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Psicología del nacionalismo cubano

Psicología del nacionalismo cubano

marzo 26
03:12 2012

1-0_pequena_habana_exiliadosReconocer en nosotros mismos la existencia de una “psicología del nacionalismo” es de hecho un gran comienzo, un Gran Salto Adelante de apertura democrática sobre una de las aristas determinantes del hombre contemporáneo. Es como dar el primer paso para zafarse de un lastre, sea en el arte, la literatura, la Historia o la vida cotidiana.

Sin embargo, por lo regular estamos reconociendo, como bien dice Maurice Nicoll en sus “Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky”, al Yo, al nosotros mismos elemental, a la filosofía como inherente al nacionalismo. Hemos creído durante años que por la propiedad misma de la Historia el “nacionalismo” es una etapa consustancial a la naturaleza del hombre moderno.

Esta tendencia ha provocado, sobre todo en Cuba, que muchos intelectuales asuman el tema del “nacionalismo” como una fuente de filosofía para explicar la historia moderna del país. Y, por supuesto,  no están errados. Pero abordar y descubrir en términos intelectuales la finalidad de dicha tendencia no producirá ningún cambio en lo que a ideología y política se refiere. La “filosofía del nacionalismo”, tal y como entiendo algunos textos del talentoso investigador Rafael Rojas (sobre todo “Tumbas sin sosiego” y “Motivos de Anteo”), permite visualizar el “espacio” o, para llamarlo de un modo postmoderno, el “paisaje” donde nos hallamos físicamente ahora mismo, pero no las implicaciones psicológicas, el espacio interior donde también nos hallamos ahora mismo.

Es decir, estamos conscientes de la Isla, de la insularidad, del espacio físico cubano, de su cultura y geografía desde una perspectiva filosófica o intelectual, pero absolutamente inconscientes desde una perspectiva psicológica de ese espacio.  Sobre Cuba, todas las perspectivas de estudio parten de una filosofía que mira hacia el espacio exterior, construyendo algo así como una pose. Sin quererlo a veces, han convertido el nacionalismo en una tendencia, en una regularidad de la Historia. El nacionalismo no vive por pura gracia del nacionalismo, sino que se ha alimentado del trabajo de la filosofía y la Historia. El trabajo intelectual sustenta la “filosofía nacionalista” en Cuba.

Por otra parte, cosa que se nos presenta paradójicamente, gracias a esa psicología inconsciente podemos traspasar el espacio físico y asumir la Isla como un espacio exterior in situ. Hemos estado transgrediendo imaginariamente ese espacio que separa lo interior de lo exterior sin saber cómo y por qué. La clave para darnos cuenta que la filosofía del nacionalismo conduce a ningún lugar radica en reconocer la existencia de una “psicología del nacionalismo”.

Ahora bien, si se asume el nacionalismo como “una psicología”, cosa que hasta ahora no ha sucedido en la literatura cubana, la dimensión de su filosofía puede ser cambiada, desechada como un lastre. Si podemos ver el estado interior del nacionalismo en que nos hallamos, podremos ver la diferencia entre estar en un espacio físico de la cultura y un estado psicológico de ella. Podremos ver cómo y por qué se nos empuja a vivir bajo una imagen ficticia y, por ende, conseguir liberarnos de ese lastre, que sólo ha creado angustia y desesperación existencial. Ha creado en nosotros un malestar cuya resonancia posibilita la construcción de una dicotomía imaginaria: las dos orillas.

https://www.smashwords.com/books/view/126277

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