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Recuerdos

Recuerdos
julio 08
21:54 2016

 

A todos los que hemos buscado la libertad
huyendo del castrismo.

Los recuerdos no pueblan nuestra soledad,
como suele decirse: antes, al contrario, la
hacen más profunda.

Gustave Flaubert

 

El atardecer languidecía ante sus ojos, se abría el espacio ayudado por la luz de la luna en plenilunio, era junio el mes de la muerte y de las despedidas, así decía abuela. Porque al instante aparecía la imagen de la abuela, su plasma evadiéndose entre los objetos de la estancia a medio alumbrar, allí estaba el tiempo coagulado en el espacio mortecino y lleno de recuerdos.

El espejo, reflejando nuestros rostros, ya en otras ocasiones ha repetido la misma maniobra. Ella representa lo inconmensurable, superpuesta sobre el azogue brillante, y yo me detenía en el espacio humedecido y acompañado por la bruma irritada por la luz lunar, al tanto las manchas disgregadas dentro del estanque que hemos visualizado en otra época, disfrutando de su quietud. El agua quedaba como un suspiro, la fascinación indescifrable de labios trémulos y la sombra de la muerte, que volvía a aparecer filtrándose entre las cortinas batidas por la brisa, y nos dejaba caer en otro sueño escapado.

La noche lenta, con pausados ademanes entra en la ciudad, provocando el silencio y una suerte de recogimiento ante su presencia. Abarca las imágenes que con desorientados pasos intentan huir hacia su recinto, que igual aparece inundado del silencio que espera. Y la ausencia cae abruptamente, la misma noche de cuando hemos venido caminando entre los edificios de la ciudad, atravesando los parajes menos sospechados, casi olvidados en la memoria. El silencio nos envolvía y proseguíamos la marcha sin darnos cuenta que habíamos llegado frente al mar impetuoso, frenético en sus movimientos, su color gris alcanzando un aspecto metálico, como un gran espejo turbio.

La luz de la luna nos reflejaba difusamente en el silencio oscuro, y vimos algunos chicos zarpar bajo el silencio, en la penumbra, resguardándose, o preparándose, para la muerte o el triunfo.

San Diego. Verano de 2016

Sobre el autor

Tony Cuartas

Tony Cuartas

Tony Cuartas (La Habana, 1941), poeta y narrador, estudió y trabajó en Cuba como diseñador gráfico y escenográfico. Ha publicado los poemarios “Prolongación ancestral” (Letra de Molde Ediciones, 2009), “Los caballos” (Editorial Iduana, 2010), “Anábasis del instante” (Neo Club Ediciones, 2013), "Quince minutos a las plegarias del amor (Neo Club Ediciones, 2015) y la novela "El laurel" (Neo Club Ediciones, 2016). Escritor “influenciado en gran medida por su padre, que publicó poemas en la década del treinta en la revista Argos”, Cuartas tiene varios poemarios inéditos y dos novelas concluidas. Reside en San Diego, California.

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