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Presentación de ‘La penumbra de Dios’

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Presentación de ‘La penumbra de Dios’

Presentación de ‘La penumbra de Dios’
junio 24
05:19 2016

 

Ante todo estoy muy agradecido a todos ustedes que han venido hoy a participar en la presentación de este libro tan querido para mí. Especialmente les doy mi gratitud a mi queridos y admirados amigos, Dr. Aurelio de la Vega y su esposa, Anne Marie Ketchum, por apoyarme siempre con su aliento. Asimismo, y como siempre, le doy un gran reconocimiento a Martín Delgado, por sus palabras y activo interés en nuestro Club del Pensamiento Crítico, del cual es un miembro importante. Gracias también a Jesús Hernández Cuéllar, reconocido periodista y director de la revista Contacto, quien ha hecho una lúcida y ocurrente promoción de mi libro, y es asimismo miembro fundador de nuestro mencionado club. De hecho, saludo la presencia de Roberto Álvarez Quiñones y familia, destacado periodista y analista político, escritor y fundador asimismo del Club del Pensamiento Crítico.

Junto a todos ellos, quiero dar mi agradecimiento más profundo a mi querido amigo Fernando Avedo, quien ha hecho hoy su ópera prima al regalarme esas lindas palabras de presentación de mi libro; palabras que me satisfacen enormemente por cuanto vienen de alguien muy inteligente, emprendedor e ingeniero especializado en la biomedicina pero que, principalmente, él y su linda familia (su esposa Glisi y su hijo Frank) están unidos a mi familia y a mí por lazos de una hermandad hermosa y transparente.

Palabras en la presentación del libro ‘La penumbra de Dios (de la Creación, la Libertad y las Revelaciones) Intuiciones I’. Biblioteca Pública del Este de Los Ángeles (sábado, 18 de junio de 2016).

Bien, lo primero es aclarar que yo no estoy haciendo, en mi libro, nada que pueda catalogarse de científico, en el rigor que conlleva esta palabra, sino que intento un juego literario (al menos, a eso aspiro). En efecto, no estoy tratando de descubrir el Mediterráneo, sino que pretendo inspirar a otros en determinados temas; a que ese otro, científico o no, después que haya recibido mi inyección de curiosidad, se introduzca más a fondo en estos tópicos que toca mi libro y quiera, incluso, realizar sus investigaciones objetivas con toda la seriedad racional que amerita un tema científico. En esencia, estoy tratando de hacer un tanto lo que hizo Carl Gustave Jung con sus arquetipos, pero en mi caso, y salvando, por supuesto, las diferencias que están muy a favor de él, busco la manera de encontrarme con mis orígenes remotos a través de un léxico intuitivo, automático y de asociación de ideas.

En todo lo que concierne a mi libro, claro está, no puede faltar el tema de Dios. En verdad, mi Dios aquí no es nada religioso (ni católico, ni judío, ni islámico ni tampoco se encuentra dentro de los cánones o preceptos de las religiones protestantes). Mi dios es imaginario, creado por mí en el contexto de mis propios deseos interiores. Lo que estoy haciendo es especulando sobre Dios porque —como ya he dicho muchas veces— mi perspectiva es literaria y, principalmente, ficcional. Intento, por ello, hacer ensayos de ficción, cosa que también sé parece un poco loca.

Como sabrán ya, todo es un juego (y yo considero al juego como una de las cosas más serias y reales en relación con el gran misterio que es Dios). En lo lúdico literario, Dios tiene asimismo su lugar, su importante lugar por cuanto es un concepto. Y desde la perspectiva de la conciencia —mediante el tratamiento que los doctores Robert Lanza y Bob Berman le dan a la misma en su libro Biocentrismo. La vida y la conciencia como claves para comprender la naturaleza del universo—, esto me viene excelentemente bien para darle mucha más seriedad a mi juego de la existencia de Dios si sustituimos la palabra “Dios” por la de “Conciencia”. Es decir, como descubren estos doctores citados: “No es la materia la que crea la vida y la conciencia, sino al revés; es la conciencia y la vida la que crean la materia”.

Creo que entonces ello significa que hay que comprender el universo a través de la vida y la conciencia. Aún la física cuántica tiene misterios que funcionan; casi se podría decir, que funcionan como leyes —para muchos científicos todavía se presentan como leyes misteriosas—; misterios tales como el experimento de la doble ranura, como el del gato de Schrodinger, la función increíble del observador, el entrelazamiento cuántico, el efecto mariposa, entre otros tantos temas que hacen de la mecánica cuántica un gran misterio para muchos científicos y tecnólogos serios; incluso, algunos ya han aceptado las posibilidades de que la ciencia, a partir de la relatividad (especial y general) de Albert Einstein, a partir del Big Bang, a partir de la teoría de la incertidumbre de Heisenberg de la teoría de cuerdas y ahora del biocentrismo, y se han dado cuenta de que la mecánica cuántica es otra dimensión, fundamentalmente del mundo subatómico, a la que hay que considerar en profundidad y aceptarla con todos sus secretos.

Todo esto es lo que me da la potencialidad y, al mismo tiempo, la posibilidad de experimentar con mi juego literario, y llegar hasta sugerir que, si la imaginación es capaz de crear los universos paralelos, por qué no podemos “imaginar” asimismo la existencia de Dios como una Conciencia universal.

Como podrán darse cuenta, amigos míos, este es —más o menos— el consenso de los temas que encierra mi libro, entre los cuales también se encuentra el del “Amor cuántico. Diferencias y relaciones”, el “Juego de la vida y de la muerte”, “Los dos egos y su antípoda del alma”, “La antagónica libertad de Dios”, el de “La sensual ubicuidad del ser o la espiritualidad del desdoblamiento”, “Los resplandores de Omega…”, “La muerte vital” y “El ser y el sueño”, entre muchos más.

No sé realmente si merece la pena o no; no sé si literariamente estoy en buen camino o no y, por ello, el prólogo y la introducción del libro en las que explico todo esto; no sé si mi libro vendría a ser una gran barrabasada. Pero de lo que sí estoy seguro es que me he divertido mucho y me ha dado una gran satisfacción escribirlo.

Ahora tengo en proceso de revisión otro libro más que terminé hace un mes y que continúa este, titulado Las vibraciones de la Luz (Ficciones divinas y profanas), y que espero con el favor de mi Dios imaginario (o quizás también pueda decir: de mi Dios binario) publicarlo en agosto para presentarlo nuevamente aquí, en noviembre, y al mes siguiente en Miami, Florida. Este otro libro trata sobre “La Oscuridad, La Luz y la Nada”.

Discúlpenme esta nueva aptitud literaria mía, que parece ser un poco loca, pero me fascina hablar de estas cosas, y cualquier opinión o criterio de ustedes será muy bienvenido, porque me enriquecerá enormemente. Por supuesto que siento sofoco, rubor y sonrojo ante lo que pueda pensar cualquiera de ustedes, y mucho más los expertos sobre estos temas, que podrían verme como una especie de escritor asnormal que, como Edgar Allan Poe una vez, se creyó un demiurgo apto para disertar sobre el universo. Pero tengo que superar estos temores.

Sí, déjenme decirles que estoy haciendo un gran esfuerzo para que la pena y hasta la vergüenza no me coman, pero como ya dije: tengo que superar todo tipo de timidez y correr el riesgo que rodea a esta nueva proyección literaria mía. Ojalá todo quede en un juego y que este no trascienda como estupidez, sino simplemente haya sido eso, una lúdica descarga literaria con la esperanza de despertar el interés. Y siempre un abrazo fuerte para todos ustedes. Muchas gracias.

https://www.amazon.com/penumbra-Dios-Creaci%C3%B3n-Revelaciones-Intuiciones-ebook/dp/B016NWB5VG/

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Sobre el autor

Manuel Gayol Mecías

Manuel Gayol Mecías

Manuel Gayol Mecías, escritor, investigador literario y periodista cubano, ganó el Premio Nacional de Cuento del Concurso Luis Felipe Rodríguez de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en 1992, y en el año 2004 el Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz del Círculo de Cultura Panamericano de Nueva York. Ha publicado, entre otros libros, “Retablo de la fábula” (poesía), “Valoración múltiple sobre Andrés Bello” (investigación), “El jaguar es un sueño de ámbar” (cuentos), “Marja y el ojo del Hacedor” (novela) y “La noche del Gran Godo” (cuentos). Reside en California.

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