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Raúl Castro, Cantinflas y la CELAC

Raúl Castro, Cantinflas y la CELAC

enero 29
17:41 2013

cantinflasNada puede ni podrá atenuar la escandalosa metedura de pata protagonizada en enero de 2013, durante la segunda cumbre de la CELAC, por los pocos gobiernos presentables que aún quedaban en Latinoamérica. Ha sido histórica. Que Angela Merkel, una alemana, haya despreciado al paso a Raúl Castro, no cuenta. En Santiago de Chile estaban presentes mandatarios de México, Colombia y el propio Chile, países que aún no han caído de lleno en la órbita antediluviana del socialismo del siglo XXI. Con lo cual la permisividad ante el castrense, aceptado como presidente pro tempore del organismo, contiene elementos aún más estrambóticos e hilarantes.

Raúl Castro habló en Santiago de Chile, desde el estilo gutural y quebradizo que lo caracteriza, tras sus gafas de mafioso mandarín, de librar un combate “a sangre y fuego” contra las drogas –en un cónclave donde muchos de sus aplaudidores latinoamericanos reconocen la debacle de la guerra antinarcóticos— y de la pertinencia de la pena de muerte en Cuba, que aún se guarda debajo de la manga. Reprodujo, en fin, las sandeces en él habituales, algunas de ellas particularmente tenebrosas. Y no pasó nada. Cuesta creer que el pueblo cubano haya caído tan bajo como para cargar ya por más de seis años la cruz de exhibir a este impresentable como “Jefe de Estado”, pero lo más crudo es que el susodicho haya escapado ileso de una cumbre regional. Cosa más patética, imposible. ¿A esto le llaman diplomacia?

La presidencia castrense del hermano menor constituye un recordatorio de que no todo está perdido en la región: Más bien todo está hundido y hace rato que tocó fondo. Un fondo tan hondo que sí, que hay que reconocer que es verdad que todo está perdido. Que que que. Perdónese el trabalenguas pero, a fin de cuentas, si Cantinflas resucitara merecía, de largo, la presidencia de la CELAC.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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