández

Se cuenta que Pitágoras rechazaba comer carne porque veía en los animales posibles reencarnaciones de sus amigos muertos. Es un escrúpulo encomiable siempre que uno esté convencido de que en

0 comentario Leer más

Capitolio de La Habana – Daphne Rosas (2011)

Festival Vista Miami