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Por qué twittean los escritores

Por qué twittean los escritores

enero 11
16:30 2012

 

1-11_enalasEn el siglo XIX, se tuvo la siguiente idea de lo que era un autor: “Hombre joven en una buhardilla, que escribe furiosamente, arruga papeles y los tira al suelo. Sin noción del tiempo, hace caso omiso de la opinión pública, obsesionado con su propia imaginación. Es distante, evasivo. Se le conoce sólo por su prosa y las fotos en las carátulas”.

Los propios escritores han afirmado el mito, manteniendo distancia con los lectores: deben permanecer enigmáticos. T.S. Eliot sostuvo que “el progreso de un artista entraña la continua extinción de su personalidad”.

Olvídate de llegar a conocer la figura detrás de las palabras: “la crítica honesta y la apreciación no se dirigen al poeta, sino a su poesía”. Jeffrey Eugenides, en su página de Facebook, expresa una idea similar: “Es mejor para los lectores, creo yo, no comunicarse directamente con el autor, porque curiosamente el autor no viene al caso”.

Sin embargo, los lectores no están prestando atención a esos consejos. ¿Por qué? Porque los editores están estimulando a los autores a codearse con los lectores en Twitter y Facebook, con la esperanza de vender más libros. Pero hay otra razón: muchos autores tienen poco respeto a la pretensión de mantenerse herméticos y distantes; nunca han aceptado esa caracterización de lo que es un escritor. La era digital trae nuevas concepciones. Y tanto para autores como lectores los cambios pueden ser inesperadamente saludables.

Salman Rushdie me dijo que le gusta Twitter porque “permite a uno ser más lúdico, tener una mejor idea de lo que está en la mente de la gente en un momento dado”. Salam ha escrito más de mil tweets, uno de ellos dice: “OK: filisteísmo (destrucción de libros que no te importan) no es fascismo (destrucción de libros que te interesan), aunque ambos destruyen libros”. Más de 150,000 personas lo siguen.

Al utilizar los medios de comunicación social, los autores encuentran en ellos tantos personajes como en sus escritos. Le pregunté a Gary Shteyngart (4,187 seguidores), cuyo primer tweet fue publicado hace poco más de un mes, si le gusta interactuar con sus lectores en Twitter. Me respondió: “Hay mucha gente inteligente en Twitter, el humor es común y bienvenido. Uno de los espacios más divertidos es el de Mat Johnson (39,712 seguidores), quien me dijo que imita a Mat Johnson, escritor y humorista”.

Johnson hace algo más que chistes, se relaciona con los demás: “Las personas que me siguen son mis invitados, extraños interesantes y divertidos”. Jennifer Gilmore (3,463 seguidores) utiliza Twitter para ayudar a entender la influencia de sus novelas sobre sus lectores: “Tengo la sensación de que cada personas lee mis trabajos de forma única”. Para el poeta DA Powell (2,443 seguidores), la interacción con los lectores en Twitter lo hace sentir “como si estuviera viviendo en el futuro. Me imagino que es la sensación que todos los escritores quieren tener”.

Holdouts y Eugenides a menudo se refieren a la necesidad de la reflexión solitaria. Wells Torre ha dicho que “la Web… es… tóxica para la escritura de ficción, que requiere concentración. Es difícil escribir una buena reflexión al mismo tiempo que se compran zapatos”. Respecto a la idea de que los escritores necesitan soledad absoluta, Powell observa irónicamente: “Ese puede haber sido el caso de John Bunyan… pero cuando estaba en la cárcel”. Sobre el “¡necesito soledad!” Jennifer Weiner (34,682 seguidores) dice: “A veces he leído lo que ciertos autores necesitan  para escribir: una habitación en silencio absoluto exactamente a 68 grados F, en penumbra y con una máquina de producir ruido blanco en una esquina. Y pienso, ¿quiénes son esas raras personas personas sin hijos?”. Johnson admite que los escritores necesitan un tiempo sin interrupción, pero sólo de unas cuatro horas. Margaret Atwood me dijo: “Todo escritor es (al menos) dos personas. Uno que escribe y otro que fríe un huevo para el desayuno”.

Weiner señala que el proceso de publicación ha sido siempre de colaboración. Con los medios de comunicación social, los lectores pueden ayudar al escritor porque “tienen algo que decir, ya sea sobre la cubierta, el título, o dar ideas sobre las ciudades donde valga la pena hacer presentaciones”. Darin Strauss (1,979 seguidores) disfruta lo que ofrece Twitter después que el proceso de promoción ha terminado: “Es bueno escuchar despachos desde el frente después que paran las críticas y las librerías quitan el título del primer lugar. Porque la gente continúa leyéndolo y comentándolo en Twitter”. Johnson agradece a los medios de comunicación social, ya que él no compra publicidad masiva. “Nunca he tenido un solo anuncio para ninguna de mis novelas. Tampoco una película ni una oferta editorial. Por lo general, tiro mi libro a los reseñadores con la esperanza de que flote. Twitter me permite conectarme directamente con mi público actual y potencial. Se basa en la meritocracia: si eres interesante, te siguen”.

Por supuesto, no todos los lectores quieren oír hablar de qué desayunó Atwood. Un lector que no sigue a sus autores en Twitter, explica por qué: “Seguir a un autor es como observarlo detrás de la cortina, ¿no? ¿Para qué arruinar la ilusión?”. Algunos grandes autores usan Twitter, pero mantienen la cortina cerrada. Publican acerca de próximas versiones y fechas de sus presentaciones, pero no socializan.

Todos los autores activos en Twitter que he entrevistado coinciden en que las restricciones formales del género (140 caracteres como máximo) lo hacen atractivo. Powell se unió a Twitter porque estaba “intrigado por la herramienta prosódica, admiro cuán rápido y perfecto puede ser un tweet. Disfruto tanto el texto como el proceso de pensamiento que lo produjo. Precisamente son los aspectos que me fascinan de la poesía. La poesía es el refugio donde la palabra se mantiene viva”. Para Strauss, “en Twitter escribes con la disciplina de ser breve”.

Los medios de comunicación social democratizan la literatura y desmitifican el proceso de escritura. Como Suzanne Fischer escribió en un tweet a su autora favorita: “Es fascinante conocer lo perturbador y emotivo que te resulta escribir tus personajes”. Cuando un autor recibe juicios como éste, aumentan sus seguidores.

Artículo originalmente publicado en New York Times Book Review y traducido y editado por Kiko Arocha. 

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