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Rafael Correa y la avalancha liberticida

Rafael Correa y la avalancha liberticida

febrero 16
16:45 2012

 

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Locuaz como pocos, cínico como ninguno, Rafael Correa es uno de los políticos más peligrosos de América Latina. Este mes ha protagonizado por partida doble el noticiero: ha propinado un golpe mortal a la libertad de expresión en Ecuador y encabeza una ofensiva mediática dirigida a premiar al mayor represor de la libertad de expresión en el hemisferio, el régimen de Raúl Castro, con un asiento en la próxima Cumbre de las Américas.

La historia que ha terminado con una sentencia de 40 millones de dólares y tres años de prisión para los directivos del periódico ecuatoriano El Universo, comenzó cuando el regimiento policial de Quito montó en cólera en septiembre de 2010. El veto de Correa a una “Ley Orgánica del Servicio Público” fue el detonante.  En esa ocasión, el presidente provocó a los policías amotinados acudiendo al lugar del conflicto y desafiándolos histéricamente, dándose golpes de pecho como un vulgar matón de barrio. El gobierno ecuatoriano censuró durante todo el día a las emisoras de radio y televisión privadas mientras el presidente  “secuestrado”, apenas cinco minutos después de ser “rescatado” supuestamente bajo una “lluvia de balas”, emergía impoluto en el balcón presidencial, de cuello y corbata, enfundado en un traje impecablemente planchado.

Tras el show montado por el Ejecutivo, en febrero de 2011, el editor Emilio Palacio opinaba en El Universo que en el futuro Correa podía ser acusado de “cometer crímenes contra la Humanidad por haber ordenado fuego a discreción” sobre un hospital lleno de civiles durante la revuelta policial antes señalada (la puesta en escena del “rescate”, posterior a la puesta en escena del “secuestro”). Entonces el actual presidente demandó al diario por injurias.

La estrategia de aprovecharse de la indignación del regimiento de Quito para montar un autogolpe mediático y radicalizar todavía más el “proceso revolucionario” que ya padece Venezuela y desde hace más de medio siglo sufren los cubanos, se revela ahora en todo su alcance con la rocambolesca sentencia de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), corrompida por Correa, contra El Universo. Paralelamente, Latinoamérica vive una avalancha autoritaria entre cuyas principales señas de identidad figuran los intentos de normalizar, política y diplomáticamente hablando, a una tiranía tan grosera como la castrista (una manera de normalizar a su vez el avance del totalitarismo en la región). De ahí que Hugo Chávez, el propio presidente ecuatoriano y demás pejes gordos del estanque “bolivariano” insistan en sentar a Raúl Castro en la Cumbre de Cartagena prevista para abril. Sentándolo estarán asentando su propio futuro liberticida.

Sobre el autor

Armando Añel

Armando Añel

Armando Añel (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas "Apocalipsis: La resurrección" y "Erótica", la compilación de relatos "Cuentos de camino", los poemarios "Juegos de rol" y "La pausa que refresca" y las biografías "Instituto Edison: Escuela de vida" y "Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios", entre otros. Vive en Miami.

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